La ilustración del encabezamiento es de Fred Gwynne

HACIENDO HUELLAS

HISTORIAS PARA QUE LA DISCRIMINACIÓN ESTÉ NADA MÁS QUE EN LOS CUENTOS

Cuando se habla del OTRO a veces estamos tentados de pensar que es alguien que está lejos, que pertenece a etnias desconocidas, a lugares que nos son ajenos. Sentimos algo similar a lo que se les habrá pasado por la cabeza a los habitantes del Viejo Continente cuando los viajeros del siglo XV les narraban las historias de estas tierras.

El otro se asimila con lo lejano, con lo diferente y no es así. En la convivencia diaria en las aulas el otro es mi compañero de banco, es el que necesita que lo ayude o que simplemente comparta con él el recreo, es el que me dice si algo de lo que hago está mal o está bien. Caemos con facilidad en la tentación de conmiserarnos con los necesitados, los pobres, los sin techo, de una manera abstracta globalizamos nuestros sentimientos sin descubrir tal vez que al que está a nuestro lado le molesta que le pongan apodos, o lo juzguen por cómo se viste.

En la novela "Cartas del diablo a su sobrino" C. S. Lewis
hace decir al demonio que el paciente (el ser humano) debe vivir una espiritualidad alejada de la realidad para que no note las necesidades, gustos o deseos de quienes lo rodean en la vida diaria. Para evitar caer en lo que propone este personaje es que abordamos HACIENDO HUELLAS, con la inquietud de que todos tomemos conciencia de que EL OTRO ES = NOS OTROS.


viernes, 30 de julio de 2010

TERCERO B

EL INTERIOR DEL RELOJ por Lucía Mercedes A.

Susana llegó a su trabajo como todas las mañanas, tomó su tarjeta, fichó en el reloj y, sin perder tiempo comenzó con su labor. Como siempre realizaba sus tareas sin hablar con nadie ya que tenía asumido que ella era poca cosa comparada con los demás empleados de la empresa, su trabajo no valía nada pues así se lo habían hecho sentir las demás personas con burlas o con indiferencia. Comenzó con la oficina de compras, limpió, enceró y acomodó las sillas que otras personas habían dejado desordenadas, cuando se dirigía a la oficina contigua algo llamó su atención: Una mujer muy bien vestida y con una dulce sonrisa se le acercó y le dijo:
-¿Por qué estás tan triste?
Susana la miró sorprendida y le dijo
-¿Me habla a mí?
-Por supuesto-dijo la mujer
Susana no podía creer que le estaban hablando.
La mujer la invitó a sentarse y le mostró el interior de un reloj que tenía sobre su escritorio y le dijo:
-¿Sabes qué es esto?
Susana le dijo que no
Entonces la mujer le explicó que era un mecanismo que funcionaba a la perfección pero que si una pieza faltaba o andaba mal, éste dejaba de funcionar, luego continuó:
-Nuestra empresa es como este reloj y todos somos una importante pieza de él, cada uno con nuestro trabajo contribuimos para que funcione bien.
Susana sonrió y se dio cuenta de que ella era realmente importante, le agradeció a la señora y se alejó con una sonrisa en sus labios.


EL JUSTO GANADOR por Franco A.A.


El torneo abarcaba a toda Europa, era la competición más importante de esa época. Ganarlo simbolizaba el poderío intelectual de los países de ese viejo pero hermoso continente. De hecho ya concursar era un privilegio. Era el “Torneo Europeo de Canto” que ese año se celebraba en la ciudad de Berlín, pero no iba a ser un concurso como cualquier otro.

Desde que los jueces dieron por comenzado el torneo ya habían sido eliminadas importantes ciudades tales como Paris, Londres, Praga, Bucarest, Budapest, Madrid, Copenhagen e innumerables capitales de Europa con nombres tan extraños que resultaría complicado para el lector pronunciarlas.

La ceremonia de iniciación, con todos aquellos ritos que se remontaban a años ancestrales, pero que seguían manteniendo sus encantos a pesar de ello, había sido impecable.

El torneo se había iniciado el primero de enero de 1938 y se aproximaba su fin, el primero de febrero. La competición estaba ya en semifinales y como primer semifinalista se encontraron Viena, representando a la bella Austria, y Berlín, representando a Alemania, el país anfitrión. Ni el famoso coro vienés pudo contra el gran tenor Franz H. Hurtz, quien, se suponía iba a ser el nuevo campeón.

La otra semifinal se disputó entre Varsovia, representando a Polonia el país revelación de la copa, y por el otro lado la ciudad que quizás se merece el título tan solo por sus incontables victorias previas en este torneo, Roma, representando a la bellísima Italia. Esta disputa fue muy reñida, hasta último momento no se supo quien sería el encargado de enfrentar a Berlín en la final.

Danek Reikshiave, el polaco, se enfrentó a Vincenzo Perla Nuovi, quien no se rindió hasta llegar al último agudo. Después de esta batalla de talento, el ganador fue Danek, quien resultó lesionado en la laringe.

El equipo técnico de Polonia debía encontrar a un cantante del nivel de Danek. Hicieron un casting con la intención de encontrar a alguien con características parecidas. Los primeros mil no le llegaban ni a los talones a Danek pero antes de la final encontraron al elegido, David Polinski un judío de clase media, hijo de un comerciante famoso en Varsovia. David, no era igual que Danek, sino mejor. Entonces lo que hizo el cuerpo técnico fue inscribirlo como suplente de Danek y sin más conflictos llegó el día de la final.

El pueblo alemán coreaba:” Deutschland, Deutschland, Deutschland” sin parar, Pero eso no hizo que los polacos se intimidaran ante el pueblo germano, un pueblo soberbio y frío como el invierno de Rusia.

El alemán Franz salió de su camarín y sin saludar a su contrincante entró en la arena donde se encontraba la orquesta. Franz interpretó un aria y fue ovacionado, cantó como nunca lo había hecho y se fue a su camerino sin agradecer.

Luego fue el turno del polaco quien salió tembloroso a la arena, interpretó la famosa obra “El coro de los esclavos” de Verdi. No cantó bien, cantó espléndido, magnífico como los dioses. Los oídos de las personas que lo escucharon eran privilegiados, no era un show que se apreciaba todos los días. Los jueces quedaron sorprendidos, y la orquesta boquiabierta de lo maravilloso que había sido. Fue entonces cuando el jurado reaccionó y dijo: “hemos escuchado a David Polinski… No puede ser creo que tenemos un error de tipeo o ¿acaso este participante es de raza semita?” David dijo con orgullo: “no señor soy de raza humana y de religión judía que son dos cosas diferentes”.

El jurado se enterró en una disputa interna, en la cual no sabían cómo hacer para que el ganador fuera Franz. El presidente del jurado dijo: “Damas y caballeros hemos debatido y por unanimidad el ganador es…Franz H. Hurtz”

Franz salió del camerino y con cara de enfadado tomó el trofeo y la maleta con un kilo en lingotes de oro de 24 kilates, y se las entregó a David diciendo: “esto es tuyo, te lo mereces por que eres el verdadero”. Parte del público, al enterarse, aplaudió fervorosamente, pero muchos otros se retiraron indignados sin comprender la actitud de su compatriota.

David regresó a su ciudad con dos victorias la del canto y otra más importante, la victoria sobre el racismo. Un par de años más tarde se enteraban de que David había sido ejecutado en un campo de concentración, pero murió cantando hasta el final.


FIN



MARÍA AGUIRRE por Josefina A.

Era un miércoles a la tarde cuando María Aguirre descubrió que se había acostumbrado a vivir la vida que no le gustaba vivir. Todo era complicado para ella.
Había nacido un 3 de febrero en Brasil, pero a los cuatro años se había mudado a California por el trabajo de su padre.

Cuando ella tenía dos años, su mamá los había abandonado porque la familia no estaba muy bien económicamente. Vivían en el pueblo más humilde de Brasil, un lugar donde a la mayoría de las casas les faltaba el techo y estaban a medio construir. Pero un día cambió todo. Su padre había conseguido un trabajo en la empresa publicitaria más conocida en los Estados Unidos, entonces tuvieron que mudarse a California. Pedro, su papá, comenzó a ganar un sueldo que les permitía tener las cosas que querían.

Pasaron los años y María ya estaba por cumplir trece años, ella quería empezar a practicar ballet, un arte que desde chica le fascinaba. Intentó entrar en Presley Play, el lugar más conocido del ballet, en el cual toda persona que entraba allí se hacía conocida por toda la ciudad. El 18 de enero de 1993 fue a anotarse para poder ingresar a este lugar, entonces la secretaria le reservó una entrevista con la profesora Yessy McFlurry, la bailarina profesional de California.

Al encontrarse con Yessy, esta le dijo que en ese lugar no estaba permitido que ingresaran personas de color. Solo podían entrar personas blancas, porque si no sería un desastre para la historia del ballet. Nunca en toda la vida en el planeta, se había permitido entrar a gente de color, porque eso iba a dejar mala impresión del ballet, un arte que solo gente flaca, blanca y con talento podía practicar.

Luego de las palabras de la profesora, María se fue llorando y triste a su casa. Nunca en su vida le habían dicho cosas tan ofensivas, sobre su color de piel. Siempre en el colegio era burlada por su color, pero lo que más le dolió fue que una persona muy famosa, la discriminara de esa manera. Su padre trató de consolarla lo más que pudo, pero no lo logró. Pasaron días y noches y María no quería salir a la calle, por la ofensa de Yessy. No comía, no se levantaba de la cama, no hablaba con nadie, hasta que un día su mejor amiga fue a su casa a averiguar si María estaba bien.

Ella le dijo que no importaba su color de piel, que ella era muy buen amiga, y que lo que importaba de una persona es su interior. María se sintió muy bien luego de las palabras de su amiga, y se dio cuenta de que no valía la pena quedarse en su casa llorando y sin hacer nada, que la vida continuaba y que había que vivir la vida que a cada uno le tocó vivir.

Dos años después, María se había dedicado al canto, una actividad en la cual ella era muy buena. Comenzó a cantar en las iglesias del barrio, hasta el día de hoy, que es una famosa cantante Californiana.

FIN


NO PODÉS ADOPTAR por Mili R. A.


Una mujer con exceso de peso estaba casada con un hombre que trabajaba en una compañía de seguros. Un día la mujer decidió que quería tener un hijo, después de dos meses logró quedar embarazada pero por un accidente perdió al bebé, luego de tres semanas quiere adoptar un hijo, va a un juzgado para presentar la solicitud le dijeron que no podía adoptar por su exceso de peso, hace seis años que se anotó en los juzgados de menores para anotar legalmente. Después de dos años de protesta consigue adoptar a una beba de 2 meses llamada Alexandra

FIN

CAPITÁN JACK RODRÍGUEZ por Juan Ignacio B.

Harto de la monótona vida urbana, el Capitán Jack Rodríguez decidió mudarse al medio del campo, tratando de seguir las costumbres de sus dichosos antecesores. Pensaba en comprarse una gran vivienda con todo el dinero que había juntado en su vida adulta, gracias al gran lugar que ostentaba en las Fuerzas Armadas Estadounidenses. Era el tercero en orden jerárquico en la Costa Oeste por sus grandes esfuerzos para mejorar el ejército y hacerlo más fuerte frente a una posible guerra contra otros países. En los entrenamientos era el primero en llegar y el último en irse, siempre ponía todo de sí, y eso finalmente, tras unas largas discusiones con sus oficiales logró ganarse un puesto más. Siempre costó debido a su color de piel pero lo logró conseguir, de a poco fue obteniendo la aprobación de todos sus pares. Todo para él era el camino más difícil, la escalera más larga, el partido más complicado, la peor tortura posible; pero en contra tenían un espíritu invencible, indomable, el más poderoso siempre, el más valiente con el que no se podía pelear.

Pero no siempre era el perjudicado, en algunos casos extremos necesitaban de su ingenio y de sus estrategias de guerra, uno de estos casos es el que narraré a continuación.

Gobierno de George W. Bush, 10 de Abril del Año 2003; Estados Unidos planea tomar Bagdad y luego Irak en general con el pretexto de que Irak tiene “armas de destrucción masiva”. Por ese entonces ya llevaba una estrella dorada colgada de su saco por su actuación en la Guerra de Vietnam. Ya por entonces era un oficial de alto rango, tenía gran cantidad de hombres a cargo, gran responsabilidad, pero aún así no estaba satisfecho, conocía qué era exactamente lo que tramaban sus jefes, sabía cuál era el trasfondo de dicha operación.

Su misión era combatir y desarmar el poblado de Bagdad, que por cierto es la capital y el centro neurálgico de Irak, donde tiene sus propiedades el líder religioso Saddam Hussein, donde se crean las armas, el contrabandeo también: una misión suicida prácticamente. Estando a cargo de 5.000 hombres la victoria era algo impensado, aunque siempre cabía alguna posibilidad. Pero todo ya estaba planeado, todo tenía un porqué sólo que no estaba explícito, hay que ponerse a pensar, ¿por qué mandar a una persona a la que todos le tienen bronca por su color de piel al frente de batalla en una misión casi imposible? Todo tiene sentido ahora, ¿no?

Jack ya se daba cuenta de los planes, aún así algo en su interior le decía que debía probarles cuánto se equivocaban, que iban a pagar por todo lo malo que le habían hecho cuando terminara esta batalla. El karma siempre regresa como acostumbraba a decir.

La campaña comienza. Ya está todo listo, la base está bien organizada y fortificada, la base enemiga ya está localizada (una fábrica en las afueras de la ciudad). El plan ya está listo, todos lo saben, ya está todo “cocinado”. Comienza la operación, cada grupo (alrededor de 4 personas) se ubican en una especie de refugio en Irak silenciosamente tratando de hacer una especie de sitio a la fábrica. Los rifles de repetición con silenciador los esconden en lo que sería una especie de mochila. Todo bien guardado para que nadie se entere. La operación entra en acción aproximadamente a las 4 am. Toda la ciudad callada, ni un alma pasa por las calles árabes, por lo menos eso parece. Entran a las primeras casas, la gente está durmiendo, de un tiro en la cabeza los matan. La sangre inocente que se derramaba valía la pena según un comunicado que mandó l presidente. Por ello hacían valer cada bala, cada centímetro en cada cabeza iraquí. Así hasta llegar casi a la “zona roja”.
Todo estaba bajo control, todos en sus posiciones, se encontraban listos para comenzar el ataque, cuando se escucha un grito árabe, de las ventanas.

Los nervios erizan hasta el más mínimo centímetro de la piel de los soldados. En un instante todo podía cambiar. Y cambió. Rifles cuelgan del edificio por todas partes, los soldados se ven obligados a cambiar su estrategia. Buscan refugio.
Por ahora ninguna baja considerable. Por el Handy grita Jack: “¡fuego a discreción, plan B!”. Nadie se mueve, todos están enloquecidos por la situación.
Jack se acuerda de cuál era el plan B. En un milagroso intento por salvar su país y la guerra agarra el Handy: “¡Manden al avión YA!”. Retirada masiva por parte de los americanos.

Este acontecimiento le vale la segunda estrella de oro puro y un ascenso. Todos se quedaron boquiabiertos, nadie quería enviar el avión pero era por el bien de su país y nadie quería arriesgarse, decidieron mandarlo en otra batalla más. Para comprobar si alguna vez sería capaz de caer en manos del enemigo. Alguna rara vez.

FIN


NUNCA EN MI VIDA (1890) por Agustina B.



Nosotros como mal dicen la personas no somos normales, somos enanos. El enanismo es una anomalía por la que una persona tiene una talla considerablemente inferior a lo común de sus especie, eso es lo que yo creo, pero los demás no lo ven del mismo modo. Dicen que somos fenómenos de otro mundo, algo que hizo que mi familia sea reconocida en la ciudad de Nueva York, luego de mudarse de Ecuador.

Mi vida nunca fue un cuento de hadas, ni de princesa, como todo el mundo espera que sea así la suya, en otras palabras era una vida llena de ogros, fenómenos, discriminaciones, burlas y sueños, entre otros.
Mis abuelos, ya difuntos, antes de que me fuese a vivir a Nueva York, me obsequiaron un cuadernillo, en otras palabras un diario, con funda de cuero y una pluma de hierro tallada y fabricada con amor y dulzura, bueno, al menos se disimulaban muy bien los golpazos del martillo, que le dieron a la pluma para moldearla.

Mo, como yo llamaba a mi abuelo y Elizabeth, el nombre de mi abuela, trabajaban en un taller de cuero y de herrería que pusieron ellos mismos, para ganar plata y vivir.
El cuadernillo era lo bastante grande y gordo para escribir sobre mi vida. Ésta se basaba en lo mismo de siempre, ”burlas” eso es lo único y bastante grande que creí que podía poner para rellenar el diario. Mis aventuras eran escasas para que yo pudiera escribir ese mazacote de hojas.
DÌA 1:

Laura, mi hermana menor, y yo, entramos al colegio. Por supuesto me tocó el banco más feo, chico, sucio y escrito del aula. ¡Claro! Era normal “la enana es igual de fea“. El profesor Charlie, como siempre con sus preguntas de química, llamó a los alumnos que levantaban la mano para responder, la mayoría levanto la mano, ente ellos yo.
¡No me vio! Como siempre estaban sentados en la misma aula Alicia, Rosalía, Enrique, y sus secuaces Alex, Maxim y Justin, los chicos más populares del cole y del aula. Vivían para molestarme.

DÌA 2

Volví a ir al cole con mi hermana menor. Francés…muy aburrido y claro, no me vio ni al pasar lista. ¡Me puso ausente!
Días más tarde mis padres habían ido hablar por los problemas de discriminación y burlas que recibía de mis compañeros. Las autoridades no hicieron nada al respecto y mi vida seguía transcurriendo como siempre.

AGOSTO:

Nosotros no éramos personas ricas ni pobres hasta ahora. Eran los últimos 2días de agosto cuando la fábrica de yogurt en la que mi padre y mi madre, Ernestina y Juan, trabajaban, se quebró y cerró, la mayoría de los empleados quedaron pobres.
Nosotros nos salvamos, nos había quedado dinero de la reserva familiar que hacemos todos los meses para que nos alcance la plata. Mis padres tenían en mente mudarse a Nueva York con mi hermana y yo porque era más económico.

SEPTIEMBRE:

Primer día de septiembre. Nos sacaron a mi hermana y a mí del cole. No éramos una familia muy numerosa. Mi madre, mi padre, mi hermana y yo. Pusimos mi casa en venta, vendimos muebles para juntar más dinero para viajar. En ese mismo día murieron incendiados mis abuelos en su taller de herrería. No fue muy claro el hecho de cómo murieron mis abuelos. ¡Pero los voy a extrañar con toda mi alma!

DIA27:

Nos largamos de esta prisión atmosférica. ¿Saben lo que es viajar en auto desde Ecuador (Quito) hasta Nueva York? Fue el viaje más largo que realicé en toda mi vida…ja nunca había viajado. Sería por eso que me aburrió tanto. Igual estaba feliz de haberme ido de ahí.
Hacía ya 3 días que habíamos llegado, desempacado, dormido, e ido al nuevo Cole. Por suerte mi hermana y yo sabíamos inglés. ¡Nadie me discriminó! Fue el mejor día de mi vida e hice nuevos amigos!

OCTUBE:

Todo transcurría normal, que normal quiere decir…sin discriminación.
Mi padre trabajaba en la “Casa Blanca” como secretario ¿ustedes se lo imaginan? Además según el presidente él era un secretario de confianza. Con el tiempo los dos se hicieron amigos y le dijo que alguna vez iba a ser presidente. (Alguien enano pero de buen corazón).

1889:

El presidente muere. El presidente Eliseo Roternat había dejado una gran herencia y a alguien como su sucesor… la ciudad estaba intrigada y querían saber con todas ansias quién iba a ser el nuevo presidente.

4 DE ENERO DE 1890 ASUMIÓ MI PADRE COMO PRESIDENTE.

Era el primer hombre con enfermedad de enanismo que había asumido en ese puesto.
Nunca en la historia alguien enano había tenido el puesto de presidente.
Mi padre reformó la constitución del gobierno de Estados Unidos diciendo:

“los derechos de las personas con enfermedades de cualquier clase son los mismos que los de las personas sin enfermedad alguna.”

