La ilustración del encabezamiento es de Fred Gwynne

HACIENDO HUELLAS

HISTORIAS PARA QUE LA DISCRIMINACIÓN ESTÉ NADA MÁS QUE EN LOS CUENTOS

Cuando se habla del OTRO a veces estamos tentados de pensar que es alguien que está lejos, que pertenece a etnias desconocidas, a lugares que nos son ajenos. Sentimos algo similar a lo que se les habrá pasado por la cabeza a los habitantes del Viejo Continente cuando los viajeros del siglo XV les narraban las historias de estas tierras.

El otro se asimila con lo lejano, con lo diferente y no es así. En la convivencia diaria en las aulas el otro es mi compañero de banco, es el que necesita que lo ayude o que simplemente comparta con él el recreo, es el que me dice si algo de lo que hago está mal o está bien. Caemos con facilidad en la tentación de conmiserarnos con los necesitados, los pobres, los sin techo, de una manera abstracta globalizamos nuestros sentimientos sin descubrir tal vez que al que está a nuestro lado le molesta que le pongan apodos, o lo juzguen por cómo se viste.

En la novela "Cartas del diablo a su sobrino" C. S. Lewis
hace decir al demonio que el paciente (el ser humano) debe vivir una espiritualidad alejada de la realidad para que no note las necesidades, gustos o deseos de quienes lo rodean en la vida diaria. Para evitar caer en lo que propone este personaje es que abordamos HACIENDO HUELLAS, con la inquietud de que todos tomemos conciencia de que EL OTRO ES = NOS OTROS.


viernes, 30 de julio de 2010

TERCERO B

EL INTERIOR DEL RELOJ por Lucía Mercedes A.

Susana llegó a su trabajo como todas las mañanas, tomó su tarjeta, fichó en el reloj y, sin perder tiempo comenzó con su labor. Como siempre realizaba sus tareas sin hablar con nadie ya que tenía asumido que ella era poca cosa comparada con los demás empleados de la empresa, su trabajo no valía nada pues así se lo habían hecho sentir las demás personas con burlas o con indiferencia. Comenzó con la oficina de compras, limpió, enceró y acomodó las sillas que otras personas habían dejado desordenadas, cuando se dirigía a la oficina contigua algo llamó su atención: Una mujer muy bien vestida y con una dulce sonrisa se le acercó y le dijo:
-¿Por qué estás tan triste?
Susana la miró sorprendida y le dijo
-¿Me habla a mí?
-Por supuesto-dijo la mujer
Susana no podía creer que le estaban hablando.
La mujer la invitó a sentarse y le mostró el interior de un reloj que tenía sobre su escritorio y le dijo:
-¿Sabes qué es esto?
Susana le dijo que no
Entonces la mujer le explicó que era un mecanismo que funcionaba a la perfección pero que si una pieza faltaba o andaba mal, éste dejaba de funcionar, luego continuó:
-Nuestra empresa es como este reloj y todos somos una importante pieza de él, cada uno con nuestro trabajo contribuimos para que funcione bien.
Susana sonrió y se dio cuenta de que ella era realmente importante, le agradeció a la señora y se alejó con una sonrisa en sus labios.


EL JUSTO GANADOR por Franco A.A.


El torneo abarcaba a toda Europa, era la competición más importante de esa época. Ganarlo simbolizaba el poderío intelectual de los países de ese viejo pero hermoso continente. De hecho ya concursar era un privilegio. Era el “Torneo Europeo de Canto” que ese año se celebraba en la ciudad de Berlín, pero no iba a ser un concurso como cualquier otro.

Desde que los jueces dieron por comenzado el torneo ya habían sido eliminadas importantes ciudades tales como Paris, Londres, Praga, Bucarest, Budapest, Madrid, Copenhagen e innumerables capitales de Europa con nombres tan extraños que resultaría complicado para el lector pronunciarlas.

La ceremonia de iniciación, con todos aquellos ritos que se remontaban a años ancestrales, pero que seguían manteniendo sus encantos a pesar de ello, había sido impecable.

El torneo se había iniciado el primero de enero de 1938 y se aproximaba su fin, el primero de febrero. La competición estaba ya en semifinales y como primer semifinalista se encontraron Viena, representando a la bella Austria, y Berlín, representando a Alemania, el país anfitrión. Ni el famoso coro vienés pudo contra el gran tenor Franz H. Hurtz, quien, se suponía iba a ser el nuevo campeón.

La otra semifinal se disputó entre Varsovia, representando a Polonia el país revelación de la copa, y por el otro lado la ciudad que quizás se merece el título tan solo por sus incontables victorias previas en este torneo, Roma, representando a la bellísima Italia. Esta disputa fue muy reñida, hasta último momento no se supo quien sería el encargado de enfrentar a Berlín en la final.

Danek Reikshiave, el polaco, se enfrentó a Vincenzo Perla Nuovi, quien no se rindió hasta llegar al último agudo. Después de esta batalla de talento, el ganador fue Danek, quien resultó lesionado en la laringe.

El equipo técnico de Polonia debía encontrar a un cantante del nivel de Danek. Hicieron un casting con la intención de encontrar a alguien con características parecidas. Los primeros mil no le llegaban ni a los talones a Danek pero antes de la final encontraron al elegido, David Polinski un judío de clase media, hijo de un comerciante famoso en Varsovia. David, no era igual que Danek, sino mejor. Entonces lo que hizo el cuerpo técnico fue inscribirlo como suplente de Danek y sin más conflictos llegó el día de la final.

El pueblo alemán coreaba:” Deutschland, Deutschland, Deutschland” sin parar, Pero eso no hizo que los polacos se intimidaran ante el pueblo germano, un pueblo soberbio y frío como el invierno de Rusia.

El alemán Franz salió de su camarín y sin saludar a su contrincante entró en la arena donde se encontraba la orquesta. Franz interpretó un aria y fue ovacionado, cantó como nunca lo había hecho y se fue a su camerino sin agradecer.

Luego fue el turno del polaco quien salió tembloroso a la arena, interpretó la famosa obra “El coro de los esclavos” de Verdi. No cantó bien, cantó espléndido, magnífico como los dioses. Los oídos de las personas que lo escucharon eran privilegiados, no era un show que se apreciaba todos los días. Los jueces quedaron sorprendidos, y la orquesta boquiabierta de lo maravilloso que había sido. Fue entonces cuando el jurado reaccionó y dijo: “hemos escuchado a David Polinski… No puede ser creo que tenemos un error de tipeo o ¿acaso este participante es de raza semita?” David dijo con orgullo: “no señor soy de raza humana y de religión judía que son dos cosas diferentes”.

El jurado se enterró en una disputa interna, en la cual no sabían cómo hacer para que el ganador fuera Franz. El presidente del jurado dijo: “Damas y caballeros hemos debatido y por unanimidad el ganador es…Franz H. Hurtz”

Franz salió del camerino y con cara de enfadado tomó el trofeo y la maleta con un kilo en lingotes de oro de 24 kilates, y se las entregó a David diciendo: “esto es tuyo, te lo mereces por que eres el verdadero”. Parte del público, al enterarse, aplaudió fervorosamente, pero muchos otros se retiraron indignados sin comprender la actitud de su compatriota.

David regresó a su ciudad con dos victorias la del canto y otra más importante, la victoria sobre el racismo. Un par de años más tarde se enteraban de que David había sido ejecutado en un campo de concentración, pero murió cantando hasta el final.


FIN



MARÍA AGUIRRE por Josefina A.

Era un miércoles a la tarde cuando María Aguirre descubrió que se había acostumbrado a vivir la vida que no le gustaba vivir. Todo era complicado para ella.
Había nacido un 3 de febrero en Brasil, pero a los cuatro años se había mudado a California por el trabajo de su padre.

Cuando ella tenía dos años, su mamá los había abandonado porque la familia no estaba muy bien económicamente. Vivían en el pueblo más humilde de Brasil, un lugar donde a la mayoría de las casas les faltaba el techo y estaban a medio construir. Pero un día cambió todo. Su padre había conseguido un trabajo en la empresa publicitaria más conocida en los Estados Unidos, entonces tuvieron que mudarse a California. Pedro, su papá, comenzó a ganar un sueldo que les permitía tener las cosas que querían.

Pasaron los años y María ya estaba por cumplir trece años, ella quería empezar a practicar ballet, un arte que desde chica le fascinaba. Intentó entrar en Presley Play, el lugar más conocido del ballet, en el cual toda persona que entraba allí se hacía conocida por toda la ciudad. El 18 de enero de 1993 fue a anotarse para poder ingresar a este lugar, entonces la secretaria le reservó una entrevista con la profesora Yessy McFlurry, la bailarina profesional de California.

Al encontrarse con Yessy, esta le dijo que en ese lugar no estaba permitido que ingresaran personas de color. Solo podían entrar personas blancas, porque si no sería un desastre para la historia del ballet. Nunca en toda la vida en el planeta, se había permitido entrar a gente de color, porque eso iba a dejar mala impresión del ballet, un arte que solo gente flaca, blanca y con talento podía practicar.

Luego de las palabras de la profesora, María se fue llorando y triste a su casa. Nunca en su vida le habían dicho cosas tan ofensivas, sobre su color de piel. Siempre en el colegio era burlada por su color, pero lo que más le dolió fue que una persona muy famosa, la discriminara de esa manera. Su padre trató de consolarla lo más que pudo, pero no lo logró. Pasaron días y noches y María no quería salir a la calle, por la ofensa de Yessy. No comía, no se levantaba de la cama, no hablaba con nadie, hasta que un día su mejor amiga fue a su casa a averiguar si María estaba bien.

Ella le dijo que no importaba su color de piel, que ella era muy buen amiga, y que lo que importaba de una persona es su interior. María se sintió muy bien luego de las palabras de su amiga, y se dio cuenta de que no valía la pena quedarse en su casa llorando y sin hacer nada, que la vida continuaba y que había que vivir la vida que a cada uno le tocó vivir.

Dos años después, María se había dedicado al canto, una actividad en la cual ella era muy buena. Comenzó a cantar en las iglesias del barrio, hasta el día de hoy, que es una famosa cantante Californiana.

FIN


NO PODÉS ADOPTAR por Mili R. A.


Una mujer con exceso de peso estaba casada con un hombre que trabajaba en una compañía de seguros. Un día la mujer decidió que quería tener un hijo, después de dos meses logró quedar embarazada pero por un accidente perdió al bebé, luego de tres semanas quiere adoptar un hijo, va a un juzgado para presentar la solicitud le dijeron que no podía adoptar por su exceso de peso, hace seis años que se anotó en los juzgados de menores para anotar legalmente. Después de dos años de protesta consigue adoptar a una beba de 2 meses llamada Alexandra

FIN

CAPITÁN JACK RODRÍGUEZ por Juan Ignacio B.