Desde entonces el enanismo fue respetado al igual que toda mi familia

NUNCA EN MI VIDA me sentí tan única.
Fin



EL ZORRO CANTANTE por Catalina C. L.

Esta historia trata sobre un zorro que no sabía comunicarse con otros, solo podía a través de la música. Por esa razón, no tenía amigos, todos lo despreciaban porque no sabía comunicarse y aparte no les gustaba que cantara todo el tiempo. Entonces se la pasaba solo, y expresaba sus sentimientos cantando, así ahogaba sus penas. En sus canciones contaba todo lo que le ocurría y sentía. Un día mientras iba caminando por el bosque, vinieron dos animales salvajes, lo atacaron y lo dejaron en un rincón y se llevaron todas las cosas que él tenía.

Pepe no se podía mover, estaba muy lastimado, gritaba y gritaba pero nadie lo escuchaba. Estaba solo en ese lugar. El ya estaba acostumbrado a estar solo, pero en ese momento sentía que por los menos alguien se iba a compadecer de él y lo iba a ayudar. Pasaron horas y la noche se acercaba, y Pepe seguía allí, nadie lo había ayudado. Pepe pasó la noche muy dolorido y sin nadie que lo acompañe. Casi no pudo dormir. Pasaron los días y él seguía ahí, intentaba moverse pero no podía. Entonces, para no sentirse tan solo se puso a cantar. Así por lo menos recuperó un poco de fuerzas.

Al tiempo, escuchó que se acercaba alguien. Era su vecina la osa que al escuchar su canto lo pudo encontrar. Ella le dijo que esperara, que iba a buscar más ayuda así lo podían llevar a su casa. A los segundos apareció la osa con un montón más de amigos. Lo ayudaron y lo llevaron a su casa. Lo atendieron y le curaron todas las heridas. Ahí la osa le contó que lo habían estado buscando todos esos días, desde la noche que no había aparecido. Así estuvieron los tres días, durante el día y la noche buscando.

Todos se preocuparon mucho por él, todos lo querían mucho, aunque no se lo demostraran. Desde ese día todo cambió. Pepe tuvo amigos, no esta más solo, es un zorro feliz.

FIN


ASESINATO EN HUMBERTON por Jimena F.

“Nuevo asesinato en Humbertown, se sospecha que sea obra de un asesino serial”, luego de leer el periódico, Simon Backer lo arrojó a la basura sin pensarlo dos veces. Quería olvidar todo acerca de ese supuesto asesino en serie, ese asesino en serie que había terminado con la vida de muchos, ese asesino en serie que había terminado con la vida de su amada, Rebecca Rubinstein.

El daba por seguro, que nada iba a quedar así, el responsable de la muerte de Rebecca iba a ser castigado, el no permitiría que ese asesino se saliera con la suya. Pero Simon no quería simplemente que lo enviaran a prisión, él quería, él necesitaba, que ese ladrón de vidas fuera condenado a la horca, ¡o mejor!, a la hoguera, debía pagar, debía sufrir, debía pasar por el mismo dolor, por el mismo sufrimiento que había pasado Rebecca, antes que la hallaran (o por lo menos parte de ella) desmembrada en un descampado cerca de la sinagoga, con múltiples cicatrices en las palmas de las manos.
-¿Quisiera un poco más de café el señor Backer?- Preguntó la criada de la mansión. Simon, un poco nervioso por el sobresalto que le había provocado la sigilosa y menuda mucama al entrar en la quietud de su habitación, contestó que no era necesario, ya que bajaría a comer al terminar de leer el periódico, el cual, la mucama notó que estaba en la basura.

-Ese asesino ya nos la pagará, por favor, no se preocupe, la policía está haciendo todo lo necesario –y posible, pensó para sus adentros- para atrapar al asesino de la señorita Rubinstein-
Al terminar de decir esto observó como se le cristalizaban los ojos al señor Backer, y fue hacia él con ánimos de consolarlo. Simón Backer no contestó.
-¿Quisiera usted contarme desde el principio la historia de los asesinatos?- preguntó la criada.

Simon miró con cara de pocos amigos a la nueva empleada de su hogar, la cual le resultaba familiar, de algún lugar…. Pero ella había dicho que no era la primera vez que era criada, así que probablemente la habría visto en el mercado mientras hacía las compras con Rebecca…. ¡Que mujer tan especial era ella! Insistía en que la señora Ninfred se quedara descansando, ella decía, que como ella había sido la criada de la casa desde que nació y ya estaba muy grande como para hacer las compras, yendo y viniendo con la cesta en las manos, cargada de alimento para un familia de ocho personas, prefería hacer las compras ella misma, claro, con la compañía de su prometido, el señor Backer.

-Todo empezó el verano del año anterior, cuando un matrimonio recién casado, hacía una de sus caminatas diarias en los bosques cercanos a los límites de Humbertown. Dicen haber visto una sombra, sólo la sombra de un hombre menudo, con el cabello enmarañado y negro como la noche, y a continuación un grito, un grito que aseguran se podría haber escuchado a kilómetros de distancia.

Afirman que el supuesto asesino de la panadera, Adifa, no los vio, pero al notar, que los asesinatos continuaban, y que los policías empezaban a sospechar que se trataría de un asesino serial, decidieron mudarse de continente, algunos dicen que partieron a China, otros dicen que escaparon a Alaska, pero son todas suposiciones, que no vienen al caso.
Día a día, aumentaban los asesinatos, y todos tenían algo en común, los cuerpos eran desmembrados y todos y cada uno de las veinticuatro víctimas poseían cicatrices, ya fuesen de cuchillo o marcadas a fuego –como marcan al ganado actualmente- en diferentes partes de sus pálidos y gélidos cuerpos sin vida.
-Y…y...y el resto de la historia estoy seguro de que la conoces, mi bella Rebecca fue la número veinticuatro. Pero la vengaré, no estoy seguro de salir con vida, pero mi hermosa Rebecca no habrá muerto en vano, juro por mi vida, que ¡encontraré al culpable y lo haré pagar!
-La policía está intentando atar cabos sueltos, por lo que he escuchado, pero, ¿y usted? ¿Ha investigado algo el señor...?

A Simon le sorprendió el repentino interés de aquella criada, de la cual sabía poco. Por un instante se quedó observando el pañuelo que cubría su rizado y desprolijo cabello, pero dejó de hacerlo cuando la mucama replicó que seguirían la charla luego –dándose cuanta de que Simon sospechaba que algo andaba mal-, porque ella debía ir al mercado.- ¿Quién se creía ella para hablarle de tal forma, con tanta informalidad, como si fueran amigos de toda la vida? Algo le resultaba extraño, e iba a averiguar qué se escondía tras esa mucama….- Pensó Simon mientras escuchaba la puerta del vestíbulo, cerrarse, dejándolo solo en su enorme mansión.
El señor Backer, tomó un pedazo de papel que encontró en su escritorio, y tomó una pluma, y comenzó a escribir:


Datos en común(Cuerpos encontrados) Descripciones de algunos testigos
Cicatrices de cuchillo o marcas de fuego .
Hombre(según su sombra) Pelo negro, enmarañado y desprolijo. .Menudo/Baja estatura. Piel oscura
Todas eran mujeres. TODAS ELLAS POSEÍAN UN NOMBRE JUDÍO Y PRACTICABAN LA RELIGIÓN.

Dejó caer la pluma, por que había perdido el hilo de sus pensamientos por una loca sospecha. Sin embargo, decidió hacerle caso a sus instintos, e ir a comprobar al cuarto de su criada, ya que ahora tenía tiempo para buscar a fondo, pistas o algo que le indicara que su nueva mucama, y su repentino interés, no eran solo coincidencias.

Al entrar a la oscura habitación, su primer impulso fue revisar debajo de la cama. Nada. En el polvoriento escritorio sólo había algunos diarios que él mismo había arrojado a la basura. Nada fuera de lo corriente. Al revisar a fondo el pequeño armario, que no fue muy complicado ya que la mucama poseía tan solo tres prendas más aparte de la de oficio, puedo hallar nada más ni nada menos que…. ¡polvo! Estaba a punto de rendirse cuando, al pisar una madera del piso, ésta se levantó automáticamente, solo un poco, pero con la suficiente fuerza pudo ver una especie de escondite, que serviría para guardar dinero u objetos de valor. Encontró tan solo una bolsita llena de cosas, pero al llevársela al bolsillo y luego de dejar todo como antes, oyó la puerta de entrada, corrió a su cuarto, y se encerró con llave. Al abrir la pequeña bolsita, amarillenta y llena de polvo, encontró algo que simplemente no se esperaba, algo que a su manera de ver era repulsivamente horrendo.
Corrió directo a su escritorio y siguió escribiendo en el trozo de papel. Dejó allí la cadenita de la criada, tan reveladora.

Tenía tan poco tiempo ¡si su mucama se daba cuenta lo que Simon había descubierto! Tomó la escopeta de caza que tenía guardada debajo de su cama, y corrió escaleras abajo.
La menuda mujer se encontraba fregando los platos cuando el señor Backer le apunto directo en la nuca y exclamó: -Tú, ¡tú maldita!- la criada dejó caer un plato mientras empezaba a reír: -¿Recién se da cuenta, “mi querido señor”?- Dijo con una fina vocecita mientras reía. El señor Backer no lo podía creer.
-¿Cómo es que pudo hacerle una cosa así a todas esas personas?........ ¡A mi Rebecca!- dijo Simon casi sin aliento, mientras se le volvían a cristalizar sus ojos verdes. –Fácil, ninguna, ni siquiera una sola de esas mujeres me importaba, es más, ni siquiera siento remordimiento después de haberlas cortado en pedacitos y haberlas hecho sufrir de aquel modo! Ja ja ja ja- siguió riendo la mujer.
Simon no dudo dos veces al tirar del gatillo.

La maliciosa mujer yacía ahora, boca abajo y sin vida, en el piso de la cocina.
La policía no tardó en llegar a la mansión Backer, y poner bajo arresto a Simon, él no sabia si lo dejarían en libertad, pero uno de los policías le confesó que probablemente estaría en menos de dos horas de vuelta en su casa, libre.

En la mansión, todo permanecía en silencio. En la habitación del señor Backer, todavía reposaba el trozo de papel (con la información adquirida momentos antes de que el bajara con su escopeta) y la pequeña cadenita, con la esvástica colgando en ella.

Datos en común(Cuerpos encontrados) Descripciones de algunos testigos
Cicatrices de cuchillo o marcas de fuego .
Hombre(según su sombra) Pelo negro, enmarañado y desprolijo. .Menudo/Baja estatura. Piel oscura
Todas eran mujeres. TODAS ELLAS POSEÍAN UN NOMBRE JUDÍO Y PRACTICABAN LA RELIGIÓN.

Días después, Simon estaba sentado leyendo nuevamente el diario, pero solo se intereso por el siguiente titulo:
“Finalmente se descubre el asesino serial de Humbertown”
“Luego de meses sin una sola pista, el asesino fue descubierto por el señor Simon Backer, su prometida, Rebecca Rubinstein fue asesinada por dicho asesino, que finalmente resulto ser la criada de la casa, llamada vulgarmente, una Nazi oculta.

Las cicatrices que todas las mujeres tenían en las manos, resultaron ser esvásticas, cuando se unían las manos derecha e izquierda y se intercalaban los dedos, se podía observar el claro dibujo de la esvástica nazi.
Backer resumió todas las pistas en una sencilla tabla, así pudo ver la respuesta que estaba buscando hacía meses, el asesino de su amada prometida. El mismo Simon Backer acabó con la vida de dicha asesina.
A continuación la tabla del señor Backer:

Datos en común(Cuerpos encontrados) Descripciones de algunos testigos
Cicatrices de cuchillo o marcas de fuego .
Hombre(según su sombra) Pelo negro, enmarañado y desprolijo. .Menudo/Baja estatura. Piel oscura
Todas eran mujeres. TODAS ELLAS POSEÍAN UN NOMBRE JUDÍO Y PRACTICABAN LA RELIGIÓN.

Los familiares de las víctimas, le agradecerán eternamente a Backer por haber descubierto el misterio, aunque nunca nadie podrá regresarles a sus amigos o familiares perdidos en una antiguo ritual nazi.”
Al terminar de leer esto, a Simon se le dibujó una amarga sonrisa en el rostro.

Fin


SEGUIR SIENDO MI AMIGA por Julieta F.

Mi nombre es Martín, y tengo discapacidad física. Pero igual puedo salir con mi mejor amiga Lucy. Ella es mi mejor amiga desde mi infancia, siempre que puedo salgo con ella. Siempre me ayudó a pesar de mis problemas, siempre me cuidó y me defendió de los que me burlaban.

Pero eso era antes, ahora ella ya no quiere ser mi amiga. Su mamá no nos deja ser amigos porque dice que soy diferente y que no debía ser amigo de su hija. Todo fue muy rápido, nunca me lo hubiera imaginado, les contaré la historia…

Era un día como cualquier otro, el sol brillaba y los pájaros cantaban. Me levanté, desayuné y más tarde mi mamá me ayudó a cambiarme. Estaba muy contento ya que ese día iría a ver una película con Lucy. Ya era casi la hora, así que agarré mi abrigo y me fui directo al cine. El lugar estaba lleno de gente que corría de un lado a otro sin parar. En un momento, me empecé a marear, pero luego me tranquilicé y esperé a que llegara Lucy. Ya había pasado media hora y Lucy no llegaba así que me fui a sentar a un banco que había vacío. Pasó una hora y todavía no había llegado, estaba preocupado. Pasaron dos horas y no había llegado, y yo ya estaba cansado de que se burlara de mí la gente que pasaba.

Mi mamá llegó bastante rápido, me preguntó qué había pasado y le conté que Lucy nunca había llegado. Mi mamá para consolarme me dijo que seguro le había pasado algo, que le preguntara en el colegio.

Al día siguiente fui al colegio. Encontré a Lucy formada en la fila, pero no le quise preguntar por vergüenza a las demás chicas. Al fin, en clase la vi sola y aproveché para preguntarle. Me dijo que no había ido, porque su mamá ya no quiere que nos veamos. Yo no entendía nada, no lo podía creer. Seguí escuchando y me dijo que no quiere que nos veamos porque dice que soy diferente. Esto me dolió mucho, entonces me fui corriendo al baño a llorar. Tardé mucho en salir porque mi mejor amiga me había dejado y ya no tenía amigos. Me sentía perdido, no le veía sentido a mi vida. Ella hacía que todas mis mañanas fueran brillantes y que los pájaros cantaran. Sentía que no podía seguir viviendo así, decidí levantarme.

Salí del baño y me dirigí hacia la clase. La profesora nos designó un trabajo y tenía que ser de grupos así que como había quedado solo me designo un grupo donde había dos chicos y dos chicas. Decidimos reunirnos en una casa para realizarlo. Realizamos el trabajo y nos quedamos un rato más para hablar. Nunca había hablado con ellos, sinceramente me parecieron muy divertidos. Creo que les caí bien, porque en los recreos estaba con ellos y me contaban secretos. Me sentía más libre, más feliz y me sentía querido por muchos. Además ellos eran amigos de otros chicos, entonces me invitaban a reuniones que hacían y así me hacía nuevos amigos. Me había hecho muy popular y lo estaba disfrutando a pleno. Pasaron varios años así, hasta que el último año de escuela me pude librar de ese peso que tenía hace bastante tiempo.

Un día como cualquier otro, faltando poco para mí graduación se me acercó Lucy y me dijo que quería volver a hacer mi amiga, que no le importaba lo que decía su mamá que ella era grande para decidir. Muy sorprendido, la miré y le dije que yo ya no era su amigo sino su compañero de clase, no podíamos volver a serlo porque su mamá, tiempo atrás, le había dicho que no sea mía amiga y ella accedió. Ella sabía que me estaba discriminando por un problema que yo tenía, y Lucy no luchó ni un segundo por seguir siendo mi amiga. En consecuencia, terminé de hablar y me retiré, sin más que decir. En la formación estaban mis verdaderos amigos, que no los había descubierto completamente hasta ese momento.

FIN



SÓLO POR SER ALEMÁN por Juan Pablo H.

Mi nombre es Johann, soy un niño normal que hasta hace poco vivía en su país natal, Alemania, mi padre había consiguió un empleo en Argentina, por consecuencia de esto toda mi familia se tuvo que mudar allí, nueva escuela, nueva casa, y nuevos amigos. A continuación les contaré cómo es un día desde mi punto de vista aquí en Argentina.

Todos los días me levanto a las seis de la madrugada para poder tener un buen desayuno al estilo alemán antes de ir a la escuela, como un buen Brötchen, que es una especie de panecillo muy común en Alemania, con un poco de mantequilla y mermelada de frutilla, que es mi favorita. Luego mi padre me lleva a la escuela en su Volkswagen. En la escuela tenemos un tiempo de esparcimiento antes de entrar, en ese momento es cuando voy a saludar a mi amigos de la escuela, ellos como siempre me dan unos golpes en el estómago, me roban el dinero que tengo para almorzar y me echan de donde están charlando, siempre me gritan cosas como “Alemán volve a tu país que acá nadie te quiere” o cosas como “No queremos Alemanes en nuestro colegio”, muy bien no comprendo lo que me dicen ya que soy nuevo aquí en Argentina y no conozco muy bien el idioma todavía.

Apenas oigo sonar el timbre debo ir corriendo hacia mi salón de clases, los niños más grandes siempre me empujan y me tiran al piso cuando trato de llegar al salón, me gritan “eso es por se un alemán, aquí no te queremos”, como ya les dije no entiendo muy bien lo que me dicen así que no me interesa demasiado.

Al llegar al salón siempre debo sentarme en el banco del fondo, este es muy incomodo, mis compañeros me dicen que por ser alemán debo usar ese banco que es el más incómodo. La maestra a la hora de pedir la tarea no entiendo por qué siempre me la pide a mí, también ella siempre me grita ofendiéndome a mí y a mi país natal. Después de unas horas de escuchar gritos por parte de mi maestra y de mis compañeros es hora de ir a comer, en el comedor hay muchas mesas, yo veo que mis compañeros de clase están siempre sentados en la misma y voy con ellos a sentarme así me puedo divertir a la hora de comer, apenas me siento todos ellos se van a otra mesa corriendo, siempre me dicen que no quieren tener a un amigo que sea alemán.

Luego de comer debemos volver a nuestras casas porque ya termino el día, yo debo volver caminando a mi casa, este recorrido debo hacerlo solo ya que nadie me quiere acompañar. Durante el trayecto hacia mi casa siempre me encuentro con los niños más grandes quienes me golpean hasta aburrirse, ellos me odian, aunque no sepa por qué creo que es por mi nacionalidad alemana. Siempre llego a mi casa lastimado y con cabeza abajo ya que los niños del colegio me estuvieron molestando todo el día y me bajaron mucho mi autoestima.

Todos los días de semana son iguales para mí, son como se los acabo de contar a ustedes. Todavía no puedo entender bien porque me odian todos los chicos de la escuela, aunque me parece que es porque soy de Alemania, yo desearía que los niños me traten bien pero eso es poco posible ya que no quieren conocerme y ver que soy una buena persona solo por ser alemán.


FIN


EL DETECTIVE CAR CARSON por Agustín R. P.


El detective Car Carson era un hombre de color que acababa de salir de la academia de policía. Lo mandaron a trabajar a la departamental número 5 de los Ángeles California. En su primer día de trabajo vio que eran todos policías blancos, ninguno de color como él.

Su primer caso fue investigar un homicidio. Tuvo que ir con el detective Laluliaro, un hombre que odiaba a la gente de color. El detective Laluliaro decía que los negros habían tenido toda la culpa de que Los Ángeles fuera una ciudad de crímenes; además un hombre negro había sido encontrado culpable de matar a su esposa y a su hija.

El detective sentía que Laluliaro estaba enojado con todos los negros. Incluso en un operativo Laluliaro le había pegado una trompada a Car y produjo una gran pelea.
El sargento, al ver que no eran una buena pareja, decide cambiarlos de compañeros, a Car lo pone con el detective Ocimad. Pero Car dijo que prefería trabajar solo.

Una mañana, el detective Car salió sin avisar en busca de Alexis que era la mano derecha de uno los narcotraficantes más conocidos de Los Ángeles. Car y Alexis protagonizaron un gran combate y Alexis terminó perdiendo. Gracias a que fue detenido, se pudo desactivar toda esa red de narcotraficantes. Por todo esto, Car fue ascendido a comandante superior.

Sus compañeros de trabajo se habían sentido muy mal por haberlo discriminado y se habían arrepentido, decidieron hacer una reunión para felicitar a su nuevo jefe y pedirle disculpas por haberlo juzgado por su color de piel. Carr, que era de buen corazón los perdonó y los blancos y los negros pudieron convivir en paz.

FIN



CUENTO por Virginia R.

Juana se vistió, como todas las mañanas, para ir al colegio. Ella asistía a un colegio privado con una beca que le permitía pagar la cuota a mitad de precio, pese a esto sus padres hacían un gran esfuerzo por pagar la cuota y Juana se esmeraba mucho por mejorar y aprender algo nuevo cada día. Cuando terminó de abrochar sus zapatos, tomó un pedazo de pan, lo colocó en su pequeña mochila y salió corriendo para no perder el micro.

Al subir, su cara cambió radicalmente, se puso pálida y sus ojos se llenaron de agua, estaba a punto de llorar pero pudo contenerse, en su asiento la estaban esperando unos bravucones que le hacían imposible su existencia porque era pobre. Al llegar al colegio, bajó del micro y fue corriendo al baño, suponiendo que no habría nadie en él, ya que no había pasado ni medio minuto desde que llegaron.

Pero se equivocó, mientras se ahogaba en un río de lágrimas, salió del baño una adolescente y sintiéndose mal por la escena que estaba viendo, abrazó a Juana y la consoló. La cara de Juana nuevamente volvió a cambiar, pero ahora para mostrar una deslumbrante sonrisa en su iluminado rostro. Nunca antes un estudiante del colegio la había abrazado, y mucho menos hablado de la forma en que la adolescente le habló luego de que ella secó las lágrimas que aún se deslizaban en su piel. La adolescente le preguntó por qué motivo estaba tan triste, y Juana le explicó que era porque unos chicos la molestaban por su falta de dinero.

La adolescente le explicó que la gente no vale por los bienes materiales que posee sino por su forma de ser y por lo que hay en su interior. Desde ese momento Juana no volvió a sentirse menos que los demás y ya no le molestaban las burlas de sus compañeros, que con el tiempo se cansaron y dejaron de molestarla.


FIN


Discriminación por Alejo R.

Año 2014, año en el cual se juega el mundial en Brasil, Argentina llega a la final como es de esperarse pero su rival no es el más simple de todos sino el mismísimo Brasil.

Días antes del partido a un bar argentino en la Ciudad de Salta llega un brasilero para pedir un trago, inmediatamente el dueño lo saca a patadas de la cantina y además de eso se traga todos los insultos de los argentinos. Pero la historia no termina ahí, el dueño del bar luego de echar al hombre llama a la policía avisando con estas palabras ‘’ Un NEGRO brasilero ha entrado en mi bar ¿podrían venir urgente?” La policía acudió inmediatamente.

El hombre, que estaba tirado en la calle golpeado escupido y herido moralmente, se llevó otra sorpresa. Al principio lo alegró ver a la policía venir pero cuando se dio cuenta de que lo buscaban a él su cara de asombro fue impresionante. Pero todavía le quedaba la esperanza de ir a un juzgado.

Cuando lo llevaron ante el juez, el juez dijo:- este hombre es un extranjero y encima de esto es negro y por estas dos cosas deberá ir a cadena perpetua.
El hombre fue enviado a una prisión donde pasaría toda su vida hasta que llegara el momento de irse con Dios.

Pasaron 15 años y el hombre murió porque le faltaba agua y comida.

La prisión fue acusada por maltrato a los prisioneros y dio la casualidad de que el mismo juez que había enviado al hombre a prisión era ahora el encargado de este caso.

La decisión del juez estaba tomada: la prisión no tendría más cargos en su contra y seguiría con sus actividades rutinarias porque, claro quién se aflige por la muerte de un extranjero.

Luego de eso se enteraron de que el juez era un brasilero oculto, que nadie supo su nacionalidad verdadera hasta ese momento. Este juez fue enviado a cadena perpetua por otro que sí era argentino. El hombre enviado a prisión sufrió el mismo destino que el que él había enviado injustamente y claro, quién se aflige por la muerte de un extranjero.


FIN


UN DÍA DIFERENTE A LOS DEMÁS POR CAROLINA S.


Ana era una niña muy particular y a su vez especial. Era muy coqueta, divertida, y le gustaba escuchar a la gente, pero no todo en su vida era como deseaba, ella nació con deficiencia mental, y a su vez a los nueve años perdió a su madre, pero a pesar de todo esto ella pudo seguir adelante con ayuda de su padre y de su contención familiar.

Ella tenia catorce años cuando un día por la mañana desayunando para irse al colegio le comenta al padre que le gustaría poder ingresar a un casting para quedar seleccionada como cantante de una película que se llevaría a cabo en un año. Su padre no pudo responderle fácilmente ya que el temía por problema no la aceptaran o la lastimaran discriminando, ya que esto era común en las calles. Entonces, le respondió que lo pensaría porque esos castings eran pura publicidad.

Ella se fue al colegio como de costumbre, y al llegar volvió al padre y le preguntó si había decidido si la dejaría participar o no. El padre había decidido dejarla participar, ya que había estado averiguando qué era todo eso.
Anita estaba feliz, ¡las audiciones serían en 1 semana!

Pasaron los días, hasta que llego el día viernes, faltaban solo horas, ya que la audición era el sábado por la mañana, Anita había estado cantándole a su papá y a sus muñeco.

A la mañana siguiente Ana se tomó su tazón de cereales con proteínas, y sus medicamentos, se cambió, la hermana la ayudó a maquillarse un poco, y el padre le dirigió unas palabras de aliento. Después se subieron al auto, el padre manejó hacia el estudio (lugar donde se realizaba la audición). En cuanto llegaron Ana bajo del auto, y las demás participantes comenzaron a mirarla como diciendo “¿Y esta cree que va a ganar?”, ella se sintió muy mal, ya que se daba cuenta de la forma en la que la miraban, Su padre empezó a hablarle para que no prestara atención a todo lo que le decían o a esas miradas amenazantes que otras participantes le dirigían…

Cuando le dieron la planilla para que completara la mujer que se la entrego comenzó a mirar a Anita de forma vulgar. Le preguntaron dos veces a el padre si verdaderamente estaba seguro de dejar participar a Anita, él no lo dudo, menos al ver a la hija tan producida y tan bella.

Pasó un rato largo y fue el momento que Ana subiera al escenario y les demostrara tu talento a los jueces. Cuando subió los jueces la empezaron a cuestionar demasiado, excepto por una jueza que le dijo que si ese era su verdadero sueño no parara hasta cumplirlo. Eso fue algo que a Ana le dio muchísima fuerza para cantar, los jueces quedaron maravillados, no era algo muy común, y definitivamente no se lo esperaban. El padre de Anita estaba orgulloso, se le caían las lágrimas de ver a su hija, que le hacia acordar a su esposa, verla tan linda, y pensar que ella no se daba por vencida, ella era algo mágico, un angelito muy especial.
Los jueces le dijeron que ella debía grabar un álbum, y demostrar que por más de tener una discapacidad todo es posible. Ana se enorgulleció, estaba tan feliz que lloraba y reía al mismo tiempo, era un sensación jamás vivida por ella, ya que nunca tenia posibilidades como esta.

La jueza que antes de comenzar a cantar había sido conmovida por Ana le ofreció cantar una canción con ella para su nuevo CD. A anita le encantó la idea y sin preguntar a su padre grito ¡sÍ!

Ese día concluyó con ella y su padre yendo a cenar a un restaurante para celebrar el éxito que habían tenido . Ana pidió el plato preferido de su madre.

Hoy Ana ya es mayor, es solista, y ya sacó sus CDS. Está muy agradecida de que la música cambiara el punto de vista de las personas hacia ella, ya que no la discriminan más, si no que la consideran una chica con muchos valores, y esfuerzo.



fin


SIEMPRE HAY ESPERANZA por Agustín V.G.

Existieron dos hermanos llamados Juan y Pedro que tenían una hermosa familia junto a sus padres. Sin embargo, cuando Juan tenía seis años y Pedro cinco, sus padres fallecieron inesperadamente. No se sabe la causa de las muertes, se piensa que fue algún tipo de enfermedad poco conocida aún, pero sí se sabe que los niños no fueron cuidados por otros parientes como consecuencia de su orfandad, y por lo tanto perdieron todos los bienes que poseían.

Como la edad de ambos lo indica, no pudieron ir a la escuela primaria y sólo llegaron a hacer tres años de Jardín de Infantes cada uno.

Tristes por la pérdida de sus padres y al no ser criados por otra familia, no tuvieron otra alternativa que terminar viviendo en la calle. Nadie quiso ocuparse de ellos.
Usaban unas viejas frazadas para dormir y conservaron unos pocos juguetes. Se alimentaban con pan que compraban con el dinero que obtenían mendigando durante el día, algunas galletitas que la gente les daba, y escasa bebida.

Sin embargo, antes de que sus padres murieran, habían sido muy bien educados en modales y en una profunda fe cristiana, ya que les habían transmitido la Palabra de Dios, quién era Cristo, la Virgen María y todos los Ángeles y Santos, razón por la cual, rezaban a diario.

La unión entre ellos era muy estrecha. Por eso, al quedar solos, siempre estuvieron juntos y se ayudaban mutuamente; el amor que se tenían era infinito. Mientras estaban viviendo en la calle, rezaban pidiendo que no decayera su esperanza en tener una familia y que mantuvieran las fuerzas para seguir adelante. Además, con el transcurso del tiempo supieron seguir adelante y no pensar en el pasado, a pesar de la mala situación que estaban viviendo.

Han pasado tres años y siguen en la misma situación. Lo único de distinto es que ahora, los niños que juegan en la calle a la pelota, se ríen de ellos, y los cargan diciéndoles que no tienen nada para vivir y jugar. Para añadir, les inventaron unos cuantos apodos. Algunos de ellos eran “buenos para nada”, “los villeritos”, “miserables mendigos”, “roñosos”. Uno de ellos les preguntaba: “¿Qué les pasa a ustedes dos; no tienen nada para comer?”. Y terminaba con una carcajada.
Asimismo los adultos los trataban muy mal, a pesar de que los veían sufriendo; cuando Juan y Pedro se acercaban para pedirles ayuda, los despreciaban, les ponían cara de desinterés y no les daban ni una mísera moneda. Y lo que es peor, algunos de ellos se asustaban porque pensaban que los van a robar. Una vez, se acercaron a la ventanilla de un auto para pedirle una moneda al conductor, y éste, de muy mal modo, les gritó, “¡váyanse pibes!, ¡salgan de mi vista!”.

A pesar del tiempo transcurrido desde la muerte de sus padres, todavía los seguía poniendo muy tristes cada vez que veían pasar una familia, ya que extrañaban la suya. No obstante, su esperanza en volver a tener padres no se perdió.

Fue un 28 de noviembre cuando cambió la vida para Juan y Pedro. Eran como las tres de la tarde cuando una pareja de ancianos se les acercaron y les preguntaron que hacían solos en la calle siendo tan pequeños.
A Pedro, el más sensible de los dos, se le llenaron los ojos de lágrimas. Inmediatamente su hermano lo abrazó y lo consoló. Pero, la intención de los ancianos no era ser maleducados con su comentario ni mucho menos hacerlos llorar (en este caso el que sollozó fue Pedro). La única intención que tenían era ayudar a los dos niños.
Fue así como empezaron a entablar una conversación en la que los hermanos les contaron todo lo sucedido después del incidente de sus padres.
Más tarde, la señora sacó de su cartera dos paquetes de galletitas dulces y una botella de agua mineral, y se los entregó a los niños. Juan y Pedro se alegraron al recibir algo para comer.

Al día siguiente, los ancianos visitaron por segunda vez a los hermanos, pero en esta oportunidad, les entregaron frazadas limpias para que puedan descansar. También les prepararon unos sanguchitos y les compraron unos jugos. Así estuvieron los ancianos llevándoles alimento por un tiempo.

Hasta que un día, les ofrecieron a los niños adoptarlos, ya que sus hijos y nietos se habían ido a vivir al extranjero; y querían reemplazar la ausencia con ellos. En ese mismo instante, Juan y Pedro se miraron fijamente a los ojos, y dirigiendo la mirada hacia los ancianos, dijeron que “sí” con la cabeza esbozando una sonrisa.

¡Era un milagro! Lo que era casi imposible se acababa de cumplir. Su tiempo de espera había acabado. Se sintieron relajados ya que ahora eran felices, como antes. El día en que se instalaron en la casa de los ancianos, le dieron gracias a Dios por haberlos ayudado. Entonces vivieron juntos hasta que los ancianos fallecieron; cuando ello sucedió, Juan y Pedro ya eran mayores de edad y pudieron criar sus propias familias.


FIN


LA PEOR GUERRA por Federico W.

Era el 10 de Agosto de 1995 y el país seguía en guerra. Esta guerra era la más especial, ya que se trataba de una pelea de gente blanca contra gente de color. Yo estaba allí y al ser de color tuve que trasladarme a Estados Unidos para no ser asesinado por los blancos. No me trasladé con toda mi familia ya que yo era el único de color, todos los demás eran blancos.
Yo iba a tomar el vuelo 459 pero como no me dejaron subir, tomé el 980. En este vuelo éramos todo de color por suerte, ya que si no iba a ser un vuelo con bastante tensión. En el vuelo 459, había gente blanca y gente de color, por eso, el vuelo tuvo que ser suspendido por miedo a que hubiera disturbios.

Al salir de mi país sentí que iba a defraudar a mi familia pero después sentí que estaba haciendo lo correcto. En el vuelo, que duró unas 10 horas, me hice muchos amigos. Todos venían de un país diferente pero éramos muy iguales después de todo. En Estados Unidos la mayoría de la gente era de color y por eso allí estaba seguro. Al llegar noté que todos teníamos el mismo sentimiento sobre esta guerra.

Alejandro, un hombre de Haití, opinaba que la guerra era solo una excusa para matar gente. Al día siguiente me di cuenta de que la guerra continuaba y que iban ganando los blancos. A mí la guerra ya no me importaba ya que yo estaba seguro. Lo único que me importaba eran todos los amigos que tenía en Costa de Marfil. Al pasar las semanas nos enteramos de que se habían muerto 100.000 hombres de color y 70.000 hombres blancos. Estas cifras nos asustaron y entonces empezamos a hacer campañas de paz para frenar la guerra.

Luego de un año se acabó la guerra, saliendo victoriosos los blancos. Todos mis amigos murieron y yo me tuve que quedar a vivir en Estados Unidos y trabajar ahí. Esta historia es trágica pero real, y yo hubiera querido no ser parte de ella.

FIN



La Banda por Francisco I.




Era un día caluroso y decidí salir a tomar un helado con mi único amigo, Aarón, y luego ir al cine. Cuando terminamos de ver la película, que trataba sobre dos músicos, decidimos inscribirnos en el concurso “You Rock”, que estaba a dos cuadras del cine. Llegamos allí, y eran alrededor de las 5 de la tarde.

Cuando llegamos, vimos que había mucha gente, todos con apariencia de metaleros. Nos pusimos nerviosos, ya que no encajábamos muy bien con su onda, pues al menos yo prefería algo más tranquilo que el Heavy Metal, y no usaba una chaqueta de cuero negro como todos, estaba usando un suéter a cuadros amarillo y naranja. Como pensé, se oyeron algunas risas, algunos insultos y algunas burlas.

Sin embargo seguimos firmes en cuanto a la decisión de tocar, aunque no nos convencía mucho el público. Aarón tocaba el bajo, y yo la guitarra. Nos ofrecieron elegir la que queríamos, y yo elegí una Les Paul. Según las instrucciones debíamos tocar tres canciones del grupo que quisiéramos, y decidimos por algo un poco más fuerte de lo que escuchábamos habitualmente. Elegimos tocar Enter Sandman de Metallica, Iron Man de Black Sabatth, y Longview de Green Day.

Salimos al escenario. Estaba lleno de gente, parecía más de la que había cuando llegamos. El público enloqueció con la entrada de todas las bandas, menos con la de la nuestra. Tocamos las tres canciones, y nos salieron muy bien, pero a pesar de esto el público nos seguía criticando más que antes, en especial cuando nos dijeron que salimos en segunda posición. Nos fuimos ambos muy contentos, porque si bien no habíamos sido los mejores, nos había ido muy bien.

Ya a una cuadra del lugar, de regreso a mi casa, una chica que estaba en el concurso me agarró por las espaldas, y me dijo que le había gustado mucho mi recital. Yo le agradecí por decirme el primer comentario positivo del día, pero cuando la estaba saludando, vino su novio, que tenía unos 15cm de altura más que yo, y me dio un golpe en el ojo, dejándome morado.

Finalmente llegué a mi casa, y por fin pude descansar un poco, afectado tanto por el golpe, como por el buen recital que dimos, que se que en el fondo les gustó.


Mi viaje al planeta Nálbina por Nadia M.

Mis queridos amigos:

Si están leyendo esto, es por que yo ya no estoy aquí. Esto fue escrito en el año 2055. Mi nombre es Taylor J. Martins y quiero contarles una historia.
Vengo del planeta Tierra, supongo que ese planeta ya no existe porque, cuando yo aún estaba vivo, escuché que lo iban a evacuar debido a la contaminación. Ese sí que era un lugar horrible, el aire que se respiraba era de un color negro, las casas que antes estaban pintadas de un color pálido, habían acabado siendo color gris oscuro, por la capa de suciedad que tenían encima, los niños que podían ir a las escuelas terminaban, la gran mayoría, robando en las calles; y los pocos que no sufrían ese triste destino, acababan mendigando por la ciudad, ya que la educación era de lo peor.

Yo me mudé en el año 2053 al planeta Nálbina, ya que no soportaba más la vida en la Tierra. En Nálbina lo pasé de maravilla, el aire estaba limpio y todos los niños iban a la escuela, se graduaban, trabajaban y formaban familias. Todas las casas estaban pintadas de colores vivos y siempre limpias. Todo era perfecto… o casi perfecto.

Un día, estaba paseando por las calles con mi perro Sam, un vigoroso ovejero alemán cuando de pronto, el can comenzó a correr, y por su gran fuerza fui arrastrado por él. Sam corrió a través de miles de cuadras, y yo detrás de él (ya que no tenía otra alternativa) hasta que llegamos al corazón de una ciudad muy pobre, todas las casas estaban arruinadas, parecía que un terremoto había pasado por allí. Yo todavía no conocía muy bien la ciudad por que me había mudado hacía dos días así que empecé a caminar.

Luego de haber caminado por horas, Sam y yo nos detuvimos para descansar. El silencio era absoluto, solo se escuchaba el viento, y en él, podía distinguir un sonido, un llanto, y como no puedo soportar que alguien llore, Sam y yo nos pusimos en marcha a buscar a la persona que sollozaba.