Harto de la monótona vida urbana, el Capitán Jack Rodríguez decidió mudarse al medio del campo, tratando de seguir las costumbres de sus dichosos antecesores. Pensaba en comprarse una gran vivienda con todo el dinero que había juntado en su vida adulta, gracias al gran lugar que ostentaba en las Fuerzas Armadas Estadounidenses. Era el tercero en orden jerárquico en la Costa Oeste por sus grandes esfuerzos para mejorar el ejército y hacerlo más fuerte frente a una posible guerra contra otros países. En los entrenamientos era el primero en llegar y el último en irse, siempre ponía todo de sí, y eso finalmente, tras unas largas discusiones con sus oficiales logró ganarse un puesto más. Siempre costó debido a su color de piel pero lo logró conseguir, de a poco fue obteniendo la aprobación de todos sus pares. Todo para él era el camino más difícil, la escalera más larga, el partido más complicado, la peor tortura posible; pero en contra tenían un espíritu invencible, indomable, el más poderoso siempre, el más valiente con el que no se podía pelear.

Pero no siempre era el perjudicado, en algunos casos extremos necesitaban de su ingenio y de sus estrategias de guerra, uno de estos casos es el que narraré a continuación.

Gobierno de George W. Bush, 10 de Abril del Año 2003; Estados Unidos planea tomar Bagdad y luego Irak en general con el pretexto de que Irak tiene “armas de destrucción masiva”. Por ese entonces ya llevaba una estrella dorada colgada de su saco por su actuación en la Guerra de Vietnam. Ya por entonces era un oficial de alto rango, tenía gran cantidad de hombres a cargo, gran responsabilidad, pero aún así no estaba satisfecho, conocía qué era exactamente lo que tramaban sus jefes, sabía cuál era el trasfondo de dicha operación.

Su misión era combatir y desarmar el poblado de Bagdad, que por cierto es la capital y el centro neurálgico de Irak, donde tiene sus propiedades el líder religioso Saddam Hussein, donde se crean las armas, el contrabandeo también: una misión suicida prácticamente. Estando a cargo de 5.000 hombres la victoria era algo impensado, aunque siempre cabía alguna posibilidad. Pero todo ya estaba planeado, todo tenía un porqué sólo que no estaba explícito, hay que ponerse a pensar, ¿por qué mandar a una persona a la que todos le tienen bronca por su color de piel al frente de batalla en una misión casi imposible? Todo tiene sentido ahora, ¿no?

Jack ya se daba cuenta de los planes, aún así algo en su interior le decía que debía probarles cuánto se equivocaban, que iban a pagar por todo lo malo que le habían hecho cuando terminara esta batalla. El karma siempre regresa como acostumbraba a decir.

La campaña comienza. Ya está todo listo, la base está bien organizada y fortificada, la base enemiga ya está localizada (una fábrica en las afueras de la ciudad). El plan ya está listo, todos lo saben, ya está todo “cocinado”. Comienza la operación, cada grupo (alrededor de 4 personas) se ubican en una especie de refugio en Irak silenciosamente tratando de hacer una especie de sitio a la fábrica. Los rifles de repetición con silenciador los esconden en lo que sería una especie de mochila. Todo bien guardado para que nadie se entere. La operación entra en acción aproximadamente a las 4 am. Toda la ciudad callada, ni un alma pasa por las calles árabes, por lo menos eso parece. Entran a las primeras casas, la gente está durmiendo, de un tiro en la cabeza los matan. La sangre inocente que se derramaba valía la pena según un comunicado que mandó l presidente. Por ello hacían valer cada bala, cada centímetro en cada cabeza iraquí. Así hasta llegar casi a la “zona roja”.
Todo estaba bajo control, todos en sus posiciones, se encontraban listos para comenzar el ataque, cuando se escucha un grito árabe, de las ventanas.

Los nervios erizan hasta el más mínimo centímetro de la piel de los soldados. En un instante todo podía cambiar. Y cambió. Rifles cuelgan del edificio por todas partes, los soldados se ven obligados a cambiar su estrategia. Buscan refugio.
Por ahora ninguna baja considerable. Por el Handy grita Jack: “¡fuego a discreción, plan B!”. Nadie se mueve, todos están enloquecidos por la situación.
Jack se acuerda de cuál era el plan B. En un milagroso intento por salvar su país y la guerra agarra el Handy: “¡Manden al avión YA!”. Retirada masiva por parte de los americanos.

Este acontecimiento le vale la segunda estrella de oro puro y un ascenso. Todos se quedaron boquiabiertos, nadie quería enviar el avión pero era por el bien de su país y nadie quería arriesgarse, decidieron mandarlo en otra batalla más. Para comprobar si alguna vez sería capaz de caer en manos del enemigo. Alguna rara vez.

FIN


NUNCA EN MI VIDA (1890) por Agustina B.



Nosotros como mal dicen la personas no somos normales, somos enanos. El enanismo es una anomalía por la que una persona tiene una talla considerablemente inferior a lo común de sus especie, eso es lo que yo creo, pero los demás no lo ven del mismo modo. Dicen que somos fenómenos de otro mundo, algo que hizo que mi familia sea reconocida en la ciudad de Nueva York, luego de mudarse de Ecuador.

Mi vida nunca fue un cuento de hadas, ni de princesa, como todo el mundo espera que sea así la suya, en otras palabras era una vida llena de ogros, fenómenos, discriminaciones, burlas y sueños, entre otros.
Mis abuelos, ya difuntos, antes de que me fuese a vivir a Nueva York, me obsequiaron un cuadernillo, en otras palabras un diario, con funda de cuero y una pluma de hierro tallada y fabricada con amor y dulzura, bueno, al menos se disimulaban muy bien los golpazos del martillo, que le dieron a la pluma para moldearla.

Mo, como yo llamaba a mi abuelo y Elizabeth, el nombre de mi abuela, trabajaban en un taller de cuero y de herrería que pusieron ellos mismos, para ganar plata y vivir.
El cuadernillo era lo bastante grande y gordo para escribir sobre mi vida. Ésta se basaba en lo mismo de siempre, ”burlas” eso es lo único y bastante grande que creí que podía poner para rellenar el diario. Mis aventuras eran escasas para que yo pudiera escribir ese mazacote de hojas.
DÌA 1:

Laura, mi hermana menor, y yo, entramos al colegio. Por supuesto me tocó el banco más feo, chico, sucio y escrito del aula. ¡Claro! Era normal “la enana es igual de fea“. El profesor Charlie, como siempre con sus preguntas de química, llamó a los alumnos que levantaban la mano para responder, la mayoría levanto la mano, ente ellos yo.
¡No me vio! Como siempre estaban sentados en la misma aula Alicia, Rosalía, Enrique, y sus secuaces Alex, Maxim y Justin, los chicos más populares del cole y del aula. Vivían para molestarme.

DÌA 2

Volví a ir al cole con mi hermana menor. Francés…muy aburrido y claro, no me vio ni al pasar lista. ¡Me puso ausente!
Días más tarde mis padres habían ido hablar por los problemas de discriminación y burlas que recibía de mis compañeros. Las autoridades no hicieron nada al respecto y mi vida seguía transcurriendo como siempre.

AGOSTO:

Nosotros no éramos personas ricas ni pobres hasta ahora. Eran los últimos 2días de agosto cuando la fábrica de yogurt en la que mi padre y mi madre, Ernestina y Juan, trabajaban, se quebró y cerró, la mayoría de los empleados quedaron pobres.
Nosotros nos salvamos, nos había quedado dinero de la reserva familiar que hacemos todos los meses para que nos alcance la plata. Mis padres tenían en mente mudarse a Nueva York con mi hermana y yo porque era más económico.

SEPTIEMBRE:

Primer día de septiembre. Nos sacaron a mi hermana y a mí del cole. No éramos una familia muy numerosa. Mi madre, mi padre, mi hermana y yo. Pusimos mi casa en venta, vendimos muebles para juntar más dinero para viajar. En ese mismo día murieron incendiados mis abuelos en su taller de herrería. No fue muy claro el hecho de cómo murieron mis abuelos. ¡Pero los voy a extrañar con toda mi alma!

DIA27:

Nos largamos de esta prisión atmosférica. ¿Saben lo que es viajar en auto desde Ecuador (Quito) hasta Nueva York? Fue el viaje más largo que realicé en toda mi vida…ja nunca había viajado. Sería por eso que me aburrió tanto. Igual estaba feliz de haberme ido de ahí.
Hacía ya 3 días que habíamos llegado, desempacado, dormido, e ido al nuevo Cole. Por suerte mi hermana y yo sabíamos inglés. ¡Nadie me discriminó! Fue el mejor día de mi vida e hice nuevos amigos!

OCTUBE:

Todo transcurría normal, que normal quiere decir…sin discriminación.
Mi padre trabajaba en la “Casa Blanca” como secretario ¿ustedes se lo imaginan? Además según el presidente él era un secretario de confianza. Con el tiempo los dos se hicieron amigos y le dijo que alguna vez iba a ser presidente. (Alguien enano pero de buen corazón).

1889:

El presidente muere. El presidente Eliseo Roternat había dejado una gran herencia y a alguien como su sucesor… la ciudad estaba intrigada y querían saber con todas ansias quién iba a ser el nuevo presidente.

4 DE ENERO DE 1890 ASUMIÓ MI PADRE COMO PRESIDENTE.

Era el primer hombre con enfermedad de enanismo que había asumido en ese puesto.
Nunca en la historia alguien enano había tenido el puesto de presidente.
Mi padre reformó la constitución del gobierno de Estados Unidos diciendo:

“los derechos de las personas con enfermedades de cualquier clase son los mismos que los de las personas sin enfermedad alguna.”

Desde entonces el enanismo fue respetado al igual que toda mi familia

NUNCA EN MI VIDA me sentí tan única.
Fin



EL ZORRO CANTANTE por Catalina C. L.

Esta historia trata sobre un zorro que no sabía comunicarse con otros, solo podía a través de la música. Por esa razón, no tenía amigos, todos lo despreciaban porque no sabía comunicarse y aparte no les gustaba que cantara todo el tiempo. Entonces se la pasaba solo, y expresaba sus sentimientos cantando, así ahogaba sus penas. En sus canciones contaba todo lo que le ocurría y sentía. Un día mientras iba caminando por el bosque, vinieron dos animales salvajes, lo atacaron y lo dejaron en un rincón y se llevaron todas las cosas que él tenía.

Pepe no se podía mover, estaba muy lastimado, gritaba y gritaba pero nadie lo escuchaba. Estaba solo en ese lugar. El ya estaba acostumbrado a estar solo, pero en ese momento sentía que por los menos alguien se iba a compadecer de él y lo iba a ayudar. Pasaron horas y la noche se acercaba, y Pepe seguía allí, nadie lo había ayudado. Pepe pasó la noche muy dolorido y sin nadie que lo acompañe. Casi no pudo dormir. Pasaron los días y él seguía ahí, intentaba moverse pero no podía. Entonces, para no sentirse tan solo se puso a cantar. Así por lo menos recuperó un poco de fuerzas.

Al tiempo, escuchó que se acercaba alguien. Era su vecina la osa que al escuchar su canto lo pudo encontrar. Ella le dijo que esperara, que iba a buscar más ayuda así lo podían llevar a su casa. A los segundos apareció la osa con un montón más de amigos. Lo ayudaron y lo llevaron a su casa. Lo atendieron y le curaron todas las heridas. Ahí la osa le contó que lo habían estado buscando todos esos días, desde la noche que no había aparecido. Así estuvieron los tres días, durante el día y la noche buscando.

Todos se preocuparon mucho por él, todos lo querían mucho, aunque no se lo demostraran. Desde ese día todo cambió. Pepe tuvo amigos, no esta más solo, es un zorro feliz.

FIN


ASESINATO EN HUMBERTON por Jimena F.

“Nuevo asesinato en Humbertown, se sospecha que sea obra de un asesino serial”, luego de leer el periódico, Simon Backer lo arrojó a la basura sin pensarlo dos veces. Quería olvidar todo acerca de ese supuesto asesino en serie, ese asesino en serie que había terminado con la vida de muchos, ese asesino en serie que había terminado con la vida de su amada, Rebecca Rubinstein.

El daba por seguro, que nada iba a quedar así, el responsable de la muerte de Rebecca iba a ser castigado, el no permitiría que ese asesino se saliera con la suya. Pero Simon no quería simplemente que lo enviaran a prisión, él quería, él necesitaba, que ese ladrón de vidas fuera condenado a la horca, ¡o mejor!, a la hoguera, debía pagar, debía sufrir, debía pasar por el mismo dolor, por el mismo sufrimiento que había pasado Rebecca, antes que la hallaran (o por lo menos parte de ella) desmembrada en un descampado cerca de la sinagoga, con múltiples cicatrices en las palmas de las manos.
-¿Quisiera un poco más de café el señor Backer?- Preguntó la criada de la mansión. Simon, un poco nervioso por el sobresalto que le había provocado la sigilosa y menuda mucama al entrar en la quietud de su habitación, contestó que no era necesario, ya que bajaría a comer al terminar de leer el periódico, el cual, la mucama notó que estaba en la basura.

-Ese asesino ya nos la pagará, por favor, no se preocupe, la policía está haciendo todo lo necesario –y posible, pensó para sus adentros- para atrapar al asesino de la señorita Rubinstein-
Al terminar de decir esto observó como se le cristalizaban los ojos al señor Backer, y fue hacia él con ánimos de consolarlo. Simón Backer no contestó.
-¿Quisiera usted contarme desde el principio la historia de los asesinatos?- preguntó la criada.

Simon miró con cara de pocos amigos a la nueva empleada de su hogar, la cual le resultaba familiar, de algún lugar…. Pero ella había dicho que no era la primera vez que era criada, así que probablemente la habría visto en el mercado mientras hacía las compras con Rebecca…. ¡Que mujer tan especial era ella! Insistía en que la señora Ninfred se quedara descansando, ella decía, que como ella había sido la criada de la casa desde que nació y ya estaba muy grande como para hacer las compras, yendo y viniendo con la cesta en las manos, cargada de alimento para un familia de ocho personas, prefería hacer las compras ella misma, claro, con la compañía de su prometido, el señor Backer.

-Todo empezó el verano del año anterior, cuando un matrimonio recién casado, hacía una de sus caminatas diarias en los bosques cercanos a los límites de Humbertown. Dicen haber visto una sombra, sólo la sombra de un hombre menudo, con el cabello enmarañado y negro como la noche, y a continuación un grito, un grito que aseguran se podría haber escuchado a kilómetros de distancia.

Afirman que el supuesto asesino de la panadera, Adifa, no los vio, pero al notar, que los asesinatos continuaban, y que los policías empezaban a sospechar que se trataría de un asesino serial, decidieron mudarse de continente, algunos dicen que partieron a China, otros dicen que escaparon a Alaska, pero son todas suposiciones, que no vienen al caso.
Día a día, aumentaban los asesinatos, y todos tenían algo en común, los cuerpos eran desmembrados y todos y cada uno de las veinticuatro víctimas poseían cicatrices, ya fuesen de cuchillo o marcadas a fuego –como marcan al ganado actualmente- en diferentes partes de sus pálidos y gélidos cuerpos sin vida.
-Y…y...y el resto de la historia estoy seguro de que la conoces, mi bella Rebecca fue la número veinticuatro. Pero la vengaré, no estoy seguro de salir con vida, pero mi hermosa Rebecca no habrá muerto en vano, juro por mi vida, que ¡encontraré al culpable y lo haré pagar!
-La policía está intentando atar cabos sueltos, por lo que he escuchado, pero, ¿y usted? ¿Ha investigado algo el señor...?

A Simon le sorprendió el repentino interés de aquella criada, de la cual sabía poco. Por un instante se quedó observando el pañuelo que cubría su rizado y desprolijo cabello, pero dejó de hacerlo cuando la mucama replicó que seguirían la charla luego –dándose cuanta de que Simon sospechaba que algo andaba mal-, porque ella debía ir al mercado.- ¿Quién se creía ella para hablarle de tal forma, con tanta informalidad, como si fueran amigos de toda la vida? Algo le resultaba extraño, e iba a averiguar qué se escondía tras esa mucama….- Pensó Simon mientras escuchaba la puerta del vestíbulo, cerrarse, dejándolo solo en su enorme mansión.
El señor Backer, tomó un pedazo de papel que encontró en su escritorio, y tomó una pluma, y comenzó a escribir:


Datos en común(Cuerpos encontrados) Descripciones de algunos testigos
Cicatrices de cuchillo o marcas de fuego .
Hombre(según su sombra) Pelo negro, enmarañado y desprolijo. .Menudo/Baja estatura. Piel oscura
Todas eran mujeres. TODAS ELLAS POSEÍAN UN NOMBRE JUDÍO Y PRACTICABAN LA RELIGIÓN.

Dejó caer la pluma, por que había perdido el hilo de sus pensamientos por una loca sospecha. Sin embargo, decidió hacerle caso a sus instintos, e ir a comprobar al cuarto de su criada, ya que ahora tenía tiempo para buscar a fondo, pistas o algo que le indicara que su nueva mucama, y su repentino interés, no eran solo coincidencias.

Al entrar a la oscura habitación, su primer impulso fue revisar debajo de la cama. Nada. En el polvoriento escritorio sólo había algunos diarios que él mismo había arrojado a la basura. Nada fuera de lo corriente. Al revisar a fondo el pequeño armario, que no fue muy complicado ya que la mucama poseía tan solo tres prendas más aparte de la de oficio, puedo hallar nada más ni nada menos que…. ¡polvo! Estaba a punto de rendirse cuando, al pisar una madera del piso, ésta se levantó automáticamente, solo un poco, pero con la suficiente fuerza pudo ver una especie de escondite, que serviría para guardar dinero u objetos de valor. Encontró tan solo una bolsita llena de cosas, pero al llevársela al bolsillo y luego de dejar todo como antes, oyó la puerta de entrada, corrió a su cuarto, y se encerró con llave. Al abrir la pequeña bolsita, amarillenta y llena de polvo, encontró algo que simplemente no se esperaba, algo que a su manera de ver era repulsivamente horrendo.
Corrió directo a su escritorio y siguió escribiendo en el trozo de papel. Dejó allí la cadenita de la criada, tan reveladora.

Tenía tan poco tiempo ¡si su mucama se daba cuenta lo que Simon había descubierto! Tomó la escopeta de caza que tenía guardada debajo de su cama, y corrió escaleras abajo.
La menuda mujer se encontraba fregando los platos cuando el señor Backer le apunto directo en la nuca y exclamó: -Tú, ¡tú maldita!- la criada dejó caer un plato mientras empezaba a reír: -¿Recién se da cuenta, “mi querido señor”?- Dijo con una fina vocecita mientras reía. El señor Backer no lo podía creer.
-¿Cómo es que pudo hacerle una cosa así a todas esas personas?........ ¡A mi Rebecca!- dijo Simon casi sin aliento, mientras se le volvían a cristalizar sus ojos verdes. –Fácil, ninguna, ni siquiera una sola de esas mujeres me importaba, es más, ni siquiera siento remordimiento después de haberlas cortado en pedacitos y haberlas hecho sufrir de aquel modo! Ja ja ja ja- siguió riendo la mujer.
Simon no dudo dos veces al tirar del gatillo.

La maliciosa mujer yacía ahora, boca abajo y sin vida, en el piso de la cocina.
La policía no tardó en llegar a la mansión Backer, y poner bajo arresto a Simon, él no sabia si lo dejarían en libertad, pero uno de los policías le confesó que probablemente estaría en menos de dos horas de vuelta en su casa, libre.

En la mansión, todo permanecía en silencio. En la habitación del señor Backer, todavía reposaba el trozo de papel (con la información adquirida momentos antes de que el bajara con su escopeta) y la pequeña cadenita, con la esvástica colgando en ella.

Datos en común(Cuerpos encontrados) Descripciones de algunos testigos
Cicatrices de cuchillo o marcas de fuego .
Hombre(según su sombra) Pelo negro, enmarañado y desprolijo. .Menudo/Baja estatura. Piel oscura
Todas eran mujeres. TODAS ELLAS POSEÍAN UN NOMBRE JUDÍO Y PRACTICABAN LA RELIGIÓN.

Días después, Simon estaba sentado leyendo nuevamente el diario, pero solo se intereso por el siguiente titulo:
“Finalmente se descubre el asesino serial de Humbertown”
“Luego de meses sin una sola pista, el asesino fue descubierto por el señor Simon Backer, su prometida, Rebecca Rubinstein fue asesinada por dicho asesino, que finalmente resulto ser la criada de la casa, llamada vulgarmente, una Nazi oculta.

Las cicatrices que todas las mujeres tenían en las manos, resultaron ser esvásticas, cuando se unían las manos derecha e izquierda y se intercalaban los dedos, se podía observar el claro dibujo de la esvástica nazi.
Backer resumió todas las pistas en una sencilla tabla, así pudo ver la respuesta que estaba buscando hacía meses, el asesino de su amada prometida. El mismo Simon Backer acabó con la vida de dicha asesina.
A continuación la tabla del señor Backer:

Datos en común(Cuerpos encontrados) Descripciones de algunos testigos
Cicatrices de cuchillo o marcas de fuego .
Hombre(según su sombra) Pelo negro, enmarañado y desprolijo. .Menudo/Baja estatura. Piel oscura
Todas eran mujeres. TODAS ELLAS POSEÍAN UN NOMBRE JUDÍO Y PRACTICABAN LA RELIGIÓN.

Los familiares de las víctimas, le agradecerán eternamente a Backer por haber descubierto el misterio, aunque nunca nadie podrá regresarles a sus amigos o familiares perdidos en una antiguo ritual nazi.”
Al terminar de leer esto, a Simon se le dibujó una amarga sonrisa en el rostro.

Fin


SEGUIR SIENDO MI AMIGA por Julieta F.