Era un pobre niño, no le podía ver la cara por que tenía la frente hundida en las rodillas, pero me acerqué y le dije: -Hey niño, ¿te encuentras bien?-, el pequeño alzó la cabeza y pude ver su rostro. Tenía la cara pálida pero sucia, con ojeras muy marcadas, usaba lentes y brackets. El niño dijo: -¿Quién eres?, no pareces de aquí-, lo miré con una gran sonrisa y le dije, -soy Taylor y…, soy nuevo aquí, pero vivo….- El niño me interrumpió y dijo –del otro lado de la ciudad, donde todo está bien, ¿verdad?, yo antes vivía allí, pero hice algo terrible, y por eso estoy aquí- el niño no paraba de llorar, le pregunté su nombre y le dije que me contaría por qué estaba en ese lugar tan sombrío, entonces comenzó -Mi nombre es Noah, y estoy aquí por que no soy demasiado bueno como para estar en “el otro lado”,-se refería al lugar donde yo vivía- yo iba a la primaria Robinson, pero sólo podía quedarme allí hasta llegar al cuarto grado. Cuando llegas al cuarto grado, la directora decide si te quedas o te vas, ella dice: “las personas que no tienen buen aspecto, tampoco tienen buen coeficiente, y los que no tienen un buen coeficiente, no pueden pasar esta escuela por lo tanto deben irse”. La primaria es excesivamente dura y a todos los niños les cuesta aprobar las diferentes materias, pero yo nunca había sacado menos de ocho en un examen, sin embargo, cuando no tienes la apariencia ideal, no te puedes quedar. Luego de la charla con la directora, todos mis compañeros comenzaron a reír y reír sin parar. Me aislaron, y aquí debo quedarme hasta que me muera- concluyó.

Me quedé helado, nunca había escuchado semejante historia, me compadecí de Noah, le dí un pañuelo para que secara sus lágrimas y le pregunté por sus padres.
-¿Mis padres?, ambos murieron. Murieron, por que mi casa se derrumbó, pocos días después de haberme inscripto en Robinson.-
¡Estaba indignado!, ¿cómo podían juzgar el intelecto de un niño por su apariencia?, entonces le ofrecí que viniera conmigo, y le prometí que arreglaríamos todo. Noah asintió, y nos condujo a Sam y a mí hasta “el otro lado”. Luego de llegar a mí casa, le di a Noah ropa limpia, para que se bañara y se cambiara. Cenamos y le ofrecí quedarse a dormir en el cuarto de huéspedes, el cual era un sitio muy acogedor.

Al día siguiente, nos dirigimos a la primaria Robinson, al llegar, vimos un espeso humo negro que salía del edificio. Noah encontró a uno de sus antiguos compañeros, que al verlo dijo: -Hey monstruo, ¿Por qué has vuelto?, ¿no te quedó claro que las personas que no son de buena apariencia NO PUEDEN ESTAR AQUÍ?, el niño remarcó las últimas cuatro palabras. Noah hizo caso omiso de lo que su compañero le decía y preguntó:-¿Qué sucedió?, ¿Por qué sale humo?, ¿Están todos bien?-, el chico que terminó siendo el mismísimo hijo de la directora, respondió –Mike Kruger estaba jugando con el mechero en el laboratorio de ciencias, y… tuvo algunos problemas, cuando se le zafó de las manos…- el niño no terminó la frase antes de que Noah y yo entráramos al edificio, no antes de llamar al los bomberos, la mujer que había atendido dijo que estarían en camino dentro de un rato; era un incendio enorme, no había tiempo que perder.

Dentro del edificio había niños desmayados mientras Sam y yo los sacábamos de allí,
Noah entró en el laboratorio de ciencias, que parecía el infierno mismo, para sacar a los demás estudiantes.

Una vez que Sam y yo habíamos dejado a los niños a salvo, corrimos rápidamente de vuelta al interior de la primaria para ayudar a Noah, que aunque solo tenía la fuerza de un pequeño, tenía la valentía de un león. Sam arrastró a los pequeños hasta dejarlos fuera de peligro, era un perro excelente, yo mismo lo había entrenado para que fuese así. Luego de sacar a todos los niños, llegaron los bomberos, que sin mucho más trabajo que hacer, apagaron los últimos vestigios de las llamas que minutos antes, habían enrojecido violentamente el edificio escolar. Sam, Noah y yo conseguimos salir ilesos del accidente.

Al día siguiente, alguien tocó la puerta, Noah se llevó una gran sorpresa al ver que eran todos sus compañeros, y la directora. La rectora dijo:-Noah, vinimos a disculparnos, yo especialmente. Nos equivocamos sobre ti, yo creí que no eras capaz de nada, no te consideraba una persona que pudiese estudiar, no te consideraba alguien inteligente,… y solo por tu apariencia, pero una persona que no es inteligente, que no es capaz de estudiar, no podría habernos salvado a todos. Te juzgamos por tu apariencia, y te juzgamos mal, eres un niño excelente, lamentamos haberte hecho daño, gracias por salvarnos.- cuando la directora finalizó todos se disculparon con Noah, que simplemente sonrió y respondió “gracias por aceptarme”.

Siete días después:

Adopté a Noah, ahora va a la primaria Robinson, que por cierto, aún están reparando.
Ya nadie lo discrimina, no se siente inferior y nunca más exiliarán a nadie al “otro lado”.

Espero que les haya entretenido mi historia, y que si alguna vez ven pasar a Noah, díganle, que Taylor lo extraña, y que cuide bien de Sam.

FIN


JUANA por Virginia R

Juana se vistió, como todas las mañanas, para ir al colegio. Ella asistía a un colegio privado con una beca que le permitía pagar la cuota a mitad de precio, pese a esto sus padres hacían un gran esfuerzo por pagar la cuota y Juana se esmeraba mucho por mejorar y aprender algo nuevo cada día. Cuando terminó de abrochar sus zapatos, tomó un pedazo de pan, lo colocó en su pequeña mochila y salió corriendo para no perder el micro.

Al subir, su cara cambió radicalmente, se puso pálida y sus ojos se llenaron de agua, estaba a punto de llorar pero pudo contenerse, en su asiento la estaban esperando unos bravucones que le hacían imposible su existencia porque era pobre. Al llegar al colegio, bajó del micro y fue corriendo al baño, suponiendo que no habría nadie en él, ya que no había pasado ni medio minuto desde que llegaron.

Pero se equivocó, mientras se ahogaba en un río de lágrimas, salió del baño una adolescente y sintiéndose mal por la escena que estaba viendo, abrazó a Juana y la consoló. La cara de Juana nuevamente volvió a cambiar, pero ahora para mostrar una deslumbrante sonrisa en su iluminado rostro. Nunca antes un estudiante del colegio la había abrazado, y mucho menos hablado de la forma en que la adolescente le habló luego de que ella secó las lágrimas que aún se deslizaban en su piel. La adolescente le preguntó por qué motivo estaba tan triste, y Juana le explicó que era porque unos chicos la molestaban por su falta de dinero.

La adolescente le explicó que la gente no vale por los bienes materiales que posee sino por su forma de ser y por lo que hay en su interior. Desde ese momento Juana no volvió a sentirse menos que los demás y ya no le molestaban las burlas de sus compañeros, que con el tiempo se cansaron y dejaron de molestarla.

FIN


El Derecho a la locura por Juanchi A


Hay gente que no respeta los derechos de los demás. Hay gente que no respeta los derechos de la vida. Hay gente que no sabe los derechos, y hay gente que no sabe que existen los derechos. Y hay gente que directamente decide los derechos de los demás. Hace unos meses atrás tuve la oportunidad de conocer a una de estas personas, por esas cosas raras de la vida; no sé si realmente tenía derecho a conocerla.

Decía llamarse X. Nadie sabía su verdadero nombre sólo él (suponemos). Era un hombre, por lo que yo podía suponer, esperaba que con los males de estos tiempos no me viese obligado a desvirtuar ese concepto. Por suerte no pasó mucho tiempo para que yo tuviera la oportunidad de reflexionar mucho de él, uno debía reflexionar más bien las continuas acciones diarias que el producía en el asilo donde me hospedé por tres semanas, con el fin de hacer una obra de beneficencia compartiendo conocimientos de la vida con los tan necesitados ancianos.
-Tengo derecho a entrar – exclamó ese hombre entrar al asilo “Nueva esperanza” el tercer día de mi hospedaje por la mañana – He esperado toda mi vida para poder verlo a usted – le dijo al encargado principal administrativo del lugar, Marcelo Hawar.

Éste se vio sorprendido y rápidamente le preguntó quién era y cómo lo conocía. El hombre X, como luego sería apodado, le explicó que era un especialista en psiquiatría y tratamiento en relación a la vejez. Es de mucha importancia mencionar que este asilo, no era lo que uno pudiese esperar. No era ningún manicomio, porque las locuras y los problemas psíquicos/físicos que esta gente pudiese tener no alcanzaban un nivel muy importante. Sin embargo X decía saber por qué se estaba dando esa serie de problemas en los ancianos del lugar. Recuerdo que la primera vez que me enteré de esto, supe instantáneamente que este tipo estaba loco, era evidente que la gente del lugar sufría alguna discapacidad debido a su edad o enfermedades, pero este le insistía a Marcelo que no era así, y curiosamente decía tener el tratamiento correcto.

-Soy un hombre reservado y muy importante – su español era el más extraño que hubiese alguna vez oído. No podía deducir cuál era su lenguaje natal.
-El tratamiento que le ofrezco consiste en métodos muy sencillos que deberían durar dos semanas aproximadamente – le siguió explicando al jefe del lugar– Es una oferta gratuita, pero emprenderla costará algo durante el transcurso pues debo de poseer algunos elementos, no muy caros.

Ya al haber pasado tres días, había montado una muy buena relación con los ancianos (a los que tenía el derecho de hablarles). Algunos de ellos tenían discapacidades, pero como eran menores, las omitían y me permitían acercarme a ellos e intentar entablar una conversación. Los que sufrían de discapacidades serias vivían una vida bastante aislada, y a veces, uno se preguntaría por qué seguían viviendo, pues serían más felices si simplemente morían. Con algunos se podía decir que ni vivían realmente.

Mi cuarto día en el asilo fue el día que obtuve el derecho a la pesadilla. X empezó a realizar sus tratamientos. El primer día se experimentaba con sonidos, que supuestamente, alteraban la manera en como los ancianos entendían “la realidad”, y los ayudaba. Pero no se trataba de mostrarles a los ancianos música de Mozart, sino sonidos de distintas alturas, algunos tan agudos como los que emiten los silbatos para perros, y otros extremadamente graves. Utilizaba un equipo con grandes parlantes. El primer día entonces él obtuvo el derecho a romper vidrios y ese día hizo un punto destrozando el ventanal con pinturas que había en la pequeña capilla del lugar. Los ancianos no lograban defenderse, creían que “el señor X” hacía lo correcto, que era un profesional destacado.
Era obvio que estaba loco. Era obvio que los papeles que él había mostrado con órdenes legales eran truchos. Era obvio que el jefe se lo había creído. Y era obvio que no iba a parar. El segundo día empezó a hacerles repetir frases y empezó a experimentar con sistemas verbales. Era una falta de respeto definitivamente. Pero él les quería dar el derecho de que pudiesen repetir, por ejemplo, lo que otros decían. El decía que había derechos que parecían existir, pero que supuestamente estaban prohibidos inconscientemente por la ley moral. Al siguiente día les contó historias, que según les explicaba a los empleados y enfermeras del lugar, realizaba un tratamiento psicológico en los pacientes para volverlos más auto seguros y les daba más control sobre sus emociones y sobre sí mismos. Ese día me volví un enemigo de la mayoría al intentar explicarles lo que yo creía, pero los viejos no entendían.

Lo más alarmante era que no subyacía ningún propósito real detrás de lo que X quería hacer. No estaba en busca de nada más que compartir su tan escondida y disimulada locura. El proceso continuaba, y, a medida que lo hacía, también se empezaban a volver locos los empleados del lugar. X estaba loco, pero era un experto realmente en afectar las personas y la manera en cómo pensaba. A esta altura surgían dos ideas totalmente divergentes. Una, que X era realmente un villano y estaba tramando una operación con mucha cautela; y la otra, que sencillamente estaba enfermo, y su verdadero propósito era inconscientemente demostrarle al mundo lo que él creía que era correcto.

Hasta que un día, pasada una semana, les empezó a dar a los “pacientes” derechos. Yo quería escaparme ya de ese lugar, pero iba a quedar mal si no cumplía con el período de tiempo que con tanta firmeza había establecido. Este asilo quedaba lejos de la ciudad, y esta era la única razón por la que yo había decidido hospedarme allí, hubiese sido un gran problema yendo y viniendo desde mi casa hasta allí, con más de una hora de viaje día tras día. La cuestión era que los efectos que X creaba en la gente, era como la de los grandes hipnotizadores.
Llegó el día finalmente en el que decidí escapar. Me di cuenta de que todos lentamente se estaban empezando a trastornar, se estaban volviendo enfermos, y yo también, en alguna medida. Decidí escapar por la noche, a la hora en que los pacientes se iban a dormir. Al día siguiente sería el último día en el que X ofrecería su tratamiento. Tomé mi auto y sin darle explicaciones al guardia de la entrada, escapé. Y sí, “escapé”, literalmente, pues a los segundos, estando a más de cien metros, no pude creer lo que vi. De repente el lugar estalló, “literalmente”. En ese momento me traumé. Me causó un efecto que sabía que duraría en mí, que tardaría en entender, en entender que había pasado.
X nos había vuelto locos, pero irrespetuosamente. Era una falta de respeto. Pero el respeto para él no era un derecho, decía. Desde la clínica en donde me había despertado tras haberme desmayado supe la única verdad. Debía continuar lo que X, había empezado.

FIN


ME HARTÉ DE FINGIR por María Carolina B.

Me harté de fingir ser la persona que no soy, ¿por qué no simplemente soy YO?
Esa frase se me pasaba muy seguido por la mente, hay un problema y bastante grave, si uno no es como los demás esperan que sea no es aceptado. Tenía que fingir que me gustaba escuchar reggaeton como los demás para quedar bien y además no podía estudiar tanto para que no me tomen como traga-libros. Hace tres años atrás era la chica diferente de la clase, a los demás les avergonzaba salir a bailar por tener kilos de más, era la diferente porque me gustaba estudiar y estudiaba mucho por lo tanto no tenía tiempo para entrar en redes sociales como el famoso Messenger. Nadie me aceptaba, era completamente excluida. Todo eso me traía varios problemas psicológicos de depresión y ansiedad entre otros.

Después de un año y medio me cambié de colegio y comencé a tratar de ser como los demás, de manera interna y externa. Dejé el estudio por una red social y comencé a cambiar mi apariencia física con ayuda de un personal trainner desde mis 14 años hasta los 16. También cambié mi grupo de amigos, antes estaba con el grupo del que todos se burlaban porque estudian más y después formé parte del grupo de los capos de la clase, los “buena onda”, había pasado a ser del grupo de los que se burlan porque no son como ellos en voz baja, de los que están todo el día escuchando reggaeton como si fuera lo más copado, estaba con los que pasan el día en el Messenger y Facebook hablando con “amigos” para no perderse ningún chisme en vez de estudiar como deberían hacer.

No sabía ni quién era, me terminaba engañando a mí misma demostrando ser lo que no era, mis nuevos amigos ni me conocían de verdad. Los ojos de los demás chicos veían algo que yo no era. Me acuerdo que hace menos de dos meses pensaba… “Ahora supuestamente soy aceptada por el resto de mis compañeros pero no completamente aceptada conmigo misma. Decía que prefería ser esa chica rellenita que estudia 3 horas por día para aprobar con calificaciones altas todas las materias y tener un grupo de amigos donde puedo ser yo misma y no tiene que ocultar su personalidad, sus gustos y sus opiniones…”

En estos últimos tres años de mi vida viví muchas emociones juntas y ahora me siento segura de mi misma para demostrar quien verdaderamente soy: Sofía Wallace, una chica que sufrió en su adolescencia muchos cambios que luego le ayudaron a crecer, que la hicieron mas fuerte. Soy una chica a la que no le gusta el reggaeton, una chica que desde principios de su adolescencia sufrió trastornos alimenticios y también psicológicos por haber sido discriminada y juzgada.

Ahora aprendí que tengo que ser YO en todo momento, sin miedo a no ser aceptad. Aprendí también que no por miedo a perder voy a dejar de arriesgar. Luché y logré mi meta, ser aceptada y poder ser yo misma con los demás. Sé que costó y mucho pero valió la pena, ahora me estoy juntando con gente que compartimos los mismos gustos y opiniones. No voy a quedarme callada cuando hay algo que me hace mal, siempre tengo que expresar lo que siento y si hay algo que me molesta comunicarlo de buen modo al resto para que me entiendan. La felicidad depende de mis acciones del día a día.

FIN



UN COMPAÑERO NUEVO por Iván B.

Era el primer día de clase, todos los chicos se sentían agobiados por esa noticia, levantarse a la mañana, estudiar, reprobar.

Ese mismo día, un nuevo compañero se presentó en octavo grado, y, algunos de los chicos como de costumbre, fueron a conocerlo. Este chico, no era ni muy alto, ni muy bajo, morocho, y un poco obeso. Después de hablar un rato con el mismo, llegó el típico momento en el que los adolescentes se estrechan la mano, y algo raro ocurrió. El niño en vez de estrecharle la mano al chico, se confundió y quedando avergonzado se chocó con el árbol. Los compañeros del aula, se empezaron a reír, enterándose el hecho de que el niño era ciego. Él se sintió muy mal y discriminado, no sabía con qué cara entrar al aula así que se sentó en el fondo de la clase sin decir ni una sola palabra. Desafortunadamente la profesora al verlo, le preguntó su nombre, él respondió tartamudeando me llamo “Nikanor”. La profesora lo recibió de una forma muy amable.

En el momento en que empezaron a trabajar, la profesora vio que estaba escribiendo el banco y llamándole la atención le dijo: -¿Qué estás haciendo?, y él le respondió: Haciendo la tarea. Ella furiosa por como le contestó le dijo ¿Vos crees que yo nací ayer? No, perdón, yo no le quise faltar el respeto, ni siquiera sé por qué me dice eso. Como que no sabe que esta haciendo, dijo ella furiosa, ¡está escribiendo el banco y su hoja a la vez! ¿Qué tiene, parkinson? No, no tengo parkinson, soy ciego, dijo el niño casi llorando. La profesora apenada, fue a hablar con el chico a solas, pidiéndole perdón, mientras los demás reían a no parar. Al final de la clase, Nikanor, se fue caminando solo a su casa, triste, ya que a la salida, de nuevo sus compañeros lo empezaron a insultar y a ponerle apodos hirientes. En ese mismo momento en que empezaron los insultos, los chicos estaban cruzando distraídos la calle, y Nikanor, que gracias a su ceguera, había desarrollado una gran audición, pudo detectar que se acercaba un camión directo hacia los niños, entonces él, corrió, y lanzándose sobre ellos, logró salvarles la vida. Después de este hecho tan heroico, los chicos empezaron a respetarlo y a agradecerle por lo que hizo.

FIN



La lección de María por Nazarena E.

Un martes tres amigos llamados Santiago, de estatura media, ojos marrones y muy bien vestido (según la moda); Juana, una chica de estatura normal, con ojos verdes y pelos rubio como el sol; y por último María, mediana de pelo marrón oscuro con reflejos marrones claros, fueron a un centro comercial nuevo y ahí encontraron a un chico sentado en un mostrador. Este joven llamado Franco era de ojos café, con un pelo corto y castaño. Las dos amigas al verlo les pareció muy lindo y empezaron a hablar de él. Santiago les pidió de cambiar de tema y al decir esto María fue directo hacia el muchacho y le empezó a hablar. Quedaron en verse en una cita esa misma noche. Al escuchar eso los amigos se emocionaron por ella y se fueron muy contentos a ver una película.
María al volver a su casa se baño, se vistió y por último se arreglo para su cita con Franco que la estaba por pasar a buscar. Tocan el timbre, maría baja por las escaleras y se acerca a la puerta. Pero al abrir la puerta ve a Franco pero no como ella pensó. Si era igual de guapo como ella lo había visto, pero no era de la estatura como ella pensaba.

Era muy petiso, María le llevaba una cabeza y media. Ella no lo podía creer, lo lindo de él disminuyó mucho. Pero igual ella salió con él.