Mi nombre es Martín, y tengo discapacidad física. Pero igual puedo salir con mi mejor amiga Lucy. Ella es mi mejor amiga desde mi infancia, siempre que puedo salgo con ella. Siempre me ayudó a pesar de mis problemas, siempre me cuidó y me defendió de los que me burlaban.

Pero eso era antes, ahora ella ya no quiere ser mi amiga. Su mamá no nos deja ser amigos porque dice que soy diferente y que no debía ser amigo de su hija. Todo fue muy rápido, nunca me lo hubiera imaginado, les contaré la historia…

Era un día como cualquier otro, el sol brillaba y los pájaros cantaban. Me levanté, desayuné y más tarde mi mamá me ayudó a cambiarme. Estaba muy contento ya que ese día iría a ver una película con Lucy. Ya era casi la hora, así que agarré mi abrigo y me fui directo al cine. El lugar estaba lleno de gente que corría de un lado a otro sin parar. En un momento, me empecé a marear, pero luego me tranquilicé y esperé a que llegara Lucy. Ya había pasado media hora y Lucy no llegaba así que me fui a sentar a un banco que había vacío. Pasó una hora y todavía no había llegado, estaba preocupado. Pasaron dos horas y no había llegado, y yo ya estaba cansado de que se burlara de mí la gente que pasaba.

Mi mamá llegó bastante rápido, me preguntó qué había pasado y le conté que Lucy nunca había llegado. Mi mamá para consolarme me dijo que seguro le había pasado algo, que le preguntara en el colegio.

Al día siguiente fui al colegio. Encontré a Lucy formada en la fila, pero no le quise preguntar por vergüenza a las demás chicas. Al fin, en clase la vi sola y aproveché para preguntarle. Me dijo que no había ido, porque su mamá ya no quiere que nos veamos. Yo no entendía nada, no lo podía creer. Seguí escuchando y me dijo que no quiere que nos veamos porque dice que soy diferente. Esto me dolió mucho, entonces me fui corriendo al baño a llorar. Tardé mucho en salir porque mi mejor amiga me había dejado y ya no tenía amigos. Me sentía perdido, no le veía sentido a mi vida. Ella hacía que todas mis mañanas fueran brillantes y que los pájaros cantaran. Sentía que no podía seguir viviendo así, decidí levantarme.

Salí del baño y me dirigí hacia la clase. La profesora nos designó un trabajo y tenía que ser de grupos así que como había quedado solo me designo un grupo donde había dos chicos y dos chicas. Decidimos reunirnos en una casa para realizarlo. Realizamos el trabajo y nos quedamos un rato más para hablar. Nunca había hablado con ellos, sinceramente me parecieron muy divertidos. Creo que les caí bien, porque en los recreos estaba con ellos y me contaban secretos. Me sentía más libre, más feliz y me sentía querido por muchos. Además ellos eran amigos de otros chicos, entonces me invitaban a reuniones que hacían y así me hacía nuevos amigos. Me había hecho muy popular y lo estaba disfrutando a pleno. Pasaron varios años así, hasta que el último año de escuela me pude librar de ese peso que tenía hace bastante tiempo.

Un día como cualquier otro, faltando poco para mí graduación se me acercó Lucy y me dijo que quería volver a hacer mi amiga, que no le importaba lo que decía su mamá que ella era grande para decidir. Muy sorprendido, la miré y le dije que yo ya no era su amigo sino su compañero de clase, no podíamos volver a serlo porque su mamá, tiempo atrás, le había dicho que no sea mía amiga y ella accedió. Ella sabía que me estaba discriminando por un problema que yo tenía, y Lucy no luchó ni un segundo por seguir siendo mi amiga. En consecuencia, terminé de hablar y me retiré, sin más que decir. En la formación estaban mis verdaderos amigos, que no los había descubierto completamente hasta ese momento.

FIN



SÓLO POR SER ALEMÁN por Juan Pablo H.

Mi nombre es Johann, soy un niño normal que hasta hace poco vivía en su país natal, Alemania, mi padre había consiguió un empleo en Argentina, por consecuencia de esto toda mi familia se tuvo que mudar allí, nueva escuela, nueva casa, y nuevos amigos. A continuación les contaré cómo es un día desde mi punto de vista aquí en Argentina.

Todos los días me levanto a las seis de la madrugada para poder tener un buen desayuno al estilo alemán antes de ir a la escuela, como un buen Brötchen, que es una especie de panecillo muy común en Alemania, con un poco de mantequilla y mermelada de frutilla, que es mi favorita. Luego mi padre me lleva a la escuela en su Volkswagen. En la escuela tenemos un tiempo de esparcimiento antes de entrar, en ese momento es cuando voy a saludar a mi amigos de la escuela, ellos como siempre me dan unos golpes en el estómago, me roban el dinero que tengo para almorzar y me echan de donde están charlando, siempre me gritan cosas como “Alemán volve a tu país que acá nadie te quiere” o cosas como “No queremos Alemanes en nuestro colegio”, muy bien no comprendo lo que me dicen ya que soy nuevo aquí en Argentina y no conozco muy bien el idioma todavía.

Apenas oigo sonar el timbre debo ir corriendo hacia mi salón de clases, los niños más grandes siempre me empujan y me tiran al piso cuando trato de llegar al salón, me gritan “eso es por se un alemán, aquí no te queremos”, como ya les dije no entiendo muy bien lo que me dicen así que no me interesa demasiado.

Al llegar al salón siempre debo sentarme en el banco del fondo, este es muy incomodo, mis compañeros me dicen que por ser alemán debo usar ese banco que es el más incómodo. La maestra a la hora de pedir la tarea no entiendo por qué siempre me la pide a mí, también ella siempre me grita ofendiéndome a mí y a mi país natal. Después de unas horas de escuchar gritos por parte de mi maestra y de mis compañeros es hora de ir a comer, en el comedor hay muchas mesas, yo veo que mis compañeros de clase están siempre sentados en la misma y voy con ellos a sentarme así me puedo divertir a la hora de comer, apenas me siento todos ellos se van a otra mesa corriendo, siempre me dicen que no quieren tener a un amigo que sea alemán.

Luego de comer debemos volver a nuestras casas porque ya termino el día, yo debo volver caminando a mi casa, este recorrido debo hacerlo solo ya que nadie me quiere acompañar. Durante el trayecto hacia mi casa siempre me encuentro con los niños más grandes quienes me golpean hasta aburrirse, ellos me odian, aunque no sepa por qué creo que es por mi nacionalidad alemana. Siempre llego a mi casa lastimado y con cabeza abajo ya que los niños del colegio me estuvieron molestando todo el día y me bajaron mucho mi autoestima.

Todos los días de semana son iguales para mí, son como se los acabo de contar a ustedes. Todavía no puedo entender bien porque me odian todos los chicos de la escuela, aunque me parece que es porque soy de Alemania, yo desearía que los niños me traten bien pero eso es poco posible ya que no quieren conocerme y ver que soy una buena persona solo por ser alemán.


FIN


EL DETECTIVE CAR CARSON por Agustín R. P.


El detective Car Carson era un hombre de color que acababa de salir de la academia de policía. Lo mandaron a trabajar a la departamental número 5 de los Ángeles California. En su primer día de trabajo vio que eran todos policías blancos, ninguno de color como él.

Su primer caso fue investigar un homicidio. Tuvo que ir con el detective Laluliaro, un hombre que odiaba a la gente de color. El detective Laluliaro decía que los negros habían tenido toda la culpa de que Los Ángeles fuera una ciudad de crímenes; además un hombre negro había sido encontrado culpable de matar a su esposa y a su hija.

El detective sentía que Laluliaro estaba enojado con todos los negros. Incluso en un operativo Laluliaro le había pegado una trompada a Car y produjo una gran pelea.
El sargento, al ver que no eran una buena pareja, decide cambiarlos de compañeros, a Car lo pone con el detective Ocimad. Pero Car dijo que prefería trabajar solo.

Una mañana, el detective Car salió sin avisar en busca de Alexis que era la mano derecha de uno los narcotraficantes más conocidos de Los Ángeles. Car y Alexis protagonizaron un gran combate y Alexis terminó perdiendo. Gracias a que fue detenido, se pudo desactivar toda esa red de narcotraficantes. Por todo esto, Car fue ascendido a comandante superior.

Sus compañeros de trabajo se habían sentido muy mal por haberlo discriminado y se habían arrepentido, decidieron hacer una reunión para felicitar a su nuevo jefe y pedirle disculpas por haberlo juzgado por su color de piel. Carr, que era de buen corazón los perdonó y los blancos y los negros pudieron convivir en paz.

FIN



CUENTO por Virginia R.

Juana se vistió, como todas las mañanas, para ir al colegio. Ella asistía a un colegio privado con una beca que le permitía pagar la cuota a mitad de precio, pese a esto sus padres hacían un gran esfuerzo por pagar la cuota y Juana se esmeraba mucho por mejorar y aprender algo nuevo cada día. Cuando terminó de abrochar sus zapatos, tomó un pedazo de pan, lo colocó en su pequeña mochila y salió corriendo para no perder el micro.

Al subir, su cara cambió radicalmente, se puso pálida y sus ojos se llenaron de agua, estaba a punto de llorar pero pudo contenerse, en su asiento la estaban esperando unos bravucones que le hacían imposible su existencia porque era pobre. Al llegar al colegio, bajó del micro y fue corriendo al baño, suponiendo que no habría nadie en él, ya que no había pasado ni medio minuto desde que llegaron.

Pero se equivocó, mientras se ahogaba en un río de lágrimas, salió del baño una adolescente y sintiéndose mal por la escena que estaba viendo, abrazó a Juana y la consoló. La cara de Juana nuevamente volvió a cambiar, pero ahora para mostrar una deslumbrante sonrisa en su iluminado rostro. Nunca antes un estudiante del colegio la había abrazado, y mucho menos hablado de la forma en que la adolescente le habló luego de que ella secó las lágrimas que aún se deslizaban en su piel. La adolescente le preguntó por qué motivo estaba tan triste, y Juana le explicó que era porque unos chicos la molestaban por su falta de dinero.

La adolescente le explicó que la gente no vale por los bienes materiales que posee sino por su forma de ser y por lo que hay en su interior. Desde ese momento Juana no volvió a sentirse menos que los demás y ya no le molestaban las burlas de sus compañeros, que con el tiempo se cansaron y dejaron de molestarla.


FIN


Discriminación por Alejo R.

Año 2014, año en el cual se juega el mundial en Brasil, Argentina llega a la final como es de esperarse pero su rival no es el más simple de todos sino el mismísimo Brasil.

Días antes del partido a un bar argentino en la Ciudad de Salta llega un brasilero para pedir un trago, inmediatamente el dueño lo saca a patadas de la cantina y además de eso se traga todos los insultos de los argentinos. Pero la historia no termina ahí, el dueño del bar luego de echar al hombre llama a la policía avisando con estas palabras ‘’ Un NEGRO brasilero ha entrado en mi bar ¿podrían venir urgente?” La policía acudió inmediatamente.

El hombre, que estaba tirado en la calle golpeado escupido y herido moralmente, se llevó otra sorpresa. Al principio lo alegró ver a la policía venir pero cuando se dio cuenta de que lo buscaban a él su cara de asombro fue impresionante. Pero todavía le quedaba la esperanza de ir a un juzgado.

Cuando lo llevaron ante el juez, el juez dijo:- este hombre es un extranjero y encima de esto es negro y por estas dos cosas deberá ir a cadena perpetua.
El hombre fue enviado a una prisión donde pasaría toda su vida hasta que llegara el momento de irse con Dios.

Pasaron 15 años y el hombre murió porque le faltaba agua y comida.

La prisión fue acusada por maltrato a los prisioneros y dio la casualidad de que el mismo juez que había enviado al hombre a prisión era ahora el encargado de este caso.

La decisión del juez estaba tomada: la prisión no tendría más cargos en su contra y seguiría con sus actividades rutinarias porque, claro quién se aflige por la muerte de un extranjero.

Luego de eso se enteraron de que el juez era un brasilero oculto, que nadie supo su nacionalidad verdadera hasta ese momento. Este juez fue enviado a cadena perpetua por otro que sí era argentino. El hombre enviado a prisión sufrió el mismo destino que el que él había enviado injustamente y claro, quién se aflige por la muerte de un extranjero.


FIN


UN DÍA DIFERENTE A LOS DEMÁS POR CAROLINA S.


Ana era una niña muy particular y a su vez especial. Era muy coqueta, divertida, y le gustaba escuchar a la gente, pero no todo en su vida era como deseaba, ella nació con deficiencia mental, y a su vez a los nueve años perdió a su madre, pero a pesar de todo esto ella pudo seguir adelante con ayuda de su padre y de su contención familiar.

Ella tenia catorce años cuando un día por la mañana desayunando para irse al colegio le comenta al padre que le gustaría poder ingresar a un casting para quedar seleccionada como cantante de una película que se llevaría a cabo en un año. Su padre no pudo responderle fácilmente ya que el temía por problema no la aceptaran o la lastimaran discriminando, ya que esto era común en las calles. Entonces, le respondió que lo pensaría porque esos castings eran pura publicidad.

Ella se fue al colegio como de costumbre, y al llegar volvió al padre y le preguntó si había decidido si la dejaría participar o no. El padre había decidido dejarla participar, ya que había estado averiguando qué era todo eso.
Anita estaba feliz, ¡las audiciones serían en 1 semana!

Pasaron los días, hasta que llego el día viernes, faltaban solo horas, ya que la audición era el sábado por la mañana, Anita había estado cantándole a su papá y a sus muñeco.

A la mañana siguiente Ana se tomó su tazón de cereales con proteínas, y sus medicamentos, se cambió, la hermana la ayudó a maquillarse un poco, y el padre le dirigió unas palabras de aliento. Después se subieron al auto, el padre manejó hacia el estudio (lugar donde se realizaba la audición). En cuanto llegaron Ana bajo del auto, y las demás participantes comenzaron a mirarla como diciendo “¿Y esta cree que va a ganar?”, ella se sintió muy mal, ya que se daba cuenta de la forma en la que la miraban, Su padre empezó a hablarle para que no prestara atención a todo lo que le decían o a esas miradas amenazantes que otras participantes le dirigían…

Cuando le dieron la planilla para que completara la mujer que se la entrego comenzó a mirar a Anita de forma vulgar. Le preguntaron dos veces a el padre si verdaderamente estaba seguro de dejar participar a Anita, él no lo dudo, menos al ver a la hija tan producida y tan bella.

Pasó un rato largo y fue el momento que Ana subiera al escenario y les demostrara tu talento a los jueces. Cuando subió los jueces la empezaron a cuestionar demasiado, excepto por una jueza que le dijo que si ese era su verdadero sueño no parara hasta cumplirlo. Eso fue algo que a Ana le dio muchísima fuerza para cantar, los jueces quedaron maravillados, no era algo muy común, y definitivamente no se lo esperaban. El padre de Anita estaba orgulloso, se le caían las lágrimas de ver a su hija, que le hacia acordar a su esposa, verla tan linda, y pensar que ella no se daba por vencida, ella era algo mágico, un angelito muy especial.
Los jueces le dijeron que ella debía grabar un álbum, y demostrar que por más de tener una discapacidad todo es posible. Ana se enorgulleció, estaba tan feliz que lloraba y reía al mismo tiempo, era un sensación jamás vivida por ella, ya que nunca tenia posibilidades como esta.

La jueza que antes de comenzar a cantar había sido conmovida por Ana le ofreció cantar una canción con ella para su nuevo CD. A anita le encantó la idea y sin preguntar a su padre grito ¡sÍ!

Ese día concluyó con ella y su padre yendo a cenar a un restaurante para celebrar el éxito que habían tenido . Ana pidió el plato preferido de su madre.

Hoy Ana ya es mayor, es solista, y ya sacó sus CDS. Está muy agradecida de que la música cambiara el punto de vista de las personas hacia ella, ya que no la discriminan más, si no que la consideran una chica con muchos valores, y esfuerzo.



fin


SIEMPRE HAY ESPERANZA por Agustín V.G.

Existieron dos hermanos llamados Juan y Pedro que tenían una hermosa familia junto a sus padres. Sin embargo, cuando Juan tenía seis años y Pedro cinco, sus padres fallecieron inesperadamente. No se sabe la causa de las muertes, se piensa que fue algún tipo de enfermedad poco conocida aún, pero sí se sabe que los niños no fueron cuidados por otros parientes como consecuencia de su orfandad, y por lo tanto perdieron todos los bienes que poseían.

Como la edad de ambos lo indica, no pudieron ir a la escuela primaria y sólo llegaron a hacer tres años de Jardín de Infantes cada uno.

Tristes por la pérdida de sus padres y al no ser criados por otra familia, no tuvieron otra alternativa que terminar viviendo en la calle. Nadie quiso ocuparse de ellos.
Usaban unas viejas frazadas para dormir y conservaron unos pocos juguetes. Se alimentaban con pan que compraban con el dinero que obtenían mendigando durante el día, algunas galletitas que la gente les daba, y escasa bebida.

Sin embargo, antes de que sus padres murieran, habían sido muy bien educados en modales y en una profunda fe cristiana, ya que les habían transmitido la Palabra de Dios, quién era Cristo, la Virgen María y todos los Ángeles y Santos, razón por la cual, rezaban a diario.

La unión entre ellos era muy estrecha. Por eso, al quedar solos, siempre estuvieron juntos y se ayudaban mutuamente; el amor que se tenían era infinito. Mientras estaban viviendo en la calle, rezaban pidiendo que no decayera su esperanza en tener una familia y que mantuvieran las fuerzas para seguir adelante. Además, con el transcurso del tiempo supieron seguir adelante y no pensar en el pasado, a pesar de la mala situación que estaban viviendo.

Han pasado tres años y siguen en la misma situación. Lo único de distinto es que ahora, los niños que juegan en la calle a la pelota, se ríen de ellos, y los cargan diciéndoles que no tienen nada para vivir y jugar. Para añadir, les inventaron unos cuantos apodos. Algunos de ellos eran “buenos para nada”, “los villeritos”, “miserables mendigos”, “roñosos”. Uno de ellos les preguntaba: “¿Qué les pasa a ustedes dos; no tienen nada para comer?”. Y terminaba con una carcajada.
Asimismo los adultos los trataban muy mal, a pesar de que los veían sufriendo; cuando Juan y Pedro se acercaban para pedirles ayuda, los despreciaban, les ponían cara de desinterés y no les daban ni una mísera moneda. Y lo que es peor, algunos de ellos se asustaban porque pensaban que los van a robar. Una vez, se acercaron a la ventanilla de un auto para pedirle una moneda al conductor, y éste, de muy mal modo, les gritó, “¡váyanse pibes!, ¡salgan de mi vista!”.

A pesar del tiempo transcurrido desde la muerte de sus padres, todavía los seguía poniendo muy tristes cada vez que veían pasar una familia, ya que extrañaban la suya. No obstante, su esperanza en volver a tener padres no se perdió.

Fue un 28 de noviembre cuando cambió la vida para Juan y Pedro. Eran como las tres de la tarde cuando una pareja de ancianos se les acercaron y les preguntaron que hacían solos en la calle siendo tan pequeños.
A Pedro, el más sensible de los dos, se le llenaron los ojos de lágrimas. Inmediatamente su hermano lo abrazó y lo consoló. Pero, la intención de los ancianos no era ser maleducados con su comentario ni mucho menos hacerlos llorar (en este caso el que sollozó fue Pedro). La única intención que tenían era ayudar a los dos niños.
Fue así como empezaron a entablar una conversación en la que los hermanos les contaron todo lo sucedido después del incidente de sus padres.
Más tarde, la señora sacó de su cartera dos paquetes de galletitas dulces y una botella de agua mineral, y se los entregó a los niños. Juan y Pedro se alegraron al recibir algo para comer.

Al día siguiente, los ancianos visitaron por segunda vez a los hermanos, pero en esta oportunidad, les entregaron frazadas limpias para que puedan descansar. También les prepararon unos sanguchitos y les compraron unos jugos. Así estuvieron los ancianos llevándoles alimento por un tiempo.

Hasta que un día, les ofrecieron a los niños adoptarlos, ya que sus hijos y nietos se habían ido a vivir al extranjero; y querían reemplazar la ausencia con ellos. En ese mismo instante, Juan y Pedro se miraron fijamente a los ojos, y dirigiendo la mirada hacia los ancianos, dijeron que “sí” con la cabeza esbozando una sonrisa.

¡Era un milagro! Lo que era casi imposible se acababa de cumplir. Su tiempo de espera había acabado. Se sintieron relajados ya que ahora eran felices, como antes. El día en que se instalaron en la casa de los ancianos, le dieron gracias a Dios por haberlos ayudado. Entonces vivieron juntos hasta que los ancianos fallecieron; cuando ello sucedió, Juan y Pedro ya eran mayores de edad y pudieron criar sus propias familias.


FIN


LA PEOR GUERRA por Federico W.

Era el 10 de Agosto de 1995 y el país seguía en guerra. Esta guerra era la más especial, ya que se trataba de una pelea de gente blanca contra gente de color. Yo estaba allí y al ser de color tuve que trasladarme a Estados Unidos para no ser asesinado por los blancos. No me trasladé con toda mi familia ya que yo era el único de color, todos los demás eran blancos.
Yo iba a tomar el vuelo 459 pero como no me dejaron subir, tomé el 980. En este vuelo éramos todo de color por suerte, ya que si no iba a ser un vuelo con bastante tensión. En el vuelo 459, había gente blanca y gente de color, por eso, el vuelo tuvo que ser suspendido por miedo a que hubiera disturbios.

Al salir de mi país sentí que iba a defraudar a mi familia pero después sentí que estaba haciendo lo correcto. En el vuelo, que duró unas 10 horas, me hice muchos amigos. Todos venían de un país diferente pero éramos muy iguales después de todo. En Estados Unidos la mayoría de la gente era de color y por eso allí estaba seguro. Al llegar noté que todos teníamos el mismo sentimiento sobre esta guerra.