Al día siguiente María con sus dos amigos fueron de vuelta al centro comercial y ahí se encontraron con Franco otra vez, María le habló pero demasiado poco como para estar saliendo entonces franco salió del mostrador y los amigos de María vieron lo bajito que es y para disimular se fueron. Vieron a los chicos hablar y se quedaron, cuando Juana vio a una linda chica de su escuela. Le dijo a Santiago que la invite a salir si era muy linda, pero Santiago la miró y le dijo que no quería salir con ella porque tenía unos pies enormes. Juana no podía creer lo que escuchaba y le dijo que mala persona por fijarse en lo físico y no en como es la chica; no como María que sale con un chico muy bueno y no le importa lo bajito que es. Justo en ese momento llegó María y lo escucho y les dijo que había terminado con él porque no le gustaba como era el chico. Juana al ver que mentía le dijo que tenía razón no le gustaba por su estatura y ella para defenderse le dijo que no le gustaba sus ojos color café. Juana indignada le dijo que adoraba los ojos color café, que no mienta. Pero María dijo que no le gustaban a esa estatura. Ya estaba lo había admitido, era increíble que María dejara a un chico solo por eso. María sintiéndose muy mal tuvo como un trance, como un sueño pero estando despierta, en donde ella era una persona de muy baja estatura, era como una niña de seis años y estaba trabajando en una obra y justo era el personaje principal. Cuando la obra empieza y ella entra en escena todo el público la abuchea y le dicen:

Público: ¡Yo pagué un boleto entero no medio boleto!
María: Eso lo dices por mi baja estatura.
(El público empieza a abuchearla)

Juana golpea a María y ella se despierta. Al despertar se da cuenta del mal que ha hecho y va con Juana para buscar a Franco para decirle de volver, pero al llegar al lugar donde estaba su trabajo le dicen que ya había terminado su turno y que se fue a un trabajo temporal que estaba en el tercer piso a la derecha. Se fueron corriendo al tercer piso y al girar a la derecha ven que era el puesto de Fantasía y justo a su derecha estaban unos chicos vestidos de enanos. Al tratar de hablar con Franco las echan y como no tuvieron más remedio se disfrazaron de un reno para poder entrar. Cuando logran entrar se acercan a Franco pero él no quería hablar con María así que siguió trabajando pero María no se rindió y hablo.
María: Franco en serio hice mal y quiero que me disculpes.
Franco: Porque te tendría que perdonar María se que terminaste con migo solo por ser petiso.

(Franco se va y María lo sigue)

María: Por favor solo escúchame.
Franco: Ya se lo que vas a decir, que solo me vas a decir seamos amigos pero sabes que yo ya tengo muchas amigas y no quiero otra.
María: No quiero ser tu amiga, quiero ser algo más, es decir volver a salir si tu quieres.

Franco sorprendido lo piensa un momento y acepta, no podía creer lo que estaba pasando pero no podía irse así no más con María, primero tenía que terminar de trabajar y después iba a poder ir a pasar el resto del día con María una chica que aprendió la lección de no mirar lo físico de una persona si no en lo de adentro de cada corazón.


¿Qué policía no acepta un soborno? por Facundo C.

El policía John Carter con sus 20 años de servicio a la comunidad, no ha dejado de resolver hasta los homicidios más raros de todos los tiempos. Siempre con su galera negra, sus zapatos negros tan limpios que parecen recién lustrados y el traje negro que usa cada vez que sale del departamento de policía.
Pero un día llegó a él un caso de los más raros, una persona negra había sido asesinada para robarle el auto. El detective salió lo más rápido que pudo por la puerta de su oficina y se dirigió a su auto que se encontraba estacionado en la calle de enfrente.

Al subir recordó que no traía su arma reglamentaria pero supuso que no la necesitaría ya que por lo general en la escena del crimen había los policías necesarios para repeler cualquier tipo de ataque hacia él. Al llegar al lugar, descubrió que la víctima se encontraba sobre la acera con tres disparos, uno en el hombro otro en la pierna y otro que fue directo hacia el corazón. De inmediato preguntó quién había descubierto el cuerpo. Pero la respuesta lo sorprendió ya que le dijeron que había sido un niño de 4 años que pasaba por ahí junto a su hermano de 18. Se colocó cerca de uno de los patrulleros y con la radio llamó a la estación y pidió que se llevaran el cuerpo para practicarle una autopsia. - El estudio al cuerpo de la victima, estará en su escritorio mañana a primera hora- le dijo el forense.

Al otro día el policía llegó temprano, y sobre su escritorio estaba el informe pericial. Durante ese día se dedicó a leer las 29 hojas del informe. En él figuraba que el delito se había cometido a las 4:31 de la mañana. Luego decidió volver a la escena del crimen. Al llegar, se encontró con el hermano del joven que descubrió el cadáver y le preguntó, si era de esa zona a lo que el joven respondido que sí. Luego le preguntó si había escuchado algo raro esa noche. El joven respondió que era común en esa zona que cuando caía el sol, se podían escuchar disparos y gritos pero fuera de eso el barrio era durante el día uno de los mas bellos. El detective le entregó una tarjeta por si se enteraba o recordaba algo.

Al llegar a la jefatura de policía, algo de lo que le dijo el muchacho no lo convencía. Al otro día, fue a buscarlo, él presentía que estaba cerca de desenmascarar el misterio. Se dirigió hacia donde lo había encontrado el día anterior y allí estaba. Le dijo que si él recordaba haber visto a ese hombre alguna vez. El joven le respondió que esa persona tenía problemas con su padre por un negocio que estaban por hacer, por una suma de más de 10.000.000.000 U$ pero que su padre había pasado toda la noche del asesinato en su casa. A lo que Jonh le preguntó cómo sabía eso y él le respondió que esa noche se había quedado despierto en la computadora y si su padre se hubiera despertado o salido, él lo sabría oído. Una vez dicho eso se retiró.

Esa noche no pudo dormir su presentimiento era cada vez más fuerte. Al despertarse se vistió y se dirigió a la casa del joven y se lo llevó a la comisaría por el homicidio del señor Matías Rando. Le leyó sus derechos y lo colocó en la celda más sucia que había. Al hacer esto logró que confesara que él era el asesino, luego le preguntó por qué había hecho eso a lo que el joven le dijo que él había escuchado que la empresa de Matías estaba en quiebra y que sino hacía algo, su padre iba a perder una jugosa cantidad de dinero por eso esperó al mejor momento para matarlo y ese momento fue cuando sus padres dormían y con el pretexto de quedarse jugando a la computadora, logró mantenerse despierto hasta que Matías pasara por ahí antes de ir a cerrar el trato.

El joven lo vio bajándose del auto así que tomó el arma de su padre y le disparó en el hombro y la pierna, al hacer esto, el socio de su padre cayó al suelo donde le disparó “el tiro de gracia”.

Luego de confesar, el joven le ofreció 10 veces más de lo que el padre estaba por invertir en la empresa de Matías para lograr su libertad. A lo que el detective aceptó sin ningún problema pero debía ser en efectivo y colocarlo en 2 portafolios con 10.000.000.000 U$ cada semana en su auto entre las 10:30 y las 11:00 de la noche. Al terminar el pago el policía le dijo:- Bueno, la final ¿quién se va a preocupar por un negro más que se muera?


FIN

miércoles, 28 de julio de 2010

SEGUNDO B

DOS MUNDOS DISTINTOS por Lucila A.


Santiago lo tenía todo. Una casa grande, muchos juguetes, amigos, iba al colegio… nada le faltaba. Por otro lado, Tomás, con mucha suerte podía comer una vez al día, y si lo hacía era afortunado. Éste vivía en una casa humilde en un barrio muy pobre con su mamá y cuatro hermanitos más. Él con sus 10 años era el mayor. Ninguno de sus hermanos iba al colegio, sólo él.

La casa donde vivía Tomás y su familia quedaba muy cerca de un barrio muy caro, con casas enormes y muy lujosas. Todos los días él pasada por ahí para mendigar, con esas monedas compraba pan; y observaba con mucha envidia esas mansiones. Él deseaba vivir en una de esas, se conformaba con la más pequeña de todas, que aún así era gigantesca.

En ese lujoso barrio vivía Santiago, también de 10 años. Un niño muy caprichoso. Vivía con su madre, su padre y su abuela. Sus padres no estaban mucho en la casa ya que trabajaban todo el día, y Santiago y su hermanito de 3 años pasaban la mayoría del día con su abuela. Cuando papá llegaba del trabajo, les regalaba un juguete nuevo a sus hijos. Y cuando no lo hacía, Santiago se enojaba.

Un día los dos niños, Santiago y Tomás salieron a jugar a la vereda. Se encontraron y comenzaron a hablar. Hablaron de su vida, su familia, el colegio. Tomás se sorprendió al escuchar lo que su nuevo amigo le contaba acerca de su colegio, sus juguetes, su casa… Santiago también se sorprendió. Los dos eran de dos mundos distintos, y se dieron cuenta.
No le dieron mucha importancia y comenzaron a jugar.

Al pasar la hora y media, la mamá de Santiago, que lo observaba desde el balcón de su casa, lo llamó a almorzar. El niño fue corriendo y desde la puerta de la casa le preguntó a su mamá si podía invitar a su nuevo amigo a comer. Ella aceptó muy contenta, bajó a la puerta y salió afuera de la casa. Le dijo a su hijo que le presentara a su nuevo amigo, que se escondía tímidamente detrás de un árbol. Al verlo, la madre de Santiago le dijo en secreto a su hijo – Hijo, mejor dile a tu amigo que vuelva a su rancho. Santiago, enojado de no poder invitar a Tomás, le repitió lo que su madre le había dicho. Y los dos se fueron a sus casas.

Tomás estaba muy triste. Santiago también, pero más que nada enojado. Mientras almorzaban, su madre le explicó a Santiago que Tomás pertenecía a otro mundo, que no era de su clase, y que no debía juntarse con esa clase de personas.

Al día siguiente, la madre de Tomás, muy enojada por lo que su hijo le había contado, fue con él a tocar timbre a la casa de Santiago, para hablar con su mamá. Ella atendió a la puerta, y al ver a la mujer en su puerta, con esa ropa vieja y el pelo sin cepillar, supuso que iba a mendigar, y le dijo – Lo siento, no tenemos nada para darle. Y le cerró la puerta en la cara.

La madre de Tomás volvió a tocar la puerta, y le explicó, muy educadamente, que no iba a mendigar. Le dijo quién era y le contó lo que Santiago le había dicho a su hijo. Le dio a entender que era su responsabilidad que el chico haya dicho eso, que no era culpa del niño. La mamá de Santiago no supo qué decir. Estaba muy avergonzada. Luego de un rato de silencio le respondió – Mi hijo y el tuyo no son amigos, así que no tiene por qué preocuparse. Luego de haber dicho eso, Santiago se asomó a la puerta en pijama y con los pelos parados y dijo – Ma ¡gracias por invitar a mi amigo! E invitó a pasar a Tomás a jugar. La mujer de la casa parecía muy disgustada, pero no dijo nada. Las dos madres se quedaron discutiendo en la puerta el hecho de que sus hijos fueran amigos. La mamá de Tomás, que era una mujer muy buena, le explicó que no había que juzgar a las personas sin conocerlas, que a pesar de no tener dinero ellos eran muy buenas personas, y que sus hijos podían ser amigos.

Al final todo terminó bien, las madres se amigaron, los niños continuaron con su buena relación. Y lo mejor fue que la mamá de Santiago aprendió la lección, se dio cuenta de que no estaba dándole un buen ejemplo a su hijo discriminando. Y a partir de ese día dejó de prejuzgar a la gente por sus apariencias.




Sentirse solo por Camila B.


La familia de Agustín vivía en una linda ciudad, con una gran casa y muchos amigos. Su padre tenía un buen trabajo en el centro de la ciudad, le iba bien. Agustín y su hermana, Inés, tenían muy buenos amigos en la secundaria, con grandes notas... Pero un día llega su padre diciéndoles que le ofrecieron un trabajo en Francia donde iban a estar mejor económicamente, iban a ir a un colegio más importante y con mejores características. Aunque ellos vayan a un mejor colegio no se querían mudar a otro país porque tenían unos grandes amigos en la secundaria y su hermana ya estaba por terminar el colegio porque le faltaba un solo año.

Cuando la familia decidió irse a Francia, Agustín se fue a despedir de sus amigos, del colegio, la casa, la ciudad, etc. La verdad, que el no se quería mudar porque sabía que iba a extrañar todo y a todos. Pero el padre logro convencerlo diciéndole que además de los amigos que tiene acá, va a tener nuevos amigos allá donde tal vez se lleve mejor.

Al llegar, se alojaron en su nueva casa, visitando el barrio, pero nada les convencía. Al día siguiente tuvieron que ir al colegio, se veía bastante bien, con chicos buenos, amables, pero Agustín no se sentía cómodo, porque veía que nadie le iba a hablar, ni preguntarle cosas y ni tampoco ir a sentarse con el. Pero pensó que tal vez era así el primer día, que puede ser que cambien las cosas al pasar los días. Llegó a la casa, todos le preguntaban como le había ido, el respondía que bien aunque sabía que ninguno le había hablado, pero lo dejó pasar.

Al pasar una semana seguía estando solo en el colegio, donde muchos de sus compañeros lo veían con cara mala. Él veía que ellos se invitaban a los cumpleaños, que todos estaban juntos en el recreo, etc. y a él no. Entonces le fue a decir al papá preguntándole ¿Por qué al él no lo invitaban a los cumpleaños, no hablaban con el en el colegio, no lo invitaban a sus casas, no lo elegían para los trabajos y además por qué lo miraban con mala cara? El padre le dijo que puede ser que sea porque era nuevo y uno se tiene que ir haciendo amigos de a poco.

Entonces, Agustín decidió seguir haciendo lo que hacía, compartirles lo que el llevaba, ir a hablarles pero seguían rechazándolo. Lo que pasaba era que las profesoras si lo querían por ser buen alumno, entonces él pensó que era eso y dejo de estudiar, y cuando se sacó malas notas seguían sin hablarle. Él ya no sabía que hacer, tenía buenas y malas notas, era amable, trataba de caerles bien, pero no funcionaba. Pasando el tiempo, el seguía yendo a la casa triste y extrañando sus amigos de allá, su ciudad, su casa…

Cuando su papá lo vino a buscar al colegio, se puso a llorar y le dijo que se quería ir de Francia, que no tenía amigos y desde que llegó nadie le había hablado solo una persona diciéndole de donde venía él y se fue. El papá muy decepcionado de haberse mudado porque vio que su hijo no estaba bien, entonces se echó la culpa.
Pero yendo en el auto le pregunto al papá: “¿Papá será que nadie me habla porque soy negro?”


El niño que logró superar su enfermedad por María Paula de l. C.


El 31 de Mayo de 1966, nació un bello bebé. Vivía con una buena familia. Sus padres lo adoraban. Fue al jardín de 9 Lunas. Luego, en 1º grado, le detectaron un problema en la vista, muy grave. Se trataba de que de a poco veía cada vez menos, horrible. Esto lo heredó de su padre. Su vida a partir de allí le resultó más difícil.
En la escuela, todos sus compañeros, salvo algunos, lo burlaban, ya que se sentaba adelante y era el estudioso de la clase. A pesar de todo, era un niño muy bueno, respetuoso e inteligente. Compartía sus amistades con 2 amigos solamente. La madre le tenía mucha compasión, lo quería demasiado.

El chico se sentía muy triste, solo. Sin embargo, a medida que fue creciendo, fue aceptando su discapacidad. El hacía su vida normalmente, jugaba al fútbol, nadaba, se iba de vacaciones…No le daba importancia a las criticas contra el de las demás personas. Hasta llegó a olvidarse de ello, en una charla que tuvo con su padre a la edad de 13 años:
-Hijo, acuérdate de que lo más importante es lo que se encuentra en tu corazón. No lo de afuera.
-Papá, no te preocupes, ya lo comprendo, nunca lo olvidaré.

De esa manera, se dio cuenta de varias cosas, especialmente de toda la gente que le tenían aprecio hacia él, de su bondadosa familia, y, estaba muy contento y agradecido.
Pasó el tiempo, y ahora tiene una hermosa familia que lo ama sin contar su discapacidad y demasiados amigos.



Diferente por Clara G.



A Bashirat le encantaba jugar con muñecas y disfrazarse. Vivía en Nigeria con su mamá y sus dos hermanos, Aamori, el menor, y Eleazar, el mayor. Ella era la única mujer y la del medio, tenía diez años. Su padre había muerto cuando ella era un bebé en la guerra.

A la edad de nueve años su familia partió a Buenos Aires en busca de trabajo. Al llegar se encontró en un mundo totalmente diferente. Aquella ciudad, repleta de altos edificios y gente blanca en las calles la hacía sentir muy confundida. En su país todos eran de raza negra, incluyéndola, y el ambiente de la ciudad era muy calmo. Lo que realmente la sorprendió fue la actitud de la gente, al pasar nadie se saludaba, todos se dirigían a un objetivo particular sin mirar prestar atención a los que los rodeaba, cada uno parecía estar en una burbuja. Bashirat se sentía incomoda, se sentía diferente.

Era el primer día de escuela, su madre había preparado un delicioso desayuno como a ella le gustaba. Se había levantado muy temprano, y casi no había conciliado el sueño en toda la noche por los nervios. Estaba ansiosa, y a la vez nerviosa, quería conocer nuevos amigos y aprender nuevas cosas en el sexto grado. Sus hermanos, en cambio, no tenían ganas de levantarse ni de empezar el colegio. Tan solo habían estado dos semanas en el nuevo hogar y no se habían acostumbrado a la nueva cultura.

Al entrar al colegio todos miraban a Bashirat y a sus hermanos. Todos los niños de la nueva escuela se fijaban en ella como si fuese de otro planeta. Eso la hacía sentirse diferente y tímida. Ni bien se formó en la fila, dos niñas se acercaron a ella, una rubia y la otra morocha, y le comenzaron a hacer muchas preguntas, tantas, que Bashirat no podía escuchar todas. Además, todavía le costaba entender el español. Había tomado un par de clases pero debía escuchar atentamente lo que le decían.

Una de las niñas, que se llamaba Ana, la morocha, parecía simpática y agradable, parecía tratar de integrar a la nueva. La otra, Agustina, la rubia, no era agradable ni simpática, parecía querer atacar a Bashirat de alguna manera. Luego de la formación entraron a las respectivas aulas y las maestras y los alumnos se presentaron. La maestra de sexto grado se llamaba Silvina y era muy dulce. Era joven, tendría unos veintitrés años y medio, era alta y delgada. Sus ojos, celestes, casi transparentes, causaban paz y tranquilidad. Su sonrisa de oreja a oreja, la hacía muy simpática y alegre. Luego de que se presentara la señorita, se presentaron los alumnos, uno por uno. Todos parecían tener algo muy especial, cada uno contaba un poco de su historia, de su familia, sus gustos y costumbres. Bashirat escuchaba atentamente y le parecía muy interesante conocer a sus nuevos compañeros, aunque lo hacía con algo de dificultad. Cuando llegó su turno pareció que todos se callaron y les interesaba mucho lo que ella diría, ya que parecía totalmente diferente. Bashirat habló sobre sus raíces, de donde provenía, su familia y su historia. Algunos de los niños parecían muy interesados en lo que ella decía, como Ana, y otros la miraban con desprecio, como Agustina.

Al llegar la hora del recreo, el timbre sonó muy fuerte y todos los alumnos salieron corriendo al patio. Bashirat abrió su alfajor y comenzó a comerlo. Al instante, se acercó Ana, corriendo. Venía con una sonrisa alegremente le dijo a la nueva que se sentara con ella a charlar. La extranjera aceptó y comenzaron a charlar. Desde ese día Ana y Bashirat comenzaron a compartir muchas cosas juntas y su amistad creció. A pesar de que llevaban una íntima amistad, Bashirat no conseguía relacionarse mucho con sus otras compañeras.

Pasaron un par de meses y, además de que eran ya mejores amigas, el cumpleaños de Ana se aproximaba. Celebraría con una merienda en su casa y luego las niñas se quedarían a dormir. La próxima cumpleañera estaba muy feliz con el tema de que festejaría su cumpleaños como cualquier niña lo desea, y comenzó a repartir las invitaciones. No asistirían más de diez chicas, incluyendo a Agustina y sus seguidoras, aunque eso no influía mucho a Bashirat, ya que lo único que le importaba era compartir el día especial con su amiga, la hacía sentirse incómoda, diferente.