Alejandro, un hombre de Haití, opinaba que la guerra era solo una excusa para matar gente. Al día siguiente me di cuenta de que la guerra continuaba y que iban ganando los blancos. A mí la guerra ya no me importaba ya que yo estaba seguro. Lo único que me importaba eran todos los amigos que tenía en Costa de Marfil. Al pasar las semanas nos enteramos de que se habían muerto 100.000 hombres de color y 70.000 hombres blancos. Estas cifras nos asustaron y entonces empezamos a hacer campañas de paz para frenar la guerra.

Luego de un año se acabó la guerra, saliendo victoriosos los blancos. Todos mis amigos murieron y yo me tuve que quedar a vivir en Estados Unidos y trabajar ahí. Esta historia es trágica pero real, y yo hubiera querido no ser parte de ella.

FIN



La Banda por Francisco I.




Era un día caluroso y decidí salir a tomar un helado con mi único amigo, Aarón, y luego ir al cine. Cuando terminamos de ver la película, que trataba sobre dos músicos, decidimos inscribirnos en el concurso “You Rock”, que estaba a dos cuadras del cine. Llegamos allí, y eran alrededor de las 5 de la tarde.

Cuando llegamos, vimos que había mucha gente, todos con apariencia de metaleros. Nos pusimos nerviosos, ya que no encajábamos muy bien con su onda, pues al menos yo prefería algo más tranquilo que el Heavy Metal, y no usaba una chaqueta de cuero negro como todos, estaba usando un suéter a cuadros amarillo y naranja. Como pensé, se oyeron algunas risas, algunos insultos y algunas burlas.

Sin embargo seguimos firmes en cuanto a la decisión de tocar, aunque no nos convencía mucho el público. Aarón tocaba el bajo, y yo la guitarra. Nos ofrecieron elegir la que queríamos, y yo elegí una Les Paul. Según las instrucciones debíamos tocar tres canciones del grupo que quisiéramos, y decidimos por algo un poco más fuerte de lo que escuchábamos habitualmente. Elegimos tocar Enter Sandman de Metallica, Iron Man de Black Sabatth, y Longview de Green Day.

Salimos al escenario. Estaba lleno de gente, parecía más de la que había cuando llegamos. El público enloqueció con la entrada de todas las bandas, menos con la de la nuestra. Tocamos las tres canciones, y nos salieron muy bien, pero a pesar de esto el público nos seguía criticando más que antes, en especial cuando nos dijeron que salimos en segunda posición. Nos fuimos ambos muy contentos, porque si bien no habíamos sido los mejores, nos había ido muy bien.

Ya a una cuadra del lugar, de regreso a mi casa, una chica que estaba en el concurso me agarró por las espaldas, y me dijo que le había gustado mucho mi recital. Yo le agradecí por decirme el primer comentario positivo del día, pero cuando la estaba saludando, vino su novio, que tenía unos 15cm de altura más que yo, y me dio un golpe en el ojo, dejándome morado.

Finalmente llegué a mi casa, y por fin pude descansar un poco, afectado tanto por el golpe, como por el buen recital que dimos, que se que en el fondo les gustó.


Mi viaje al planeta Nálbina por Nadia M.

Mis queridos amigos:

Si están leyendo esto, es por que yo ya no estoy aquí. Esto fue escrito en el año 2055. Mi nombre es Taylor J. Martins y quiero contarles una historia.
Vengo del planeta Tierra, supongo que ese planeta ya no existe porque, cuando yo aún estaba vivo, escuché que lo iban a evacuar debido a la contaminación. Ese sí que era un lugar horrible, el aire que se respiraba era de un color negro, las casas que antes estaban pintadas de un color pálido, habían acabado siendo color gris oscuro, por la capa de suciedad que tenían encima, los niños que podían ir a las escuelas terminaban, la gran mayoría, robando en las calles; y los pocos que no sufrían ese triste destino, acababan mendigando por la ciudad, ya que la educación era de lo peor.

Yo me mudé en el año 2053 al planeta Nálbina, ya que no soportaba más la vida en la Tierra. En Nálbina lo pasé de maravilla, el aire estaba limpio y todos los niños iban a la escuela, se graduaban, trabajaban y formaban familias. Todas las casas estaban pintadas de colores vivos y siempre limpias. Todo era perfecto… o casi perfecto.

Un día, estaba paseando por las calles con mi perro Sam, un vigoroso ovejero alemán cuando de pronto, el can comenzó a correr, y por su gran fuerza fui arrastrado por él. Sam corrió a través de miles de cuadras, y yo detrás de él (ya que no tenía otra alternativa) hasta que llegamos al corazón de una ciudad muy pobre, todas las casas estaban arruinadas, parecía que un terremoto había pasado por allí. Yo todavía no conocía muy bien la ciudad por que me había mudado hacía dos días así que empecé a caminar.

Luego de haber caminado por horas, Sam y yo nos detuvimos para descansar. El silencio era absoluto, solo se escuchaba el viento, y en él, podía distinguir un sonido, un llanto, y como no puedo soportar que alguien llore, Sam y yo nos pusimos en marcha a buscar a la persona que sollozaba.

Era un pobre niño, no le podía ver la cara por que tenía la frente hundida en las rodillas, pero me acerqué y le dije: -Hey niño, ¿te encuentras bien?-, el pequeño alzó la cabeza y pude ver su rostro. Tenía la cara pálida pero sucia, con ojeras muy marcadas, usaba lentes y brackets. El niño dijo: -¿Quién eres?, no pareces de aquí-, lo miré con una gran sonrisa y le dije, -soy Taylor y…, soy nuevo aquí, pero vivo….- El niño me interrumpió y dijo –del otro lado de la ciudad, donde todo está bien, ¿verdad?, yo antes vivía allí, pero hice algo terrible, y por eso estoy aquí- el niño no paraba de llorar, le pregunté su nombre y le dije que me contaría por qué estaba en ese lugar tan sombrío, entonces comenzó -Mi nombre es Noah, y estoy aquí por que no soy demasiado bueno como para estar en “el otro lado”,-se refería al lugar donde yo vivía- yo iba a la primaria Robinson, pero sólo podía quedarme allí hasta llegar al cuarto grado. Cuando llegas al cuarto grado, la directora decide si te quedas o te vas, ella dice: “las personas que no tienen buen aspecto, tampoco tienen buen coeficiente, y los que no tienen un buen coeficiente, no pueden pasar esta escuela por lo tanto deben irse”. La primaria es excesivamente dura y a todos los niños les cuesta aprobar las diferentes materias, pero yo nunca había sacado menos de ocho en un examen, sin embargo, cuando no tienes la apariencia ideal, no te puedes quedar. Luego de la charla con la directora, todos mis compañeros comenzaron a reír y reír sin parar. Me aislaron, y aquí debo quedarme hasta que me muera- concluyó.

Me quedé helado, nunca había escuchado semejante historia, me compadecí de Noah, le dí un pañuelo para que secara sus lágrimas y le pregunté por sus padres.
-¿Mis padres?, ambos murieron. Murieron, por que mi casa se derrumbó, pocos días después de haberme inscripto en Robinson.-
¡Estaba indignado!, ¿cómo podían juzgar el intelecto de un niño por su apariencia?, entonces le ofrecí que viniera conmigo, y le prometí que arreglaríamos todo. Noah asintió, y nos condujo a Sam y a mí hasta “el otro lado”. Luego de llegar a mí casa, le di a Noah ropa limpia, para que se bañara y se cambiara. Cenamos y le ofrecí quedarse a dormir en el cuarto de huéspedes, el cual era un sitio muy acogedor.

Al día siguiente, nos dirigimos a la primaria Robinson, al llegar, vimos un espeso humo negro que salía del edificio. Noah encontró a uno de sus antiguos compañeros, que al verlo dijo: -Hey monstruo, ¿Por qué has vuelto?, ¿no te quedó claro que las personas que no son de buena apariencia NO PUEDEN ESTAR AQUÍ?, el niño remarcó las últimas cuatro palabras. Noah hizo caso omiso de lo que su compañero le decía y preguntó:-¿Qué sucedió?, ¿Por qué sale humo?, ¿Están todos bien?-, el chico que terminó siendo el mismísimo hijo de la directora, respondió –Mike Kruger estaba jugando con el mechero en el laboratorio de ciencias, y… tuvo algunos problemas, cuando se le zafó de las manos…- el niño no terminó la frase antes de que Noah y yo entráramos al edificio, no antes de llamar al los bomberos, la mujer que había atendido dijo que estarían en camino dentro de un rato; era un incendio enorme, no había tiempo que perder.

Dentro del edificio había niños desmayados mientras Sam y yo los sacábamos de allí,
Noah entró en el laboratorio de ciencias, que parecía el infierno mismo, para sacar a los demás estudiantes.

Una vez que Sam y yo habíamos dejado a los niños a salvo, corrimos rápidamente de vuelta al interior de la primaria para ayudar a Noah, que aunque solo tenía la fuerza de un pequeño, tenía la valentía de un león. Sam arrastró a los pequeños hasta dejarlos fuera de peligro, era un perro excelente, yo mismo lo había entrenado para que fuese así. Luego de sacar a todos los niños, llegaron los bomberos, que sin mucho más trabajo que hacer, apagaron los últimos vestigios de las llamas que minutos antes, habían enrojecido violentamente el edificio escolar. Sam, Noah y yo conseguimos salir ilesos del accidente.

Al día siguiente, alguien tocó la puerta, Noah se llevó una gran sorpresa al ver que eran todos sus compañeros, y la directora. La rectora dijo:-Noah, vinimos a disculparnos, yo especialmente. Nos equivocamos sobre ti, yo creí que no eras capaz de nada, no te consideraba una persona que pudiese estudiar, no te consideraba alguien inteligente,… y solo por tu apariencia, pero una persona que no es inteligente, que no es capaz de estudiar, no podría habernos salvado a todos. Te juzgamos por tu apariencia, y te juzgamos mal, eres un niño excelente, lamentamos haberte hecho daño, gracias por salvarnos.- cuando la directora finalizó todos se disculparon con Noah, que simplemente sonrió y respondió “gracias por aceptarme”.

Siete días después:

Adopté a Noah, ahora va a la primaria Robinson, que por cierto, aún están reparando.
Ya nadie lo discrimina, no se siente inferior y nunca más exiliarán a nadie al “otro lado”.

Espero que les haya entretenido mi historia, y que si alguna vez ven pasar a Noah, díganle, que Taylor lo extraña, y que cuide bien de Sam.

FIN


JUANA por Virginia R

Juana se vistió, como todas las mañanas, para ir al colegio. Ella asistía a un colegio privado con una beca que le permitía pagar la cuota a mitad de precio, pese a esto sus padres hacían un gran esfuerzo por pagar la cuota y Juana se esmeraba mucho por mejorar y aprender algo nuevo cada día. Cuando terminó de abrochar sus zapatos, tomó un pedazo de pan, lo colocó en su pequeña mochila y salió corriendo para no perder el micro.