Al llegar el día festivo, todas las chicas estaban muy ansiosas con la idea de festejar un cumpleaños, ya que no todos tenían la oportunidad de hacerlo. Fueron a la casa de la cumpleañera, tomaron el té y llegó la hora de ir a dormir. Habían pasado un buen rato hasta ese momento. Todas se fueron a dormir tranquilamente y también Bashirat. Lo que ella no sabía era que las compañeras le habían tramado una broma pesada de antemano. Siempre se había notado que Bashirat no les caía muy bien ya que no era físicamente como ellas, y decidieron cortarle el pelo. Era muy cruel de su parte y trajo sus merecidas consecuencias. La mamá de Bashirat no podía creer el semejante acto de crueldad que un par de niñas de diez años podían haber hecho.

Estaba angustiada, triste, no sabía qué hacer tampoco con su pobre hija, que era la que más había sido perjudicada. Parecía un varón y ni siquiera pudo ir al colegio de lo afectada que fue. Además el cumpleaños de Ana, que la quería de verdad, había sido un fracaso.
Al lunes siguiente el colegio decidió tomar parte de este asunto y se comentó seriamente el tema en el aula. Al ser cuestionadas, las culpables, dijeron que era por su apariencia, física, porque era “negra”. Luego la maestra, al no poder creer lo que decían las alumnas, habló sobre la discriminación. Dijo que uno no puede juzgar por lo de afuera si no conoce lo de adentro, que todos somos diferentes por más que algunas diferencias resalten más, todos tenemos que ser aceptados. Mencionó también que si ellos se encontraran con dos cajas, cada una con sus particularidades que las hacen muy diferentes una de la otra, con sus formas y colores distintos, ¿no tendrían ganas de abrir las dos? Ellos respondieron que sí. Y por eso uno tiene valorar a todos por sus virtudes y defectos, sin importar lo de afuera, agregó.

Esto hizo reflexionar a las alumnas y decidieron ir a hablar con Bashirat, que por cierto estaba muy mal. Le pidieron perdón de corazón y reconocieron verdaderamente su gran equivocación. Bashirat, con su gran corazón, las perdonó aunque tardó en reintegrarse y comenzaron a ser un grupo más unido.




TOM por Cynthia L


Tom, era un niño de clase baja, pero él nunca se creyó inferior o superior a otras personas. A Tom siempre le había gustado tener muchos amigos y estar acompañado por alguien.

Era el primer día de escuela, y como todos los años Tom se tuvo que sentar solo porque nunca nadie se quería sentar con él. Ese año, en su clase no entró nadie nuevo, lo cual para Tom eso es una decepción porque tenía menos posibilidades de hacer algún amigo.

Cuando tocó el timbre, Tom bajó al recreo, miró hacia ambos lados y vio a sus compañeros charlando todos juntos en una ronda, inmediatamente se dirigió hacia allí. Cuando llegó para hablar con ellos, de pronto todos se callaron y se hicieron los tontos, a Tom no le gustaba que le hicieran esto y no era la primera vez ni seria la última.

Al terminar el colegio, Tom esperó que su madre lo viniera a buscar, sentado en el escalón de la entrada del colegio. A lo lejos veía que venían caminando dos de sus compañeros y él iba a aprovechar para saludarlos ya que estaban solos, pero no, no fue así, Tom les dijo “hola, ¿como les va?” y ellos lo ignoraron y comenzaron a reírse a carcajadas. Cuando llegó a su casa, estaba muy triste, se sentía horrible. Tom no podía entender por qué era que lo despreciaban tanto, por qué lo ignoraban, por qué lo hacían sufrir tanto, él siempre buscaba una respuesta a esto, pero nunca la encontraba.

Tom tenia tres hermanitos más, con quienes compartía su habitación. El era un niño muy solidario, compartía todo con sus hermanos y a veces no alcanzaba la comida para todos y él se ofrecía para no comer y que sus hermanitos se puedan alimentar. El quería mucho a su familia y deseaba mucho tener por lo menos un amigo o simplemente alguien que lo acompañase en los recreos largos y tristes que pasaba solo, que para sus amigos pasaban rápido y eran muy divertidos.

Todos los años Tom pasaba sus cumpleaños sin ningún amigo más que su familia, nunca había recibido un regalo de sus amigos, lo único que recibía para su cumpleaños era alguna artesanía con plastilina que le hacia la abuela, pero para él eso significaba mucho.

Al día siguiente, Tom estaba muy triste porque todos lo ignoraban y nadie lo quería. Justo cuando sonó el timbre, vio que sus compañeros se acercaban a él, parecía que le querían decir algo y así fue. A Tom lo habían invitado a la casa de Larry para festejar su cumpleaños, él estaba muy contento porque pensaba que ya no lo iban a discriminar ni excluir más, así que con una enorme sonrisa dijo que ese día iba a estar allí para festejar su cumpleaños junto con todos sus compañeros.

A la mañana siguiente, Tom despertó muy contento por que sabía que se iba a juntar con sus compañeritos, así que se dirigió hacia la casa de Larry.
Cuando llegó, aguardó dentro del auto y la madre le dijo que si se sentía incómodo o se sentía mal, que la llamara y que ella iba a venir por él. Se bajó del auto y tocó el timbre, lo recibió la mamá de Larry y le dijo que entrara, cuando entró noto que todos ya estaban allí y que él era el último que faltaba.

A mitad de la noche se despertó a causa de que sentía algo en la cara, cuando se miró a un espejo notó que tenía toda la cara mamarrachada y pintada con marcadores, el nene se puso a llorar por que él pensaba que ya se habían hecho amigos pero se lo hicieron a propósito.

La madre de Larry, al escuchar tantos gritos fue a ver qué ocurría y cuando se dio cuenta de lo sucedido, retó a todos los chicos y les ordenó que le pidieran perdón y que prometan que no lo iban a hacer más. Luego de esto, el nene llamó a su mamá y le pidió que lo fuera a buscar.

El lunes, el niño ya no quería ir al colegio luego de lo que le hicieron, pues ya se sentía muy usado y traicionado, estaba decepcionado y triste, ya no quería sufrir más.

Justo ese día tenían que hacer un trabajo para ciencias en el colegio y tenían que estar en grupos, a Tom le tocó estar con todos sus compañeros, quienes lo discriminaban por tener problemas económicos, quienes lo hacían sufrir todos lo días, quienes lo burlaban y por muchas cosas más, pero resultó que sus compañeros se terminaron dando cuenta de que él era un buen chico y que el no tenía la culpa de ser un chico con problemas económicos y que no hay que discriminar a nadie. Y así terminaron siendo muy amigos todos y se perdonaron.


LA MOCHILA DE TIMY por María Lucía M. G.


Timy se había comprado la mochila a la moda, una mochila de color rojo, con franjas azules y blancas. Todos sus compañeros de cuarto grado la querían, pero ninguno la podía comprar por problemas económicos. Timy iba a un colegio aislado de la ciudad, en las afueras. En esa escuelita chiquita, tenía compañeros de origen humilde y la mayoría envidiosos de Timy.

Al entrar al aula ese día, todos los niños del aula lo miraron de manera diferente, y hubo un estruendoso silencio. Siempre lo envidiaban, pero esa vez lo miraron aún con mayor envidia. En un segundo, el niño dudó de haber traído su espléndida mochila al colegio.

Toda la primera y segunda hora de la mañana transcurrieron de muy buena manera; y sonó el timbre del recreo. En el recreo, como de costumbre Timy se quedaba solo, pero ahora, sentía miradas a sus espaldas, miradas aún peores de cuando entró en la clase.

Al volver a la clase, y cuando se sentó en su pupitre para continuar con las clases, notó que su nueva mochila no estaba. Empezó a ver si estaba en otro lado, pero no la encontró por ninguna parte. Entonces, Timy le comentó a la maestra acerca de su mochila. Sus amigos se miraron entre ellos.
-No se va a ir nadie de la clase hasta que no se encuentre esa mochila- dijo la maestra.
-¡Señorita, nosotros no hicimos nada! ¡Dile, Timy, que nosotros no hicimos nada!- dijo uno de sus envidiosos compañeros.
-Yo no voy a culpar a nadie. Tengo mis dudas- dijo Timy.
-Vamos, ¿quién fue?- preguntó la señorita. Después de eso, hubo un silencio y todos se miraron.
-Si no responden, se quedarán aquí a decidir el o los culpables- hubo nuevamente un silencio durante cinco minutos.
-Está bien, me retiraré. Volveré en unos diez minutos

La maestra abrió la puerta, y se fue de la clase a esperar que se resuelva el problema.
- ¿Quién me robó mi mochila?- preguntó Timy
- No sabemos, ni nos importa. ¡Ni vos ni tu mochila! - exclamó otro de los compañeros de Timy; de los que menos quería Timy.
- ¡Sí es cierto! ¡Vete de este colegio, nadie te quiere!- dijo otro.
- ¡Vete!- dijo al mirar a Timy con ira
- Si, será lo mejor, tú y tus problemas váyanse - dijo nuevamente uno más.

Todos protestaban y bufoneaban a Timy, menos uno, que estaba sentado en su banco en la punta de la clase.
La maestra entró a la clase y puso orden porque casi todos los niños, se habían abalanzado sobre Timy. En el momento en el que la maestra trataba de separar a los niños, el alumno que se destacaba por no decir nada y quedarse tranquilo en su pupitre, se levantó y gritó:

- ¡Dejen a Timy en paz! ¡Yo tengo la mochila! Basta, ¡no lo soporto más! - gritando eso, sacó la cara mochila que estaba dentro de la suya y todos se asombraron al verla. Nadie se esperaba que ese chico hubiese hecho semejante cosa.
- Juan, ¿por qué lo hiciste? No tenías razón para hacerlo, ¡Timy nunca te hizo nada! - dijo sorprendida la señorita.
- ¡Es que Timy siempre es el punto de ataque, al que siempre le hacen cosas malas! Y yo lo entiendo, porque a mí, algunas veces también me lo hacen. Yo esperaba que le fuesen a hacer algo a esa mochila por envidia a Timy; entonces preferí que no lo hagan sufrir más y quedármela yo, para después devolvérsela a Timy a la salida del colegio - dijo Juan en su defensa.
- Gracias Juan, que bueno que hayas hecho eso. No me voy a enojar con vos - dijo el dueño de la mochila.

Finalmente, la maestra no le dijo nada a Juan. Sus compañeros que antes no lo querían, ahora lo respetaban y trataban con amistad; eran todos amigos, en especial Juan y Timy, quienes terminaron siendo mejores amigos. Timy se sentía contento de ahora poder ir al colegio sin miedo de tener algún mal encuentro con sus ahora amigos. Siguió llevando su mochila y sus amigos aprendieron a no tenerle más envidia. Y ahora este cuarto grado de un colegio aislado de la ciudad tenía buenos amigos.


TODOS SOMOS AMIGOS, NO IMPORTA EL COLOR DE PIEL por Agustina N.

En un colegio de California, se encontraban varios chicos jugando en el recreo, hasta que sonó el timbre y todos se dirigieron a las aulas. Marcelo, se encontraba en la clase de Educación Física, cuando había que elegir los equipos de basquet. Un alumno del colegio, se dirigió a él para preguntarle si quería estar en el quipo y sin dudarlo contesto que si.

El partido había comenzado y no le dejaban de pasar la pelota. Cuando se acercó al aro para encestar, escuchó un grito que decía:
-Vamos Marcelo, más te vale meterla negro y luego otro grito: `
- Dicen que los negros juegan bien, pero creo que no es tu caso. Marcelo no pudo meter el balón en el aro, y esto motivó una discusión entre los jugadores. Francisco que lo había elegido para su equipo le reprochó a los gritos:
- No sos nadie en este mundo. No conozco a nadie de piel oscura que haya sido famoso, salvo Michael Jackson, y de la vergüenza se cambio el color.
Inmediatamente el entrenador, al escuchar la pelea, retiró de la cancha al que insultaba.

Al finalizar el partido, mientras los demás compañeros se fueron al vestuario, Marcelo se encerró en el baño para llorar sin ser visto, cuando de repente escuchó del otro lado de la puerta voces conocidas. Se asomó y advirtió que eran sus mejores amigos que comentaban lo mal que había jugado y que estaban de acuerdo con Francisco. No soportando tanta humillación, Marcelo llamó inmediatamente a su madre para que lo venga a buscar. En cuanto atendió su mamá, ella le comentó que no podía salir del trabajo y le dijo:
- Entiéndeme hijo, vos sabes lo que cuesta en este mundo conseguir trabajo y ser respetada la clase de persona como nosotros.
Marcelo se sintió peor al escuchar que a su madre le sucedía lo mismo. Esto le dio fuerzas para enfrentar su problema y solucionarlo de inmediato, de manera que no lo sigan discriminando en el futuro.

Entonces se acercó a Francisco y le dijo:
- Por ser de piel oscura no soy menos que vos, ya que a los ojos de Dios todos somos iguales y eso es lo único relevante en la vida.
En cuanto terminó de hablar, todos sus compañeros empezaron a aplaudir y a comentar lo valiente que había sido y que ningún otro chico en la escuela había podido hacer esto antes.

Al día siguiente, Marcelo fue contento a la escuela, ya que tenía otros amigos que lo valoraban realmente. Entonces comprendió que las personas a las cuales llamaba mejores amigos, en realidad no lo eran y actuó en consecuencia. Cuando ellos se le acercaron les dijo:
- No son amigos de verdad. Ustedes solo estaban conmigo por interés, porque querían de mi un buen juego.

De regreso a su casa comentó todo a su familia y reflexionó finalmente: “Fui muy tonto al no haberme dado cuenta antes. Hoy aprendí una gran lección”.



MI DIARIO por Florencia N. C.


Siempre se burlaron de mí por mis orejas. Todos me dicen elefante porque soy gordo (y también por las orejas) pero todo, algún día va a cambiar...

Diario de un marinero pirata

Día 1
Hoy zarpa nuestra nave. Tenemos muchas riquezas y las llevaremos a la isla secreta. ¡Arrr! ¡Qué felicidad!

Día 2
Se acerca una tormenta. Lo sé porque estaba en el palo mayor cuando un viento fuerte me tiró al piso y todos se burlaron de mi diciéndome que mis orejas hicieron de vela y qué por eso me caí.

Día 3
La tormenta no llegó y pudimos seguir con el viaje sin contratiempos (no sé lo que significa pero siempre lo usan en las películas de piratas).

Día 4
Hoy me burlaron más que nunca. Me dijeron que predecía tan mal el tiempo que nunca iba a acertar si iba a llover o no. También me dijeron que mis orejas se inundarían con la lluvia si salía mientras llovía.

Día 5
Ya me estoy aburriendo de navegar, pero, si me retiro, todos me van a decir gallina, pero, si me quedo, voy a tener que seguir aburriéndome porque ya no me dejan hacer nada. Me hacen limpiar el piso. Mejor lo consulto con la almohada. Mañana te doy mi respuesta.

Día 6
Me voy a ir. También le dije a mamá y me dijo que haga lo que quiera. Lo haré, pero, solo hay un problema... ¿cómo se los digo?

Día 7
Ya se los dije. Lo tomaron como una amenaza a si que no me dejaron irme del barco a menos que Tomás el capitán lo ordene. Estoy seguro que no lo hará ya que sabe que no me quiero quedar. También, (y como lo predije) me dijeron gallina y otra vez orejas de elefante. Ya no se qué hacer.

Día 9
Ayer se nos acabaron las provisiones y me obligaron a mi a ir a buscar más. Como no quería hacerlo me ataron al palo mayor hasta hoy a la noche. Me dijeron que si los acusaba me iban a atar 4 días la próxima. Tengo mucha hambre y mis papás me retaron mucho y me dijeron que estaban muy preocupados por mi. Y, como no los acusé, no me van a dejar salir por una semana. ¡¡¡TIEMPO PARA DESCANSAR!!!

Día 18
Vuelvo al barco (qué mal). Pero si no lo hago me van a atar otra vez al mástil. Creo que voy a necesitar juntar fuerzas para enfrentarlos, pero necesito mucho bastante tiempo

Día 20
Se acerca una tormenta y esta vez si estoy muy seguro. Vi rayos en el horizonte. Nadie me creyó y me dijeron que mañana vendrían para demostrarme que no llovería

Día 21
Llovió. Hoy junté fuerzas para hacer un motín (tampoco se lo que significa pero también lo veo el las películas)

Día 22
¡¡¡¡Por fin dejo de llover!!!! Ya no aguantaba más estar encerrado. Todo el tiempo comiendo la sopa fea que prepara mami para calentarnos. En fin, se nos rompió el palo mas grande y una vela pero, no importa; mamá tiene más sábanas. Todavía no tengo la suficiente confianza.

Día 30
Este es mi último día ya que no me voy a permitir sufrir más de un mes. Espero tener suerte.

¡¡¡Al fin!!! Me liberé de esos malvados. ¡Ya no los soportaba más!
Tuve suerte ya que podrían haberme pegado o algo peor. Pero no. Todo salió a la perfección. Es más: ¡me pidieron perdón! Bueno. Nunca hay que decir que algo es imposible. Todo se puede...

Yo (Martín) lo escribí cuando tenía 8 años 



OBESO CUATRO OJOS por Juliana P.


Cuando me desperté era un día soleado, los pájaros cantaban y las abundantes hojas verdes de los árboles permanecían inmóviles. Era un día hermoso, pero no quería ir a la escuela. Ya sabía que pasaría lo mismo de siempre, los chicos del curso me molestarían por sólo ser un poco más gordito que los demás y por usar anteojos.

Siempre que llego a la escuela todos me gritan “¡OBESO CUATRO OJOS!”. Yo no les hice nada para que me discriminen así, sólo me juzgan por cómo me veo y no como soy realmente por dentro. Como las cosas no se arreglan solas pensé en hablarles; así que me vestí, desayuné y me dirigí hacia el colegio con el objetivo de poder arreglar las cosas. Pero cuando llegué todo comenzó nuevamente burlas, insultos, cargadas, empujones. Me sentía tan mal, dolido, triste que olvidé emitir una palabra. ¿Qué hacer? ¿Por qué?

Sonó el timbre de salida y se acercó a mí una compañera que era un tanto tímida y dijo: “No te sientas mal, juntos encontraremos la solución”. Me sentí feliz, consolado, ya que tenía una amiga que me quería ayudar a salir adelante, y que no era el único que estaba ahogado en una gran soledad. Llegó el fin de semana y me junté con mi nueva amiga Susana, que antes era sólo una compañera. Nos reunimos para pensar que podíamos hacer para enfrentar este problema; y se nos ocurrió organizar un show de magia donde mi padre, hacía un tiempo me había enseñado unos trucos buenísimos. La invitación fue a todos los del curso y se hacía en la plaza frente al colegio. Todos lo chicos se pusieron de acuerdo para ir pero sólo para humillarme.

Pero para sorpresa de todos se divirtieron, participaron de los trucos, y cuando finalizó el show me dijeron que se habían equivocado conmigo y que querían que fuese uno más de ellos. Muy contento les contesté que squería formar parte de su grupo pero que nunca deben juzgar a alguien sólo por las apariencias. Finalmente me fui a jugar con mis nuevos amigos y le agradecí a Susana por ayudarme en esto.




DOS AMIGAS por Lucía S.

En un castillo viven como criadas varias muchachas, pero una de ellas, Isabela, es una niña sin igual, es buena persona y, sobre todo, sincera con su íntima amiga la princesa Elena. La princesa es una joven muy hermosa de cabello rubio oscuro y ondulado, con ojos azules como el océano, y piel blanca como la nieve; e Isabela se podría decir que es bonita, con su pelo oscuro pero brillante y sus ojos grandes y marrones, aunque lo más bello en ella es su cálida sonrisa.

Juntas comparten todo tipo de actividades que les es posible, andar a caballo, salir de compras para la princesa, y a la hora de dormir, se juntan en la habitación de Elena para hablar hasta dormirse.

Por supuesto saben de los riesgos que existen si las descubren, se la llevarían a Isabela a otro castillo, y la reina, la madre de Elena, se avergonzaría de su hija y no le permitiría salir del castillo por una eternidad. Pero eso es algo que las niñas tratan de no mencionar.

Una tarde, las dos amigas estaban en el jardín cuando aparecieron inesperadamente allí un grupo de chicas que eran hijas de barones, y de duques. Una de ellas se llamaba Sofía, era una especie de líder del grupo de amigas de aquellas niñas, era hermosa pero era muy mala, juzgaba a las personas por sus apariencias y las destruía sentimentalmente con palabras.

Elena les preguntó qué hacían, pero lo único que le dijo Sofía fue que no comprendía cómo podía ser amiga de una pobre, una sirvienta, y comenzó a reírse, al cabo de dos segundos todas las niñas se reían de Isabela…ella, se alejó llorando y Elena la siguió.

La princesa le dijo que no importaba lo que digan esas niñas ricas, ella la quería por cómo era. Así, Elena e Isabel, siguieron disfrutando del día sin importar lo que digan porque ellas eran amigas y se querían por cómo eran.




TODO ERA PERFECTO por Candela T.


Era un sábado a la tarde. Me estaba terminando de bañar, ya que recién llegaba de jugar a futbol con mis amigos. De repente comenzó a sonar el teléfono. Salí rápidamente de la ducha, y medio mojado, atendí. Era Micaela para invitarme a una fiesta que se haría esa noche en el boliche NEW; el boliche con más onda de la ciudad. Micaela era la chica que más me gustaba del barrio, y ella me había llamado…todo era perfecto.

A la noche pasé a buscar a Micaela, estaba realmente hermosa, caminamos varias cuadras charlando de todo un poco hasta llegar a la puerta del boliche. Estaba repleto de gente. Hicimos la fila para sacar la entrada y luego nos dirigimos a la puerta de acceso.

Justo en la puerta se encontraban todos mis amigos y compañeros del colegio. Cuando comenzamos a entrar, el personal de seguridad se dirigió a mí y me dije que yo no podía entrar porque “soy de tez trigueña”. Yo me quería morir, era la noche perfecta para mí y por culpa de la discriminación se me arruinaban todos los planes, además era una vergüenza lo que me estaba pasando frente a mis compañeros, y principalmente a Micaela.

Por suerte cuento con unos amigos que valen oro. Ninguno quiso entrar al Boliche y fuimos a tomar algo a un Pub, Micaela se sentó a mi lado, la pasamos genial y después la acompañé hasta su casa.
Hoy paso a buscarla para ir al cine.



DISTINTA por Camila T.


Ese día lluvioso no ayudaba en absoluto a María. Ella era una niña que se encontraba muy nerviosa ya que era su primer día en el colegio. Todo era desconocido para ella los corredores, el patio, las aulas, y sobre todo los niños que serían sus compañeros.

María era una jovencita de unos diez años de edad. Era muy tímida, sobre todo en esa ocasión en la cual todo era totalmente desconocido para ella. Tenía un largo cabello rubio como el oro y sus ojos eran de un verde intenso.

Cuando ingresó por la gran puerta del colegio todos la miraban, pero ella no lo notaba ya que estaba aferrada a su mochila y con la vista hacia el suelo. Luego de la formación todos los alumnos se dirigieron a sus respectivas aulas y María fue a la que le habían asignado. Cuando entró se sentó en un banco de atrás y levantó apenas la vista para observar el lugar. Al cabo de un rato su maestra llegó y les comenzó a dar la clase. Les contó lo que harían ese año, y que materiales necesitarían llevar, etc. Luego les entregó un cuento el cual debían leer y analizar.

A María ya se le habían pasado los nervios del comienzo y se sentía cómoda a pesar de que no había dialogado con ninguno de los niños de la clase. Luego de haber comentado algunas cosas la maestra explicó que leerían la historia entregada para sacar una conclusión colectiva, y le preguntó a María si podía leerla. La niña empalideció, sus ojos se le pusieron vidriosos como si estuviera a punto de llorar y sus piernas le empezaron a temblar. Trató de pronunciar palabra pero no pudo, lo intentó nuevamente pero no lo logró, hasta que comenzó diciendo – “ha ha ha bíaa… uuu naa vezz”. Todos los niños comenzaron a reírse, con excepción de una niña que estaba en la misma fila de María que se llamaba Sofía. María estaba muy avergonzada lo intentó de nuevo y el resultado fue el mismo. Era evidente que la pobre niña era tartamuda.

El resto de los días María recibió muchas cargadas de sus compañeros, pero ella era tan inocente que no podía defenderse, lo único que hacia era llorar por los rincones.

En uno de los recreos María estaba sentada en un banco comiendo un alfajor como su merienda, y Sofía unas de las pocas compañeras que no se había reído el primer día de clase, se le acercó. Ella la animó y le dijo que no estuviera triste, que ella la ayudaría a integrarse con las demás niñas y que la esperara después de clase. María realmente notó que Sofía sería una muy buena amiga y le alegraba que estuviera ayudándola.

Así fue como al finalizar las clases las dos niñas se dirigieron a la casa de Sofía en la cual se reunieron con otro grupo de niñas, las cuales María las tenía vistas. Las niñas la miraban de arriba abajo y murmuraban entre ellas. Una se levantó y con una cara despectiva le contó a María que para ingresar en su “club de amigas” tenía que saber unas cuantas reglas. Primero le dijo su código, su saludo y finalmente le entregó un papel que contenía un texto el cual debía leer. Todas las niñas sabían sobre que María era tartamuda y lo habían hecho a propósito para que pasara un mal rato, excepto Sofía que realmente quería ayudarla.
María se puso muy nerviosa y trató de leerlo. Mientras las niñas le insistían que lo leyera rápido, porque lo hacía muy lento. María comenzó a llorar y corrió hacia fuera seguida por Sofía, mientras las demás no paraban de reírse y burlarla.

Sofía la corrió hasta llegar a una plaza en la cual se sentaron y conversaron. Sofía estaba muy angustiada, verdaderamente ella no la quería avergonzar, la quería ayudar y no podía creer lo que sus amigas habían hecho. Entonces a partir de ese momento ella prometió que la ayudaría en todo lo que fuera necesario y que le enseñaría a leer y a hablar mejor. También le dijo que no estuviera mal ya que todas las personas tienen defectos, algunas grandes y otros más pequeños.

Es así como las dos niñas se hicieron cada vez más amigas. Cada día después del colegio se reunían y practicaban, leyendo libros o revistas.
María tuvo un gran avance y cada vez se fue integrando más con sus compañeras de clase. Ella fue tomando confianza sintiéndose completamente segura de si misma.




UN CAMBIO DE VIDA por Sabrina T.


Tim había sido en su infancia un niño no muy bueno. Desde pequeño se portaba mal y hacía a su madre enojar. Cuando fue creciendo comenzó a ir al colegio, donde generalmente sus padres recibían quejas con respecto a su hijo y a como trataba a sus compañeros. Él solía hacerlos sentir mal, ya sea pegándoles o discriminándolos. Algunos de ellos eran de otro color de piel o de menor clase, y por eso él los trataba a de forma despectiva e inferior. Sus padres lo habían intentado todo, pero el pequeño Tim continuaba haciendo sus maldades y portándose mal en su casa y en la escuela. Ya no sabían que hacer. Continuó así durante mucho tiempo.

En la adolescencia se torno peor, siguió haciendo lo mismo de siempre. Pero lo peor de todo para sus padres no era eso, sino que sabían que nada podrían hacer mientras que sus amigos lo apoyaran. La verdad era que tenía pocos amigos, pero con ellos lideraba su grado y los demás les tenían miedo. El era un chico apuesto y con dinero, por lo tanto sentía que todo lo tenía. Sus padres siguieron preocupándose en vano durante mucho tiempo hasta que finalmente Tim terminó la escuela y se fue a una universidad lejos de su casa.

Estudió y consiguió un trabajo, pero su corazón permaneció duro, sin sentir pena o remordimiento por lo que había hecho, de nada se arrepentía. Seguiría siendo el mismo, él pensaba, ya que así había conseguido todo en la vida. Ya no veía a sus amigos de la infancia y no se había hecho nuevos amigos, por lo tanto era un hombre solitario. Su vida transcurrió de esa forma, pero a el no le importaba, se sentía conforme con el mismo.

Era un hombre respetado en toda la ciudad, ya que era el jefe de una de las empresas más importantes del país y tenía muchos hombres a su cargo. Pero lo cierto es que era un hombre temido, talvez por eso respetado, ya que era malvado y desconsiderado con sus empleados yo con todo el mundo.

Una noche como todas Tim se fue a dormir en el horario habitual, ya que al día siguiente tenía trabajo. Se acostó y apagó la luz. Estaba durmiendo cuando algo le sucedió: apareció en su casa de la infancia. Veía a sus padres y a un niño, era él mismo. Estaban discutiendo, su madre lo retaba y él, que tendría alrededor de ocho o nueve años, pateaba el piso. Finalmente el niño pateó a su madre y se fue corriendo a su habitación.

Era una situación extraña, ya que los dos adultos presentes en ese momento no parecían percatarse de la presencia del otro adulto, su hijo. Comenzó a reflexionar: pobre su madre, la verdad es que la había tratado muy mal durante toda su vida, mientras que ella le daba todo lo que un niño pueda querer.

De repente todo comenzó a dar vueltas, se estaba mareando. En ese instante la habitación desapareció y volvió a parecer una nueva: su escuela. Allí vio de nuevo al niño, Tim pero pequeño, que trataba mal y le pagaba a otro. Lo estaba insultando por ser pobre. El niño se puso a llorar y Tim se fue. Se sintió culpable nuevamente.

Y durante toda la noche recorrió toda su vida, viendo y sintiendo todo lo que había hecho. Se sentía muy mal, realmente culpable. Sentía una sensación extraña en él, ya que era un hombre que generalmente no sentía nada. Era amor, al prójimo, a su familia y a sus amigos. Sentía esa necesidad de reparar todos los daños hechos. Su cabeza comenzó a darle vueltas.

Y de repente se hallaba en su cuarto, con los ojos bien abiertos. Todo estaba como lo había dejado: la puerta entreabierta, la ropa colgada de la silla y la persiana apenas abierta. Un rayo de luz entraba por ahí, era de día. Intento razonar: parecía no haberse movido de aquella habitación en toda la noche, pero sin embargo el había revivido toda su vida. Talvez fue solo un sueño, pensó, un sueño muy real, por cierto, y que me cambió la vida. Y la verdad es que lo hizo. Desde ese día Tim se convirtió en una nueva persona: era bueno y amable con todo el mundo, se hizo nuevos amigos y visitaba o llamaba a sus padres muy a menudo, algo que nunca había hecho. Llamó a aquellas personas que sabía que había herido para pedirles perdón e hizo buenas obras para la comunidad. De algo estaba seguro: nunca más volvería a discriminar o tratar mal a alguien, ahora era un buen hombre.



LA FELICIDAD ESTÁ EN NOSTROS por Valentina W


Estaba nublado, y era un día muy feo del semestre de julio. Colegio nuevo, vida nueva. Sol y su familia se habían mudado de ciudad.
Sol no veía bien, siempre usaba un bastón blanco.

Llegó en su primer día de clases al colegio “Saint Feline”. Siempre había sido muy buena alumna y compañera. Una vez que llegó al aula, todos los chicos la miraron de reojo. Sol sintió la timidez, y con miedo se sentó en un banco atrás de todo a la derecha.

Llegó una profesora de edad avanzada, pero con mucha energía. -“Buenos días chicos”- dijo con onda. Ella se dio cuenta de que no conocía a Sol, entonces le dijo: - Vení y presentáte. Luego se sentó en su escritorio y ella finalmente se paró y fue directamente delante de todos los compañeros con cuidado para no tropezar.

En voz alta, dijo: - Me llamo Sol, soy su nueva compañera. Soy ciega, así que me gustaría que me ayuden cuando necesite saber en dónde estoy. Les pido que se acerquen a mí para conocerlos mejor. Pregunten lo que quieran.- Todos se pusieron a cuchichear.

Llegó el recreo. Un compañero se le acercó y en silencio, le hizo gestos en señal de burla. Otros compañeros se rieron a la distancia. Obviamente Sol no vio la burla, pero sí, sintió que había alguien al frente y le dijo:-¿quien sos?- Manteniendo su silencio, el chico siguió molestándola hasta que se cansó y se fue. Se sintió incómoda y triste, se daba cuenta que los demás se reían de ella, pero no con ella.

Al día siguiente, las cosas empeoraron; le sacaban la lengua, le hacían burla, la guiaban al baño en vez de al aula. Estaba muy triste. A estos chicos les faltaba algún momento de reflexión.
Y a ella también.

Entonces decidió hablar con la directora. La directora le dijo:”los chicos están en una etapa donde no saben distinguir lo que está bien de lo que está mal. Ya se van a dar cuenta de a poco.”
Sol se dijo: Aprenderé en adelante que la tristeza y la felicidad, sólo dependen de mí.



LA SALVACIÓN por Bautista D.


Todo comenzó una tarde que me reunía con mi amigo de hace muchos años, de más edad que yo. El siempre me contaba que de chiquito no tenía amigos y lo discriminaban, por su religión y color de piel. También fue uno de los sobrevivientes de la persecución a los negros de 1900. Y por eso decidí narrar esta historia, para acabar con la discriminación y contar un hecho terrible.

Roussel, es un hombre de 50 años, que había sido adoptado. Tenía ascendencia de musulmanes, que habían sido traídos a argentina para ser esclavizados. A los 30 tuvo que soportar una terrible matanza. El cuenta que esta duro más de 2 meses, y lo único que tenía para comer eran comidas enlatadas, que no sirvieron de mucho, ya que pasó hambre. Tuvo que soportar ver cómo apuñalaban a la madre y luego como tirotearon al padre, y también vivir durante 2 meses en un cuarto bajo tierra con 20 personas más, y lo único que deseaban era que terminara esa terrible masacre. Desde ese sótano podían ver cómo perseguían a toda esta gente, que corrían de desesperación para no ser asesinados. La mayoría de asesinatos fueron a sangre fría y con armas blancas. Estos asesinos eran grupos de personas de barrio, que salían de a 10 personas con navajas, tenedores y chuchillos a perseguir a estos pobres morochos, que no podían escapar. Los llantos de desesperación se oían hasta en los edificios más altos.

Al cabo de más o menos 2 meses, Roussel notaba que los policías iban en busca de los blancos, asesinos. Luego de ver este episodio, decidieron todos a salir de vuelta a la superficie. Para ellos fue duro ya que podían ver todos los restos de compañeros suyos y cada vez se enfurecían más. Algunos de este grupo de esclavos enloquecieron y decidieron matar por venganza.

Mi amigo, fue adoptado en 1997, por una familia inglesa que vivía en Argentina. Ellos mandaron a su hijo adoptado de 37 años a hacer un curso de arte. Allí el primer día que llegó, fue tratado bien por todos, pero esto no duraría, ya que a la semana siguiente, entraría una persona que participó de esa persecución. El día que arribó miró fijamente al musulmán, y se preguntó en voz alta, qué hacía un inmigrante en un instituto para gente blanca.

Rápidamente Ruossel contestó que se callara o si no, lo golpearía. El provocador llamado Ramón dijo: –no puede ser que hayas sobrevivido si yo maté a cada negro que vi- Roussel rápidamente después de haber oído las palabras de Ramón lo golpeó en la cara. Ramón lleno de ira siguió provocando, dijo que el asesino de los padres del sobreviviente, había sido él y que lo hizo con gusto. Roussel con mucho enojo juró que se vengaría de este.

Los dos siguieron yendo al instituto, pero al cabo de un mes Roussel lo dejó. Su venganza seguía en pie. El día del desfile de la conmemoración de la matanza, este apareció, luego de haberse escondido por varias semanas planeando como lo mataría. Este había alquilado, durante esas semanas, un apartamento, en un edificio que estaba en la calle del desfile. El sabía que Ramón actuaría en el desfile, llevando una carroza. Cuando caía la tarde, se acercaba el comienzo de este, Roussel situado en el apartamento, esperaba que lleguara la hora de apuntar al blanco.

A las 22.00 hs, el asesino esperaba la llegada de Ramón. Y así fue, como Ramón se arrimó con su carro a la ventana del edificio, y Roussel le apuntó al pecho. El tiro pegó justo en el blanco, la gente miraba con asombro y no podía creer lo que pasaba. Ramón cayó lentamente, quedó sin palabras y así fue como murió.

Los integrantes de la clase de arte, sorprendidos con el hecho, buscaron encontrar hipótesis de la muerte. Al principio, no se acordaron que aquel sobreviviente había jurado vengarse. Pero luego, uno que había estado presente el día que juró venganza, llamado Carlos, se acordó de que, ese compañero, lleno de ira, había jurado vengarse.

Esta información fue llevada a la comisaría, allí investigaron la causa. Los comisarios Gómez y Salvucci, fueron a la casa de la familia inglesa, para buscar a Roussel y sacarle informacion. La familia les abrió la puerta, y los invitó a pasar. La madre adoptiva del asesino, Caroline, les preguntó a los oficiales por qué razón estaban allí, estos le dijeron que querían hablar con el hijo.

Ella, casi sin voz, les contestó que se había fugado desde aquel desfile de la semana anterior. Los policías, ya casi seguros de que el asesino había sido Roussel, la última idea que se les ocurrió para concretar este pensamiento, fue investigar estructuras cercanas a el lugar del crimen. La mayoría de estructuras eran edificios, ya que era una zona de comercios. Tuvieron que poner a todos sus hombres a revisar los edificios. En lo más alto de un edificio, que estaba a la derecha de la calle, encontraron un arma con silenciador y una remera oscura, que supusieron que era para pasar de desapercibido. La remera, se terminó llevando a la casa de Caroline, para que reconociera que era del hijo, ella la reconoció.

La policía local buscó por todas partes de aquel pueblo, Ramallo, situado a 2 horas de capital federal. Allí buscaron en cada descampado que encontraban, cada rancho, campo y pastizal, pero no encontraron nada.

El 24 de abril de 1998, Roussel arribó a mi casa, diciéndome que lo ayudara a escapar ya que nunca había parado de buscar. Al principio no entendía de qué me hablaba, pero luego me contó la historia. Yo me quedé con la boca abierta, porque no podía creer lo que me decía, un hombre que había sufrido viendo como mataban, ahora matando. Por mi parte no tuve más remedio que avisar a la policía que el asesino de aquel Ramón Pérez estaba en este momento en mi casa. La policía no tardó en llegar, lo sorprendieron a Roussel en la parte trasera del hogar afilando un cuchillo, con el que supusieron que mataría a su amigo, porque lo habría escuchado delatándolo, pero el tiempo no lo acompañó. La policía le apuntó con un arma en la cabeza, amarrándolo de atrás, rogó que no le hicieron nada, pero lo sometieron a cadena perpetua. La familia de él y yo rogamos que no lo condenaran a muerte. Y aquí estoy junto a el y el comisario relatando esta historia.


FIN


INFANCIA CORROMPIDA por Lucas G.

Era un día como cualquier otro para John, un niño de 13 años, pero lo habitual para John no lo era para los demás. Todo empezó el día que nació, por un problema de gestación él salió con una deformidad en la piel, haciéndolo parecer un monstruo. A los 4 años de edad entró al Jardín; desde allí todo salió mal. Los niños de todas las edades lo burlaban pero con el tiempo aprendió a guardarse su enojo hacia la sociedad, hasta aquel 6 de julio de 1996. Antes de dejar la casa en que había sido criado, dejo una nota diciendo:

“Madre nunca te podré compensar por todo lo que me has dado y tampoco a mis 2 hermanos, me voy para sacarles una carga y humillación de encima. Les pido perdón por todo lo que les he hecho sufrir y cuando llegue el momento volveré, pero sólo después de cumplir mi cometido. Una persona como yo no puede encajar en esta nueva sociedad tan perfeccionista, entonces ya que yo no podré cambiar mi forma de ser tendré que cambiar la de ellos. Y otra vez les pido perdón por lo que hice y haré”
John crewar.