Al subir, su cara cambió radicalmente, se puso pálida y sus ojos se llenaron de agua, estaba a punto de llorar pero pudo contenerse, en su asiento la estaban esperando unos bravucones que le hacían imposible su existencia porque era pobre. Al llegar al colegio, bajó del micro y fue corriendo al baño, suponiendo que no habría nadie en él, ya que no había pasado ni medio minuto desde que llegaron.

Pero se equivocó, mientras se ahogaba en un río de lágrimas, salió del baño una adolescente y sintiéndose mal por la escena que estaba viendo, abrazó a Juana y la consoló. La cara de Juana nuevamente volvió a cambiar, pero ahora para mostrar una deslumbrante sonrisa en su iluminado rostro. Nunca antes un estudiante del colegio la había abrazado, y mucho menos hablado de la forma en que la adolescente le habló luego de que ella secó las lágrimas que aún se deslizaban en su piel. La adolescente le preguntó por qué motivo estaba tan triste, y Juana le explicó que era porque unos chicos la molestaban por su falta de dinero.

La adolescente le explicó que la gente no vale por los bienes materiales que posee sino por su forma de ser y por lo que hay en su interior. Desde ese momento Juana no volvió a sentirse menos que los demás y ya no le molestaban las burlas de sus compañeros, que con el tiempo se cansaron y dejaron de molestarla.

FIN


El Derecho a la locura por Juanchi A


Hay gente que no respeta los derechos de los demás. Hay gente que no respeta los derechos de la vida. Hay gente que no sabe los derechos, y hay gente que no sabe que existen los derechos. Y hay gente que directamente decide los derechos de los demás. Hace unos meses atrás tuve la oportunidad de conocer a una de estas personas, por esas cosas raras de la vida; no sé si realmente tenía derecho a conocerla.

Decía llamarse X. Nadie sabía su verdadero nombre sólo él (suponemos). Era un hombre, por lo que yo podía suponer, esperaba que con los males de estos tiempos no me viese obligado a desvirtuar ese concepto. Por suerte no pasó mucho tiempo para que yo tuviera la oportunidad de reflexionar mucho de él, uno debía reflexionar más bien las continuas acciones diarias que el producía en el asilo donde me hospedé por tres semanas, con el fin de hacer una obra de beneficencia compartiendo conocimientos de la vida con los tan necesitados ancianos.
-Tengo derecho a entrar – exclamó ese hombre entrar al asilo “Nueva esperanza” el tercer día de mi hospedaje por la mañana – He esperado toda mi vida para poder verlo a usted – le dijo al encargado principal administrativo del lugar, Marcelo Hawar.

Éste se vio sorprendido y rápidamente le preguntó quién era y cómo lo conocía. El hombre X, como luego sería apodado, le explicó que era un especialista en psiquiatría y tratamiento en relación a la vejez. Es de mucha importancia mencionar que este asilo, no era lo que uno pudiese esperar. No era ningún manicomio, porque las locuras y los problemas psíquicos/físicos que esta gente pudiese tener no alcanzaban un nivel muy importante. Sin embargo X decía saber por qué se estaba dando esa serie de problemas en los ancianos del lugar. Recuerdo que la primera vez que me enteré de esto, supe instantáneamente que este tipo estaba loco, era evidente que la gente del lugar sufría alguna discapacidad debido a su edad o enfermedades, pero este le insistía a Marcelo que no era así, y curiosamente decía tener el tratamiento correcto.

-Soy un hombre reservado y muy importante – su español era el más extraño que hubiese alguna vez oído. No podía deducir cuál era su lenguaje natal.
-El tratamiento que le ofrezco consiste en métodos muy sencillos que deberían durar dos semanas aproximadamente – le siguió explicando al jefe del lugar– Es una oferta gratuita, pero emprenderla costará algo durante el transcurso pues debo de poseer algunos elementos, no muy caros.

Ya al haber pasado tres días, había montado una muy buena relación con los ancianos (a los que tenía el derecho de hablarles). Algunos de ellos tenían discapacidades, pero como eran menores, las omitían y me permitían acercarme a ellos e intentar entablar una conversación. Los que sufrían de discapacidades serias vivían una vida bastante aislada, y a veces, uno se preguntaría por qué seguían viviendo, pues serían más felices si simplemente morían. Con algunos se podía decir que ni vivían realmente.

Mi cuarto día en el asilo fue el día que obtuve el derecho a la pesadilla. X empezó a realizar sus tratamientos. El primer día se experimentaba con sonidos, que supuestamente, alteraban la manera en como los ancianos entendían “la realidad”, y los ayudaba. Pero no se trataba de mostrarles a los ancianos música de Mozart, sino sonidos de distintas alturas, algunos tan agudos como los que emiten los silbatos para perros, y otros extremadamente graves. Utilizaba un equipo con grandes parlantes. El primer día entonces él obtuvo el derecho a romper vidrios y ese día hizo un punto destrozando el ventanal con pinturas que había en la pequeña capilla del lugar. Los ancianos no lograban defenderse, creían que “el señor X” hacía lo correcto, que era un profesional destacado.
Era obvio que estaba loco. Era obvio que los papeles que él había mostrado con órdenes legales eran truchos. Era obvio que el jefe se lo había creído. Y era obvio que no iba a parar. El segundo día empezó a hacerles repetir frases y empezó a experimentar con sistemas verbales. Era una falta de respeto definitivamente. Pero él les quería dar el derecho de que pudiesen repetir, por ejemplo, lo que otros decían. El decía que había derechos que parecían existir, pero que supuestamente estaban prohibidos inconscientemente por la ley moral. Al siguiente día les contó historias, que según les explicaba a los empleados y enfermeras del lugar, realizaba un tratamiento psicológico en los pacientes para volverlos más auto seguros y les daba más control sobre sus emociones y sobre sí mismos. Ese día me volví un enemigo de la mayoría al intentar explicarles lo que yo creía, pero los viejos no entendían.

Lo más alarmante era que no subyacía ningún propósito real detrás de lo que X quería hacer. No estaba en busca de nada más que compartir su tan escondida y disimulada locura. El proceso continuaba, y, a medida que lo hacía, también se empezaban a volver locos los empleados del lugar. X estaba loco, pero era un experto realmente en afectar las personas y la manera en cómo pensaba. A esta altura surgían dos ideas totalmente divergentes. Una, que X era realmente un villano y estaba tramando una operación con mucha cautela; y la otra, que sencillamente estaba enfermo, y su verdadero propósito era inconscientemente demostrarle al mundo lo que él creía que era correcto.

Hasta que un día, pasada una semana, les empezó a dar a los “pacientes” derechos. Yo quería escaparme ya de ese lugar, pero iba a quedar mal si no cumplía con el período de tiempo que con tanta firmeza había establecido. Este asilo quedaba lejos de la ciudad, y esta era la única razón por la que yo había decidido hospedarme allí, hubiese sido un gran problema yendo y viniendo desde mi casa hasta allí, con más de una hora de viaje día tras día. La cuestión era que los efectos que X creaba en la gente, era como la de los grandes hipnotizadores.
Llegó el día finalmente en el que decidí escapar. Me di cuenta de que todos lentamente se estaban empezando a trastornar, se estaban volviendo enfermos, y yo también, en alguna medida. Decidí escapar por la noche, a la hora en que los pacientes se iban a dormir. Al día siguiente sería el último día en el que X ofrecería su tratamiento. Tomé mi auto y sin darle explicaciones al guardia de la entrada, escapé. Y sí, “escapé”, literalmente, pues a los segundos, estando a más de cien metros, no pude creer lo que vi. De repente el lugar estalló, “literalmente”. En ese momento me traumé. Me causó un efecto que sabía que duraría en mí, que tardaría en entender, en entender que había pasado.
X nos había vuelto locos, pero irrespetuosamente. Era una falta de respeto. Pero el respeto para él no era un derecho, decía. Desde la clínica en donde me había despertado tras haberme desmayado supe la única verdad. Debía continuar lo que X, había empezado.

FIN


ME HARTÉ DE FINGIR por María Carolina B.

Me harté de fingir ser la persona que no soy, ¿por qué no simplemente soy YO?
Esa frase se me pasaba muy seguido por la mente, hay un problema y bastante grave, si uno no es como los demás esperan que sea no es aceptado. Tenía que fingir que me gustaba escuchar reggaeton como los demás para quedar bien y además no podía estudiar tanto para que no me tomen como traga-libros. Hace tres años atrás era la chica diferente de la clase, a los demás les avergonzaba salir a bailar por tener kilos de más, era la diferente porque me gustaba estudiar y estudiaba mucho por lo tanto no tenía tiempo para entrar en redes sociales como el famoso Messenger. Nadie me aceptaba, era completamente excluida. Todo eso me traía varios problemas psicológicos de depresión y ansiedad entre otros.

Después de un año y medio me cambié de colegio y comencé a tratar de ser como los demás, de manera interna y externa. Dejé el estudio por una red social y comencé a cambiar mi apariencia física con ayuda de un personal trainner desde mis 14 años hasta los 16. También cambié mi grupo de amigos, antes estaba con el grupo del que todos se burlaban porque estudian más y después formé parte del grupo de los capos de la clase, los “buena onda”, había pasado a ser del grupo de los que se burlan porque no son como ellos en voz baja, de los que están todo el día escuchando reggaeton como si fuera lo más copado, estaba con los que pasan el día en el Messenger y Facebook hablando con “amigos” para no perderse ningún chisme en vez de estudiar como deberían hacer.

No sabía ni quién era, me terminaba engañando a mí misma demostrando ser lo que no era, mis nuevos amigos ni me conocían de verdad. Los ojos de los demás chicos veían algo que yo no era. Me acuerdo que hace menos de dos meses pensaba… “Ahora supuestamente soy aceptada por el resto de mis compañeros pero no completamente aceptada conmigo misma. Decía que prefería ser esa chica rellenita que estudia 3 horas por día para aprobar con calificaciones altas todas las materias y tener un grupo de amigos donde puedo ser yo misma y no tiene que ocultar su personalidad, sus gustos y sus opiniones…”

En estos últimos tres años de mi vida viví muchas emociones juntas y ahora me siento segura de mi misma para demostrar quien verdaderamente soy: Sofía Wallace, una chica que sufrió en su adolescencia muchos cambios que luego le ayudaron a crecer, que la hicieron mas fuerte. Soy una chica a la que no le gusta el reggaeton, una chica que desde principios de su adolescencia sufrió trastornos alimenticios y también psicológicos por haber sido discriminada y juzgada.

Ahora aprendí que tengo que ser YO en todo momento, sin miedo a no ser aceptad. Aprendí también que no por miedo a perder voy a dejar de arriesgar. Luché y logré mi meta, ser aceptada y poder ser yo misma con los demás. Sé que costó y mucho pero valió la pena, ahora me estoy juntando con gente que compartimos los mismos gustos y opiniones. No voy a quedarme callada cuando hay algo que me hace mal, siempre tengo que expresar lo que siento y si hay algo que me molesta comunicarlo de buen modo al resto para que me entiendan. La felicidad depende de mis acciones del día a día.