Desesperadamente la familia lo buscó pero sin mucho apoyo de la policía no pudieron encontrarlo. Luego de tres meses se llegó a la conclusión de que había muerto. Todos siguieron con su vida normal en especial los que habían desencadenado los problemas de John, sus compañeros de clase. Ellos perseguían atormentando a los niños por raza, religión, facciones faciales etc. Pero lo que ellos no sabían era que alguien los observaba.

John no había muerto solo había escapado a un bosque detrás de los terrenos de una escuela. Y allí aguardó hasta que un día vio que una banda de adolecentes golpeando a uno menor que ellos por ser de otra religión. Tal fue la paliza que lo mataron a golpes, luego se rieron y lo dejaron tirado. Esa risa malévola y soberbia desató un sentimiento de ira que John no había experimentado jamás, ya habían pasado 6 años desde su huida de casa, ya tenia la edad y fuerza suficiente como para empezar.
En lo noche se metió en la cuidad y robó, un cuchillo, un arco con una gran cantidad de flechas y por último una chaqueta negra que le cubría la cara. Luego empezó la carnicería. El había recordado con gran precisión donde vivían los que lo habían atormentado y los que atormentaban a otros. Su primer victima fue Paul Crymer ahora un adolecente malcriado viviendo como si el fuera el ser superior. Con la delicadeza de un tigre cazando se metió en su cuarto y aguardó hasta que se despertara. Sobresaltado Paul se levantó con un dolor fuerte de cabeza pero antes de que se pudiera dar cuenta de la presencia en su cuarto su arteria yugular fue cortada impidiéndole el habla. Lo único que vio fue una figura saltar por su ventana.
Asi siguió con su lista, la siguiente fue Lara Swan. Una hermosa pero discriminadora mujer su entera vida se basaba en agredir a los que tenían alguna deficiencia y no tenía piedad con sus acciones. Así fue su muerte sin piedad por mano del fruto de sus insultos .ella fue encontrada colgando de un fino alambre sujetado a su cuello y con múltiples cortes.

El siguió así y el mundo lo conoció como J-C por su verdadero nombre su identidad fue descubierta cuando asesinó al alcalde de la ciudad y una de las cámaras pudo reconocerlo. El pánico se sembró en la ciudad y la mayoría de sus ex –compañeros huyeron al exterior pero él se las arreglaba para cazarlos como los animales que eran. Un año después del inicio de su venganza se habían perdido 65 vidas pero él seguía.

El hombre ya era como una sombra, mataba con flechas disparadas desde una distancia de 200 metros y acertaba en la cabeza. Ya se había convertido en una máquina de matar y así siguió hasta limpiar la ciudad de corruptas y engreídas personas. Esto le tomó sólo 4 años después como prometió volvió con su familia pero ellos habían sido “exiliados” de la comunidad por las acciones de su hijo. Al verlo su madre sorprendida lo abrazó y luego le preguntó por qué había hecho todo. El, sin temblar, respondió con otra pregunta “¿Cómo está la ciudad sin todas estas vidas?” la mujer que lo crió se calló, pensó por un rato y luego habló. Ella dijo que las madres educaban a sus hijos para no hacer lo mismo que hacían los de tu generación. Pero matar no era la forma. Con mucha tranquilidad John explicó que ellos habían matado su infancia excluyéndolo, burlándolo y maltratándolo. Por desgracia para John un policía llegó a su casa para hablar con su madre y lo vio.

La policía visitaba la casa Crewar regularmente, pero John casi sin pensarlo arrojó un cuchillo que mato al policía. La madre aterroriza al ver en lo que se había convertido su hijo salió llorando. Al ver el actuar de la mujer que lo había criado con tanto amor John pudo ver lo que era, un ser violento y repulsivo que su único accionar era matar. Sin dejar que el monstruo que tenía siguiera actuando huyó por segunda y última vez. Al llegar a su refugio, a la mitad del bosque, escribió una carta diciendo como lo habían maltratado los jóvenes y también cómo había sido su venganza, de la misma forma que él arrebato tantas vidas él se quito la suya.

Algunos dicen que era un demonio, otros que fue un revelador, pero solo fue un niño con una infancia interrumpida y llena de tantos terrores que no me alcanzaría la vida para describirlos.
En estos tempos la historia d J-C es utilizada por madres para enseñar un mensaje sobre la discriminación pero hay pocas personas que siguen con la creencia de que John Crewar sigue vivo.

Quince años después se encontró a un joven con las letras “J. C” grabadas con un hierro al rojo vivo en el pecho, colgando de un fino alambre sujetada a su cuello.
¿Se repetía la historia?¿ John Crewar sigue vivo? En la opinión del hombre que encontró su carta es una posibilidad pero John me ha dejado un gran legado de conocimientos no se trata de la venganza sino de sus esfuerzos de crear un futuro mejor para los jóvenes como él, y yo voy ha seguir con su misión.

FIN


CALFU por Nicolás G.


El cielo gris caía sobre la ciudad de Buenos Aires, invadiendo mercados, casas, edificios, lugares públicos y escuelas, tanto privadas como públicas. En estas escuelas obviamente había niños, y en como todos los colegios había discriminación entre algunos.

Era el primer día de clases, todos los alumnos estaban sobresaltados y parecían alegres al encontrarse con sus compañeros y amigos; o al menos eso simulaban. Al formar en el patio notaron que había un niño nuevo de piel oscura y con facciones de aborigen.

Cuando llegaron todos a la clase, la maestra les comunicó que había un niño nuevo entre ellos, llamado Calfu. Al decir este nombre, los crueles niños comenzaron a reírse a carcajadas y a burlar al niño nuevo por como se llamaba. La maestra trató de frenar las burlas y las carcajadas pero no pudo consigo y soltó una risita. El niño aborigen tenía los ojos llorosos y parecía que iba a explotar de lo que estaba ocurriendo, pero trató de no prestarles atención a sus pares ni a la docente.

A pesar del triste papel de todos dentro de la clase, el tiempo del aprendizaje continuó y se suspendió al llegar el recreo. Al salir todos al patio, el niño fue rodeado por sus compañeros que le preguntaban de donde provenía ese nombre tan feo y extraño. Él explicó que su nombre era mapuche ya que él pertenecía a esa tribu, que significaba azul y que no era para nada feo ni extraño. A esta contestación los otros se echaron a reír y empezaron a discriminarlo diciéndole “aborigen”, “negro” y que por qué estaba ahí con ellos si era de los “indios esos”. Llorando, éste les dijo que el gobierno había desalojado a todos los Mapuches de sus tierras para venderlas al extranjero y ganar dinero para su bolsillo; es decir, para sus gastos. Pero el timbre de vuelta a clase interrumpió la charla y tuvieron que volver a la clase para seguir trabajando.

Luego del paso de las horas ya era tiempo de que volvieran todos a sus hogares y hacer lo que le tocaba a cada uno. Cuando Calfu llegó a su casa llorando por lo pasado en la escuela, los padres preocupados le preguntaron qué le pasaba y él les contó sobre la discriminación por parte de sus compañeros. Sus padres le explicaron que se tenía que hacer valer y respetar porque todos son personas con los mismos derechos iguales. Después de esta conversación, el niño razonó y comprendió que era verdad lo que le habían dicho sus papás y que al día siguiente se los iba a comentar a los del colegio, para que no lo discriminasen más.

Al día siguiente, cuando vio a sus compañeros les fue a expresar que no lo tenían que discriminar más por ser de piel oscura y aborigen, porque él tenía los mismos derechos que todos ellos. Debido a esto, los niños y la maestra reflexionaron y comprendieron que lo que decía Calfu era cierto, así que le pidieron disculpas y el mapuche los disculpó. Finalmente, Calfu fue integrado al grupo y terminó siendo amigo de todos los compañeros.


FIN



LA DISCRIMINACIÓN por Agustín I.

Sebastián, un chico de Buenos Aires, Martínez, tenía un hermano mellizo. Los dos tenían un problema mental desde chicos, aunque su hermano tuvo que repetir un par de años, Sebastián pudo mantenerse en su nivel académico. A pesar de que no tuvo problemas para poder llevar la corriente a sus compañeros en los estudios, todos los chicos se burlaban de él por su discapacidad, lo molestaban, lo cargaban y hasta a veces le pegaban ya que tenía una maestra que lo ayudaba y, según los chicos, tenía las cosas mucho más fáciles. No sólo a él sino que a su hermano también le pasaba lo mismo, en su curso lo molestaban por las mismas razones.

A pesar de su interés en adaptarse, los chicos se negaban a integrarnos. Tal vez por ser diferentes o quizás estaban celosos de la atención que tenían. Sebastián intentaba explicarle a las maestras lo que ocurría pero no lo entendían, hasta había momentos en que le agarraban ganas de largarse a llorar y empezar a romper todo lo que veía. Los padres trataron de hablar pero los chicos los seguían molestando pasara lo que pasara.

Un día, los dos hermanos se armaron de valor, juntaron a todos sus compañeros y les explicaron como se sentían con respecto a todos sus abusos e insultos. Trataron de hacerlos entender sobre su situación social y emocional, que no por ser diferentes los tienen que discriminar de esa forma tan ofensiva.

Sus compañeros se quedaron sin habla, no sabían que Sebastián y su hermano sintieran eso, ellos lo tomaban como un juego, un chiste.

Sin embargo, luego de un rato los chicos se dieron cuenta de que lo que dijeron los dos hermanos era cierto, los molestaban todo el tiempo sin razón y no se daban cuenta de lo mal que se sentían al molestarlos. Sebas y su hermano se sentían orgullosos de ellos mismos.

Al día siguiente, todos sus compañeros decidieron una sincera disculpa por todos sus aprovechamientos de los últimos años. Ellos aceptaron amablemente las disculpas, no fueron rencorosos con respecto a este problema. Desde ese día tuvieron amigos, se divertían con ellos, jugaban y hacían cosas en grupos.

Esto enseña que no por ser diferente, de otra raza, color o religión, hay que tratar mal a los demás.


POR MI TALENTO por Lucas S.P.

I

En la escuela Wolf todos los chicos juegan muy bien al futbol, y por todo lo que jugaban la escuela se vio obligada a poner una cancha para que los vidrios pasaran por lo menos una semana sanos. Todos amaban la cancha y la cuidaban más que al resto de su escuela, que estaba por primera vez impecablemente blanca y sin golpes de pelota que dejaban un montón de marcas negras.

Esta cancha había sido una buena inversión para la escuela y para los chicos que ahora tenían donde entrenar mientras las chicas usaban el patio para correr y saltar la soga. Pero había alguien a quien no le gustaba el futbol y mucho menos la canchita, era Pedro un chico de doce años, todos se reían de él porque no tenía talento para el fútbol. Nunca entraba a la canchita porque los demás le tiraban pelotazos, en especial Martín que era el mejor jugador de su curso y se reía de Pedro en cada ocasión que encontraba.

Pedro buscó formas de mejorar en el deporte, no porque le gustara sino porque quería ser aceptado por el resto del grupo, pero su condición económica no se lo permitía apenas pudo comprar una pelota pequeña para entrenar en la calle con su hermano de siete años, que siempre le ganaba. Esto solo provocó más burlas en la escuela.

Pero eso pasó hace un tiempo la verdadera historia empieza cuando Pedro recibe una invitación de cumpleaños, no había visto de quién era ya que se había detenido a ver el signo de la cara escuela de fútbol donde él quería ir, pero lo más raro fue cuando leyó el nombre del cumpleañero: era de Martín ¿Por qué Martín lo invitaba a su cumpleaños? Era la primera vez que lo hacía, tenía que ser una broma solo para molestarlo por no poder entrar a esa escuela de fútbol y Martín podía hasta hacer su cumpleaños allí. En ese momento entró Martín con una torta en forma de pelota de futbol y después de cantar el “Feliz Cumpleaños” repartió un pedazo a todos menos, como era de esperarse, a Pedro que tuvo que tomar un pedazo sobrante. Esa torta era comprada en una pastelería y estaba deliciosa, mientras tanto Pedro tenía que festejar, si le podía poner dulce de leche, con una Exquisita seca.

Llegó el día del cumpleaños, Pedro se puso su única ropa deportiva que era en realidad una remera blanca y unos pantalones sueltos con sus únicas zapatillas. Caminó dos cuadras hasta la parada del colectivo que lo llevó a dos cuadras del lugar del cumpleaños. Llegó y una entrenadora lo llevó a una habitación llena de globos y con dos mesas con comida y una torta que representaba un partido de fútbol y un equipo con dos referees eran las velitas. Todo estaba impecable, al rato llegó otro entrenador con una pelota nueva que puso al lado de un enorme cajón con grandes cajas menos la de Pedro que era un llavero. Bajaron a las canchas y eligieron dos capitanes uno era Martín y el otro era Gonzalo, eligieron primero a los mejores, luego a los intermedios luego a los malos y después quedó Pedro en el equipo de Martín.

Fue un desastre desde el principio todos jugaban, amagaban y pateaban como profesionales; menos Pedro que no recibía ni un solo pase ni podía quitarle la pelota al otro equipo. Al final del partido Lucho se vio acorralado y paso la pelota a Pedro que estaba cerca del arco, Pedro iba a patear al arco cuando Martín salió corriendo tras la pelota y se la quitó de un golpe. Pedro no vio bien que pasó pero se dio cuenta de que Martín había metido el gol porque todos estaban con él algunos pasaron corriendo y empujaban a Pedro para llegar con Martín.

Luego del fatal partido fueron a cortar la torta y pasó lo mismo que en la escuela, Pedro tuvo que esperar para poder tocar un pedazo de comida y la torta era mejor que la otra. Todos se fueron menos Pedro que tenía que esperar que su padre pasara a buscarlo luego de trabajar. Pedro se acercó a Martín para preguntarle por que le había quitado la pelota y él le contestó: “Porque alguien como vos habría fracasado, yo por lo menos tengo un gran talento” luego hizo una mueca y se alejó dejando a Pedro solo envuelto en sus tristezas y decepciones, pensaba que Martín se disculparía pero igual esperaba una respuesta parecida.

Esa noche no pudo dormir, la frase de Martín rondaba en su cabeza y no podía olvidarla… “alguien como vos habría fracasado” esa fue la parte más dolorosa. La mañana siguiente él estaba destruido su padre creyó que estaba enfermo y no lo mandó a la escuela. Pedro estuvo tan tranquilo y contento que su padre preguntó qué pasaba y él le contó sus problemas y al terminar se echó a llorar, al ver su tristeza su padre tomó una drástica decisión…

II

Pedro estaba sentado viendo la televisión y al no encontrar nada empezó a hojear un viejo álbum de fotos y se detuvo en las de la escuela Wolf, vio su foto y la de Martín haciendo gestos ridículos detrás de él. No lo veía desde que su padre lo había sacado de esa escuela hacía dieciséis años pero él juraría que lo vio una vez en un estado deplorable trabajando en un sucio restaurant de comida rápida en la ruta a Mendoza donde había conocido a su esposa, que era una famosa escritora mundialmente reconocida por sus poemas.

Por eso, tomó el teléfono y llamó al viejo número de Martín. Tardaron un rato en contestar pero finalmente lo atendió una grave voz: “¿Hola? ¿¿Quién molesta??”. Pedro respondió que él era un antiguo compañero de alguien que vivía allí y quería saber su número, el hombre de voz ronca contestó que él había vivido allí toda su vida. Pedro no pudo contenerse: “¿¡¿¡Martín?!?!? Todavía vivís allí. ¿¿Que te pasó???. Zona horrible.” El contestó “Ah sos vos, no te voy a contar toda la historia porque seguro me llamás para restregarme en la cara que tuviste suerte, pero en realidad todos los clubes de fútbol me dijeron que no tenía lo suficiente y que quería jugar yo solo en el equipo. No pude conseguir un buen trabajo porque no terminé el colegio para jugar en un equipo… del que me echaron.” Pedro solo pudo decir “Qué lástima”. Pero Martín no estaba calmado “¿Pero…por qué te hablo? ¡¡¡¡Vos sos un presumido, y si me volvés a llamar te busco y ya no te vas a creer tan afortunado!!! Martín colgó y Pedro se quedó sentado reflexionando hasta que llegó su hija y le dijo que ya estaba la comida.

FIN


LOS AUDÍFONOS DE MARTÍN por Nicolás P. H.

Había una vez, un chico llamado Martín que nació con una disminución en su audición, por lo tanto, desde pequeño utilizó audífonos para poder escuchar todo tipo de sonidos.

Los padres de Martín llegaron a un acuerdo, que era llevarlo a un colegio de buena educación. Al entrar a 1º año de EPB tenia un físico y una estatura propia de su edad, y al tener el pelo largo no se le veían los audífonos. Por suerte pudo establecer una buena relación con sus compañeros. A los 15 días parecía que hubieran sido amigos de toda la vida.

Un día Martín llegó al colegio con el pelo corto. Sus amigos al darse cuenta de que llevaba audífonos en sus dos oídos comenzaron a cargarlo. Él se sintió muy mal ante lo sucedido y se lo fue a contar a la maestra. La señorita tomo la decisión de juntar al grupo para contarles lo que le sucedía a Martín, explicándoles lo que es la discriminación.

De esta manera los chicos comprendieron lo sucedido y nunca más volvieron a cargarlo ni a dejarlo de lado por su dificultad

FIN


UNA HISTORIA por Nacho y Rodrigo

Había una vez un chico llamado Juan. El iba al colegio que quedaba a siete cuadras de su casa. El iba todos los días al colegio en bicicleta y siempre sus "amigos" le tiraban cosas mientras manejaba su bicicleta.

Cuando llegaba, los compañeros lo tiraban al suelo y le empezaban a pisar la espalda. Cada vez que los profesores se iban del curso, sus compañeros lo lastimaban con tijeras. Un día, Juan se cansó de que lo maltrataban y les dijo a sus padres lo sucedido. Los padres llamaron a la directora y le contaron.

Al día siguiente, la directora entró muy enojada al curso y suspendió a todos los compañeros. Luego de unos días, todos sus compañeros le pidieron perdón y le llevaron un regalo para compensar lo sucedido. Juan los perdono y todos fueron amigos sin pelearse.

FIN


LA FAMILIA Y LOS AMIGOS por Agustín V.


Pedro, vivía en una comunidad de bajo nivel económico pero sus padres se esforzaban por su educación. Él empezaría primaria en una buena escuela donde había mucha diferencia social y muchos de sus compañeros vivían en elegantes casas y poseían lujosos autos.

El primer día, en la clase de Biología, la maestra organizó un proyecto acerca del agua para que los chicos se fueran conociendo y, a Pedro le tocó con María, Juancito y Martín. Cuando salieron al patio acordaron el lugar en que se reuni-rían.
-En mi casa no se puede-dijo María- papá anda en una reu-nión en Filipinas y mamá tiene que ir al desfile de Ricky Sarkany-
-En la mía tampoco-acotó Martín- mi papá tiene que ir a jugar un partido de polo y no queda nadie en casa-
-Yo no pude pagar el agua y se nos va a complicar-dijo el pobre Pedrito.

Los compañeros de Pedro lo miraron con una cara rara ya que para ellos era algo inusual no poder pagar el agua. Él se sintió amargado al ver que sus amigos lo estaban discriminando. Pero, Juancito sintió una gran compasión por el otro niño y propuso que su casa fuera el lugar de la reu-nión.

Más tarde, en la hora de deportes los entrenadores acordaron un encuentro futbolístico con otros colegios. Jugaron un torneo y el colegio de Pedro llegó a la final. Estaban perdiendo y a Pedro todavía no lo habían puesto a jugar. Entonces, Juan se acercó al entrenador y le dijo:
-Mire, póngalo a Pedro, creo que debe jugar y queda poco tiempo. ¿Qué hay por perder?-
-Cierto- respondió el entrenador y exclamó- Pedro ven aquí y entra a jugar-
Pedro entró con un gran entusiasmo y en los últimos minutos convirtió dos goles increíbles que le dieron la victoria a su equipo. Al final, el profesor de gimnasia los felicitó a todos y, Pedro ganó un excelente amigo. Todos los compañeros lo abrazaron y él se sintió finalmente aceptado. Pedro volvió contento a su casa y comentó lo sucedido, su madre le habló acerca de diferentes valores y resaltó, que la familia y los amigos son mucho más importantes que el dinero.


FIN