FIN



UN COMPAÑERO NUEVO por Iván B.

Era el primer día de clase, todos los chicos se sentían agobiados por esa noticia, levantarse a la mañana, estudiar, reprobar.

Ese mismo día, un nuevo compañero se presentó en octavo grado, y, algunos de los chicos como de costumbre, fueron a conocerlo. Este chico, no era ni muy alto, ni muy bajo, morocho, y un poco obeso. Después de hablar un rato con el mismo, llegó el típico momento en el que los adolescentes se estrechan la mano, y algo raro ocurrió. El niño en vez de estrecharle la mano al chico, se confundió y quedando avergonzado se chocó con el árbol. Los compañeros del aula, se empezaron a reír, enterándose el hecho de que el niño era ciego. Él se sintió muy mal y discriminado, no sabía con qué cara entrar al aula así que se sentó en el fondo de la clase sin decir ni una sola palabra. Desafortunadamente la profesora al verlo, le preguntó su nombre, él respondió tartamudeando me llamo “Nikanor”. La profesora lo recibió de una forma muy amable.

En el momento en que empezaron a trabajar, la profesora vio que estaba escribiendo el banco y llamándole la atención le dijo: -¿Qué estás haciendo?, y él le respondió: Haciendo la tarea. Ella furiosa por como le contestó le dijo ¿Vos crees que yo nací ayer? No, perdón, yo no le quise faltar el respeto, ni siquiera sé por qué me dice eso. Como que no sabe que esta haciendo, dijo ella furiosa, ¡está escribiendo el banco y su hoja a la vez! ¿Qué tiene, parkinson? No, no tengo parkinson, soy ciego, dijo el niño casi llorando. La profesora apenada, fue a hablar con el chico a solas, pidiéndole perdón, mientras los demás reían a no parar. Al final de la clase, Nikanor, se fue caminando solo a su casa, triste, ya que a la salida, de nuevo sus compañeros lo empezaron a insultar y a ponerle apodos hirientes. En ese mismo momento en que empezaron los insultos, los chicos estaban cruzando distraídos la calle, y Nikanor, que gracias a su ceguera, había desarrollado una gran audición, pudo detectar que se acercaba un camión directo hacia los niños, entonces él, corrió, y lanzándose sobre ellos, logró salvarles la vida. Después de este hecho tan heroico, los chicos empezaron a respetarlo y a agradecerle por lo que hizo.

FIN



La lección de María por Nazarena E.

Un martes tres amigos llamados Santiago, de estatura media, ojos marrones y muy bien vestido (según la moda); Juana, una chica de estatura normal, con ojos verdes y pelos rubio como el sol; y por último María, mediana de pelo marrón oscuro con reflejos marrones claros, fueron a un centro comercial nuevo y ahí encontraron a un chico sentado en un mostrador. Este joven llamado Franco era de ojos café, con un pelo corto y castaño. Las dos amigas al verlo les pareció muy lindo y empezaron a hablar de él. Santiago les pidió de cambiar de tema y al decir esto María fue directo hacia el muchacho y le empezó a hablar. Quedaron en verse en una cita esa misma noche. Al escuchar eso los amigos se emocionaron por ella y se fueron muy contentos a ver una película.
María al volver a su casa se baño, se vistió y por último se arreglo para su cita con Franco que la estaba por pasar a buscar. Tocan el timbre, maría baja por las escaleras y se acerca a la puerta. Pero al abrir la puerta ve a Franco pero no como ella pensó. Si era igual de guapo como ella lo había visto, pero no era de la estatura como ella pensaba.

Era muy petiso, María le llevaba una cabeza y media. Ella no lo podía creer, lo lindo de él disminuyó mucho. Pero igual ella salió con él.

Al día siguiente María con sus dos amigos fueron de vuelta al centro comercial y ahí se encontraron con Franco otra vez, María le habló pero demasiado poco como para estar saliendo entonces franco salió del mostrador y los amigos de María vieron lo bajito que es y para disimular se fueron. Vieron a los chicos hablar y se quedaron, cuando Juana vio a una linda chica de su escuela. Le dijo a Santiago que la invite a salir si era muy linda, pero Santiago la miró y le dijo que no quería salir con ella porque tenía unos pies enormes. Juana no podía creer lo que escuchaba y le dijo que mala persona por fijarse en lo físico y no en como es la chica; no como María que sale con un chico muy bueno y no le importa lo bajito que es. Justo en ese momento llegó María y lo escucho y les dijo que había terminado con él porque no le gustaba como era el chico. Juana al ver que mentía le dijo que tenía razón no le gustaba por su estatura y ella para defenderse le dijo que no le gustaba sus ojos color café. Juana indignada le dijo que adoraba los ojos color café, que no mienta. Pero María dijo que no le gustaban a esa estatura. Ya estaba lo había admitido, era increíble que María dejara a un chico solo por eso. María sintiéndose muy mal tuvo como un trance, como un sueño pero estando despierta, en donde ella era una persona de muy baja estatura, era como una niña de seis años y estaba trabajando en una obra y justo era el personaje principal. Cuando la obra empieza y ella entra en escena todo el público la abuchea y le dicen:

Público: ¡Yo pagué un boleto entero no medio boleto!
María: Eso lo dices por mi baja estatura.
(El público empieza a abuchearla)

Juana golpea a María y ella se despierta. Al despertar se da cuenta del mal que ha hecho y va con Juana para buscar a Franco para decirle de volver, pero al llegar al lugar donde estaba su trabajo le dicen que ya había terminado su turno y que se fue a un trabajo temporal que estaba en el tercer piso a la derecha. Se fueron corriendo al tercer piso y al girar a la derecha ven que era el puesto de Fantasía y justo a su derecha estaban unos chicos vestidos de enanos. Al tratar de hablar con Franco las echan y como no tuvieron más remedio se disfrazaron de un reno para poder entrar. Cuando logran entrar se acercan a Franco pero él no quería hablar con María así que siguió trabajando pero María no se rindió y hablo.
María: Franco en serio hice mal y quiero que me disculpes.
Franco: Porque te tendría que perdonar María se que terminaste con migo solo por ser petiso.

(Franco se va y María lo sigue)

María: Por favor solo escúchame.
Franco: Ya se lo que vas a decir, que solo me vas a decir seamos amigos pero sabes que yo ya tengo muchas amigas y no quiero otra.
María: No quiero ser tu amiga, quiero ser algo más, es decir volver a salir si tu quieres.

Franco sorprendido lo piensa un momento y acepta, no podía creer lo que estaba pasando pero no podía irse así no más con María, primero tenía que terminar de trabajar y después iba a poder ir a pasar el resto del día con María una chica que aprendió la lección de no mirar lo físico de una persona si no en lo de adentro de cada corazón.


¿Qué policía no acepta un soborno? por Facundo C.

El policía John Carter con sus 20 años de servicio a la comunidad, no ha dejado de resolver hasta los homicidios más raros de todos los tiempos. Siempre con su galera negra, sus zapatos negros tan limpios que parecen recién lustrados y el traje negro que usa cada vez que sale del departamento de policía.
Pero un día llegó a él un caso de los más raros, una persona negra había sido asesinada para robarle el auto. El detective salió lo más rápido que pudo por la puerta de su oficina y se dirigió a su auto que se encontraba estacionado en la calle de enfrente.

Al subir recordó que no traía su arma reglamentaria pero supuso que no la necesitaría ya que por lo general en la escena del crimen había los policías necesarios para repeler cualquier tipo de ataque hacia él. Al llegar al lugar, descubrió que la víctima se encontraba sobre la acera con tres disparos, uno en el hombro otro en la pierna y otro que fue directo hacia el corazón. De inmediato preguntó quién había descubierto el cuerpo. Pero la respuesta lo sorprendió ya que le dijeron que había sido un niño de 4 años que pasaba por ahí junto a su hermano de 18. Se colocó cerca de uno de los patrulleros y con la radio llamó a la estación y pidió que se llevaran el cuerpo para practicarle una autopsia. - El estudio al cuerpo de la victima, estará en su escritorio mañana a primera hora- le dijo el forense.

Al otro día el policía llegó temprano, y sobre su escritorio estaba el informe pericial. Durante ese día se dedicó a leer las 29 hojas del informe. En él figuraba que el delito se había cometido a las 4:31 de la mañana. Luego decidió volver a la escena del crimen. Al llegar, se encontró con el hermano del joven que descubrió el cadáver y le preguntó, si era de esa zona a lo que el joven respondido que sí. Luego le preguntó si había escuchado algo raro esa noche. El joven respondió que era común en esa zona que cuando caía el sol, se podían escuchar disparos y gritos pero fuera de eso el barrio era durante el día uno de los mas bellos. El detective le entregó una tarjeta por si se enteraba o recordaba algo.

Al llegar a la jefatura de policía, algo de lo que le dijo el muchacho no lo convencía. Al otro día, fue a buscarlo, él presentía que estaba cerca de desenmascarar el misterio. Se dirigió hacia donde lo había encontrado el día anterior y allí estaba. Le dijo que si él recordaba haber visto a ese hombre alguna vez. El joven le respondió que esa persona tenía problemas con su padre por un negocio que estaban por hacer, por una suma de más de 10.000.000.000 U$ pero que su padre había pasado toda la noche del asesinato en su casa. A lo que Jonh le preguntó cómo sabía eso y él le respondió que esa noche se había quedado despierto en la computadora y si su padre se hubiera despertado o salido, él lo sabría oído. Una vez dicho eso se retiró.

Esa noche no pudo dormir su presentimiento era cada vez más fuerte. Al despertarse se vistió y se dirigió a la casa del joven y se lo llevó a la comisaría por el homicidio del señor Matías Rando. Le leyó sus derechos y lo colocó en la celda más sucia que había. Al hacer esto logró que confesara que él era el asesino, luego le preguntó por qué había hecho eso a lo que el joven le dijo que él había escuchado que la empresa de Matías estaba en quiebra y que sino hacía algo, su padre iba a perder una jugosa cantidad de dinero por eso esperó al mejor momento para matarlo y ese momento fue cuando sus padres dormían y con el pretexto de quedarse jugando a la computadora, logró mantenerse despierto hasta que Matías pasara por ahí antes de ir a cerrar el trato.

El joven lo vio bajándose del auto así que tomó el arma de su padre y le disparó en el hombro y la pierna, al hacer esto, el socio de su padre cayó al suelo donde le disparó “el tiro de gracia”.

Luego de confesar, el joven le ofreció 10 veces más de lo que el padre estaba por invertir en la empresa de Matías para lograr su libertad. A lo que el detective aceptó sin ningún problema pero debía ser en efectivo y colocarlo en 2 portafolios con 10.000.000.000 U$ cada semana en su auto entre las 10:30 y las 11:00 de la noche. Al terminar el pago el policía le dijo:- Bueno, la final ¿quién se va a preocupar por un negro más que se muera?


FIN

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